Miguel Angel Buonarroti vivió 17
años en la Basílica de San Pedro

Una lista de gastos de 1557, donde aparece el pago por la llave de un arcón para una habitación a nombre del artista, es el documento que demostraría el alojamiento del genio renacentista dentro del Vaticano.

 

Ya han pasado 443 años desde la muerte de Miguel Ángel Buonarroti. Sin embargo, recién ahora se descubrió que el genio habría vivido los últimos 17 años de su vida - desde enero de 1547 hasta el 18 de febrero de 1564 - en un cuarto de la Basílica de San Pedro.

Así lo certificó un documento del Archivo de la Fábrica de San Pedro (organismo encargado del mantenimiento del templo) que demostraría el alojamiento del genio renacentista dentro del Vaticano, y que se basa en una lista de gastos de 1557 donde se registró el pago por la llave de un arcón para una habitación a nombre del artista.

"Al maestro Gianangelo 10 escudos por una llave para un arcón que está en la estancia de San Pedro donde se retira el señor Miguel Ángel", señala la octava línea del documento encontrado.

El artista habría vivido en un pequeño estudio que conectaba con las obras en las que trabajaba en el templo, a través de una escalera de caracol, al que se habría trasladado tras asumir la dirección de las obras de la Basílica.

Sin embargo, tras la publicación del documento, el historiador de arte italiano Federico Bellini afirmó que el archivo fue construido después de la muerte del artista, "con lo que su habitación está en otra parte del Vaticano".

El documento forma parte de una exposición del Vaticano llamada "Petros Eni" ("Pedro está aquí") que, hasta el 8 de marzo, presenta documentos que datan de los 500 años de la fundación de la famosa basílica.

Los responsables de la muestra creen que el emplazamiento del cuarto se corresponde con la actual "estancia de Miguel Ángel", en el corazón del Archivo de la Fábrica de San Pedro, ubicado a la izquierda (mirando de frente) del complejo vaticano.

Al artista le gustaba mantener en secreto el lugar donde se hallaba. Tras realizar las pinturas de la Capilla Sixtina entre 1534 y 1541, Michelangelo Buonarroti recibió el encargo en 1547 de hacer un nuevo diseño para la basílica y se ocupó del proyecto hasta su muerte el 18 de febrero de 1564.

Para hacerlo se basó en el plan inicial de su antecesor Donato Bramante, quien había colocado la primera piedra en 1506.

Miguel Ángel introdujo una cúpula gigante para que reinara por encima del altar del Papa, y hasta el día de hoy esta cúpula es uno de los más bellos símbolos de Roma.

Miguel Ángel, figura máxima del Renacimiento

Pintor, escultor y arquitecto, Michelangelo Buonarroti nació en Caprese (Italia) el 6 de marzo de 1475. Pertenecía a una familia acomodada. A los seis años, su madre muere y él conoce al pintor Francesco Granicci, un joven de 12 años que le anima a pintar. Pero esto no le gustaba a su padre.

Sin embargo, Miguel Ángel ingresa a los trece años en la "bottega", el estudio de Domenico Ghirlandaio con quien aprende las técnicas del fresco y además desarrolla su extraordinaria capacidad como dibujante.

Luego comienza a estudiar esculturas en el Jardín de los Médici, bajo el patronazgo de Lorenzo "Il Magnifico" y la dirección artística del donatelliano Bertoldo di Giovanni. Así, sus primeros trabajos escultóricos se realizan en estos años bajo la protección de los Médici. Durante esa misma época se puso en contacto con las teorías absolutistas de Platón, las cuales convirtió en pilar de su vida y en sus obras artísticas y poéticas.

Su profunda admiración hacia la anatomía humana le llevó a visitar el depósito municipal de cadáveres para practicar disecciones que le permitieran conocer mejor la estructura interna del cuerpo humano. Para ese entonces, y de acuerdo con los conocedores, las obras de Miguel Ángel eran de un movimiento y anatomía que no habían sido conseguidas antes.

En sus primeros dibujos sobre frescos góticos como "La Virgen de la escalera" y "La Batalla de los Centauros" (1490-1502), ya se apreciaba una clara definición de su estilo florentino de los siglos XIV y XV, así como una vinculación con el arte clásico.

En Bolonia realizó diversas obras con la influencia de Jacobo della Quercia, pero su mayor auge lo alcanzó en la ciudad de Roma (1496) con una gran actividad. Antes de 1501 ya había esculpido "La Piedad del Vaticano" y "El Baco de Bargello", "Tondo Pitti" y el cartón de "La batalla de Cascina", hoy perdido. De esa época es también una de sus emblemáticas obras: "El David" de Florencia, obra cumbre de la escultura en mármol de Carrara.

En 1505, el papa Julio II le solicitó su regreso a Roma para la realización de un monumento fúnebre con 40 figuras. A ese trabajo Miguel Ángel lo nombró "Tragedia del Sepulcro", por las discusiones que tuvo con el personaje y el agotamiento que produjo su elaboración, ya que no contó con ningún ayudante.

En 1508 inició uno de los trabajos artísticos más excepcionales de su vida, al aceptar la decoración de la bóveda de la Capilla Sixtina, en el Vaticano, la cual data de 1480, con un solitario y exhaustivo trabajo que duró cuatro años y medio, dejándole severas lesiones en la espalda y en los ojos por el goteo de la pintura.

El artista plasmó en la bóveda una de sus más sublimes creaciones en las que incluye nueve escenas del Génesis: "La separación de la luz y las tinieblas", la "Creación del Sol y la Luna", "Creación de los árboles y las plantas", "Creación de Adán", "Creación de Eva", "El pecado original", "El sacrificio de Noé", "El diluvio Universal" y "La embriaguez de Noé".

En 1516, por encargo del papa León X, inicia la fachada de San Lorenzo, obra que abandonó. Refugiado en Florencia, elabora la construcción de la Sacristía Nueva de San Lorenzo y de la Biblioteca Laurenciana, en especial la escalera (1520-1530).

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