







La
Guerra de los Mundos...
antes de la película de Spielberg
Un ejército marciano hostil invade la Tierra en naves extrañas dotadas de armas que escupen rayos verdes de destrucción... ¿Has escuchado eso antes? Es que la idea general de La Guerra de los Mundos ha sido tomada muchas veces en programas de televisión y películas. La más reciente es de Steven Spielberg, protagonizada por Tom Cruise.
Fue el escritor Herbert George Wells, quien en 1898 publicó esta obra. Esa fue la primera vez en que se abordó en la literatura la existencia de seres extraterrestres desde un punto de vista diferente, basándose en la superioridad tecnológica de los invasores, la hostilidad y la guerra. Y fue Orson Wells quien la popularizó, a través de un radioteatro que sembró el pánico en Nueva York.
En octubre del año 1938, millones de norteamericanos fueron presa del terror. Una emisora de radio transmitió una noticia que aterró a la humanidad: los extraterrestres habían invadido la Tierra y estaban aniquilando a los habitantes del planeta, reduciendo a escombros ciudades enteras y exterminando cualquier tipo de fuerzas que sólo osaran en hacerles frente.
El fin del mundo parecía haber llegado. Durante ocho horas, la emisora transmitió esta guerra y millones de radioyentes escaparon de sus hogares rápidamente, intentado alejarse de aquella amenaza. Tal fue el pánico y la histeria colectiva de la gente, que calles y carreteras terminaron bloqueadas.
Pero ¡pequeño detalle!, ningún marciano había bajado a visitarnos. La emisora sólo estaba transmitiendo una adaptación, a modo de radioteatro, de una obra publicada en 1898 por el escritor inglés Herbert George Wells. Se llamaba La Guerra de los Mundos.
| Herbert George Wells - El estilo literario de Wells es muy realista, pese a que describe muy imaginativamente en sus novelas, y que las presenta de forma muy creíble. El lector se ve transportado al mundo donde lo fantástico convive con lo cotidiano. - Herbert George Wells nació el 21 de septiembre de 1866, en Bromley, Kent, estudió con una beca en la Normal School of Science de Londres. Trabajó como aprendiz, contador, tutor y periodista hasta 1895, año en que pudo dedicarse por completo a escribir. - De su relación con Rebecca West, que duró diez años, nació un hijo, Anthony West, en 1914. - Fue autor y filósofo inglés, famoso por sus novelas de ciencia ficción, que continen descripciones proféticas de los triunfos de la tecnología, así como de los horrores de las guerras del siglo XX. - Escribió más de 80 libros. Entre ellos destacan: "La máquina del tiempo" (1895), "La isla del doctor Moreau" (1896), "El hombre invisible" (1897) y "La guerra de los mundos" (1898), en su período de ciencia ficción, fantasía y anticipación. - Su siguiente período tiene relación con la tradición de Dickens, dominado por el realismo narrativo y una crítica más directa hacia la sociedad como: "Kips, historia de un alma simple" (1905) y "Ann Veronica" (1909). - Su último período se caracteriza por las obras de carácter enciclopédico, pero siempre centrado en la sociedad, en el devenir de la historia, y el futuro de la humanidad:"El perfil de la historia" (1919), "La conspiración abierta" (1922). - Murió en 1946, al poco tiempo de que terminara la Segunda Guerra Mundial. |
"Nadie hubiera creído, en los últimos años del siglo XIX, que a nuestro mundo lo observaban minuciosamente inteligencias mayores que las del hombre, aunque mortales como él; que, mientras los hombres se ocupaban de sus diversos asuntos, alguien los vigilaba y los estudiaba, quizás tan detalladamente como un hombre con microscopio podría vigilar a las pequeñas criaturas que medran y proliferan en una gota de agua..." (H.G. Wells, La Guerra de los Mundos).
Así comenzaba la obra que en 1938 fue tomada por el cineasta estadounidense Orson Welles, quien en aquella radioemisora poseía un programa donde adaptaba obras de teatro y literatura para transmitirlas por ese medio. Claro, Wells se saltó la parte en que debía decir que estaba empezando el programa y que se trataba de una historia adaptada.
Y
había otra cosa. La adaptación de Welles no era una simple lectura
del texto de su casi homónimo Wells. La historia estaba disfrazada
de un programa musical interrumpido por informes noticiosos de que unos astrónomos
acababan de ver unas extrañas explosiones en Marte. Luego, un reportero
entrevistaba a un astrónomo que decía que no podía explicar
qué estaba sucediendo.
¡Imagínate!, hubo alguien que se encerró en el sótano de su casa con pistolas, mientras que otros se pusieron toallas mojadas en la cara para protegerse del gas venenoso de los marcianos. Por supuesto, el programa fue motivo de escándalo e indignación cuando se reveló la realidad.
Al margen de esto, se demostró el poder de una narración bien hecha... fue uno de los momentos más gloriosos y terribles de la historia de la radio.
No al colonialismo
El tema de la novela se le ocurrió luego del comentario de su hermano Frank, que se preguntó qué pasaría si al apacible escenario de la comarca de Surrey llegaran habitantes de otros planetas.
En su novela, Herbert George Wells habla de la conmoción que se produce cuando un ejército marciano hostil invade la Tierra en naves extrañas dotadas de armas que escupen rayos verdes de destrucción. Eso sí, en esta novela los marcianos acaban sucumbiendo, no a las armas terrestres, muy inferiores a las de ellos, sino que a simples infecciones bacterianas.
Wells escribió su obra por la época de más furor respecto a Marte, por lo cual quizás contribuyó a la obsesión humana con el Planeta Rojo. También definió el tono de los relatos acerca de encuentros interplanetarios de los siguientes decenios: superioridad tecnológica de los invasores, hostilidad y guerra.
Cuando este libro vió la luz se vivían las postrimerías de un siglo que había sido muy fecundo en descubrimientos científicos y desarrollos técnicos. Ya se había consolidado la revolución industrial en las naciones más desarrolladas, y los países estaban en una carrera por conseguir la máxima extensión colonial.
Eso sí. La Guerra de los Mundos no fue la primera vez en que se abordó en la literatura la existencia de seres extraterrestres, pero sí desde un nuevo punto de vista, ya que anteriormente el tema era tratado por los escritores como encuentros con otras civilizaciones más primitivas, ya que para muchos era impensable una tecnología más avanzada que la disponible por la sociedad en ese momento.