






Salchichas,
desde Homero
hasta el libro de Guinness
Si bien la "salchicha" es una de las formas de embutido o comida procesada más antiguas de que se tiene registro - Homero ya la mencionaba en su obra La Odisea, en el siglo IX a.C -, la "vienesa" nació oficialmente en Austria, hace 202 años.
Recientemente en Serbia se fabricó una salchicha que ingresó al Libro de los Récords Guinness: más de dos mil metros de largo y dos toneladas de peso.
Imagínate una salchicha de 2 kilómetros 23 metros de largo, y de más de dos toneladas de peso. ¿Imposible de fabricar?... No para los carniceros de la localidad de Serbia de Turija, quienes la crearon con la aspiración de entrar en el Libro de los Récords de Guinness, y como atracción principal del tradicional Festival de la Salchicha, que celebró recientemente en ese lugar del mundo su vigésima tercera versión.
Si bien la "salchicha" es una de las formas de embutido o comida procesada más antiguas de que se tiene registro - Homero ya la mencionaba en su obra "La Odisea", en el siglo IX a.C -, la vienesa nació oficialmente en Austria, hace 202 años.
Desde ese entonces, se convirtió en el plato favorito de algunos connotados personajes de la historia, como Francisco I de Austria y el músico Franz Schubert.
Más tarde, aprisionada entre dos rebanadas de pan y condimentada con mostaza y otros aderezos, alcanzó fama mundial como "hot - dog".
A nuestro país llegó en el año 1920, cuando a Eduardo Bahamondes Muñoz se le ocurrió importarlo desde Estados Unidos, luego de darse cuenta que en ese país la vienesa puesta en un pan alargado era "grito y plata". Nosotros lo hemos "chilenizado" y rebautizado como "completo".
Desde Austria
Según cuenta una tradicional leyenda, fue a mediados de mayo de 1805 cuando el carnicero Johan Georg Lahner, oriundo de Gasseldorf, en Franconia, colgó las primeras salchichas en la vidriera de la pequeña tienda que tenía en el distrito séptimo de Viena.
Lahner
(1772 - 1845), que aprendió su oficio en Francfort, llamó a su creación
simplemente "frankfurter", aunque su invento se dio a conocer en el
mundo como "salchicha de Viena" o "salchicha vienesa".
Estas finas salchichas, que se elaboraban ahumadas o hervidas, se hicieron populares muy rápidamente, y hasta el día de hoy se conocen en Austria como "frankfurter", lo que suele confundir a los turistas alemanes.
Por ese entonces, el emperador Francisco I las disfrutaba en cada uno de sus desayunos y, tal como lo disponía el protocolo de la época, las comía sólo ayudándose con sus dedos.
Pero aquellas salchichas de Viena no eran precisamente como las actuales. Consistían en carne de cerdo o de vaca a las que se les había quitado los tendones. Al principio, la carne se despedazaba a mano y luego se ablandaba golpeándola con palos.
Más tarde, a la carne se le agregaba agua y era procesada en una máquina picadora, operada por seis hombres con bastante fuerza.
Esta receta básica se mantiene hasta el día de hoy, aunque con algunos cambios. La cantidad de grasa, por ejemplo, se redujo con el tiempo de un 40 a un 20% aproximadamente.
Las salchichas de Viena nunca consiguieron entrar a las cocinas más selectas del mundo, lo que no afectó para nada su popularidad mundial. Sólo en Austria se consumen anualmente ¡630 millones de estas salchichas!.
¿Y Alemania dónde queda?
La verdadera fama le llegó a la salchicha cuando se la empezó a "aplastar" entre dos trozos de pan, algo que sucedió en Alemania hace poco más de 100 años. Por lo mismo, siempre ha existido una "polémica" entre austríacos y alemanes sobre el verdadero lugar y la real fecha del nacimiento del hot - dog.
La leyenda alemana cuenta que el dueño de un pequeño bar, llamado Anton Feuchtwanger, comenzó en 1904 a ofrecer ricas salchichas vienesas, aderezadas con ketchup y mostaza. Aunque el bocadillo era muy demandado, se topó con un problema: los clientes se quemaban y ensuciaban los dedos al degustarla.
Pero como utilizar cubiertos no era la gracia, este señor tuvo que ingeniárselas. Junto con el plato comenzó a ofrecer un par de prácticos guantes. Pero los clientes se los llevaban "de recuerdo" y, al final, el negocio no resultó rentable.