Crean catálogo digital de
obras robadas por los nazis

Se calcula que más de 5.000 obras de arte fueron sustraídas por los nazis a sus dueños judíos. Austria creó un catálogo para facilitar a los afectados la recuperación de los objetos de su propiedad.

 

 

Han pasado más de seis décadas desde la caída del gobierno nazi y la restitución de obras de arte usurpadas durante ese período sigue siendo un tema importante. Y es que el gobernante nazi Adolf Hitler soñaba con crear en la ciudad austríaca de Linz el mayor museo del mundo, donde quería exponer miles de obras de arte confiscadas a los judíos en la Europa ocupada durante la Segunda Guerra Mundial.

Como una forma de reparar el daño de aquellos años, Alemania firmó en 1998 los tratados de Washington, en virtud de los cuales se comprometía a restituir los objetos robados a sus legítimos propietarios o a sus herederos. Desde entonces, se puso en marcha la Koordinierungsstelle für Kulturgutverluste (Coordinadora para obras de arte perdidas), que posee su propia web en el ciberespacio (http://www.lostart.de).

Con este proyecto, apoyado económicamente por el gobierno federal, se intenta facilitar la localización de cualquier pieza catalogada como expoliada por el régimen hitleriano.

La más novedosa versión de esta iniciativa se ha producido en Austria. El sitio www.kunstrestitution.at alberga datos ¡de más de 5.000 objetos! sustraídos por la nazis a sus dueños judíos, desde bocetos poco conocidos a violines de incalculable valor o estatuas de varios siglos de antigüedad.

La página responde a una idea del Fondo Nacional Austríaco para las víctimas de la persecución nazi, nacido - como su homólogo germano - en 1998. La actual versión web se dio a conocer a mediados de octubre, aunque sólo a comienzos del año que viene contará con la obligada versión en inglés.

Devolución

Las posibles víctimas de esas incautaciones pueden verse en esta base de datos creada en Internet con todos los objetos sustraídos por el gobierno nacionalsocialista y que actualmente se encuentran en los museos de la capital austríaca.

Además de óleos y dibujos, en el portal digital se pueden apreciar instrumentos musicales como arpas, oboes y violines del siglo XIX, y partituras, muebles o estatuas con varios siglos de antigüedad, entre los varios miles de objetos susceptibles de reclamación por sus dueños legítimos o sus descendientes.

Eso sí, si bien es cierto se sabe de dónde vienen la mayoría de las obras, lo más difícil es saber quién era el propietario original.

El portavoz de prensa del fondo, Jürgen Schremser, ha puesto como ejemplo sobre un objeto que "se puede saber que perteneció a la Gestapo - policía política nazi -, pero no sabemos de dónde lo sacó la Gestapo". Gran parte de las piezas "no están bien documentadas, como trabajos de (los pintores) Schiele, Klimt, Waldmüller... sino que son objetos decorativos, lo que ocasiona que su clasificación no sea fácil".

Lo más reciente fue la devolución en Austria del cuadro "Noche de verano en la playa", del noruego Edvard Munch, a la nieta de la compositora Alma Mahler, su dueña original. El óleo fue adquirido en 1940 por la galería estatal Belvedere sin el permiso de Alma Mahler, que huyó de Austria después de la anexión del país por la Alemania hitleriana en 1938.

A principios de 2006 la misma pinacoteca vienesa se vio obligada a descolgar de sus paredes cinco cuadros del pintor austríaco Gustav Klimt, robados por los nazis, después de que el Estado austríaco renunciase a su derecho de compra preferencial.

Uno de ellos, el retrato "Adele Bloch-Bauer I", se convirtió el pasado junio en el cuadro más caro de la historia del mercado del arte hasta entonces, tras venderse por 135 millones de dólares.

Para devolver piezas almacenadas en Austria se exigen pruebas de su antigua propiedad. Desde 1999 han sido devueltas 2.890 obras de arte a sus propietarios originales o descendientes directos. La mayoría de las piezas pertenecían a judíos, puesto que fue el grupo más afectado por la persecución nazi y fueron los primeros en ser atacados.

Pero no siempre se tiene éxito en la búsqueda de los antiguos propietarios y entonces el objeto se tasa, se vende y el dinero recaudado se dona a asociaciones de afectados.

Esta base de datos del Fondo Nacional es un medio adicional para establecer un intercambio de información en ambas direcciones: de los museos y los resultados de la investigación, para un público mundial y para potenciales herederos.

Sobre Adolf Hitler

A pesar de que nunca había estado en el extranjero ni hablaba ningún idioma, para Adolf Hitler la política exterior fue siempre algo de su exclusiva competencia. Su desconfianza hacia los demás llevó a que prescindiera progresivamente de los servicios de los diplomáticos profesionales alemanes.

Hitler desarrolló su visión sobre la política exterior germana en el Mein Kampf, Mi lucha en español, un libro escrito por él, donde combinó elementos autobiográficos con una exposición de ideas de corte racista y fascista propias de la ideología política del nacionalsocialismo.

La alianza con Gran Bretaña, cuyo imperio veía como un símbolo de la superioridad de la raza germánica, e Italia, donde gobernaba su admirado Mussolini, serviría para hacer frente a su "mortal enemigo", Francia. Por su parte, los grandes territorios de la Europa oriental y la URSS servirían como territorio de expansión a un pueblo alemán en búsqueda de su "lebenraum" (espacio vital).

Desde 1933 Hitler llevó a cabo una política internacional expansionista destinada a destruir el orden de Versalles. Abondonó la Sociedad de Naciones en 1933 e inició el rearme en 1935. Tras remilitarizar Renania, intervino junto a Mussolini en la guerra civil española en 1936. Esta colaboración llevó a la formación ese mismo año del Eje Roma-Berlín. Ese mismo año firmó el pacto Antikomintern con Japón.

Desde 1937 se lanzó a una política expansionista que tenía como objetivo último la guerra general. En 1938 consiguió el ansiado "Anschluss" (anexión", o "unión política"), con la anexión de Austria. La invasión de Checoslovaquia mostró claramente sus intenciones expansionistas e hizo abandonar a Gran Bretaña y Francia aquella política de apaciguamiento.

Ante la inminencia de la guerra, firmó en agosto de 1939 el Pacto de no agresión germano-soviético. Días después, el 1 de septiembre de 1939 Alemania atacó Polonia, lo que precipitó la entrada en guerra de Francia y Alemania. La segunda guerra mundial había comenzado.

Desde un principio, Hitler acaparó las grandes decisiones estratégicas de la guerra, a menudo en contra de la opinión de sus generales. Las victorias de los primeros años le llevaron a tomar medidas catastróficas dictadas a veces más por planteamientos ideológicos que por cálculos estratégicos.

El ataque a la Unión Soviética llevó a la batalla de Stalingrado, catástrofe bélica que cambió el curso de la guerra y que, en gran parte, fue motivada por la actitud del Führer, empecinado en mantener la ciudad que llevaba el nombre del dictador soviético. La política de exterminio contra la población judía o la actitud criminal del ejército alemán en el frente oriental fueron impulsadas también desde la cancillería del Reich. Hitler veía la guerra como la oportunidad de llevar a cabo los delirios racistas y criminales que había recogido en su libro Mein Kampf.

En julio de 1944 sobrevivió a un atentado en su cuartel general de Prusia oriental. Sufriendo problemas de salud, Hitler se encerró en enero de 1945 en su bunker en la cancillería del Reich en Berlín. Con las tropas soviéticas en Berlín, Hitler finalmente asumió la inevitabilidad de su derrota. El 29 de abril se casó con su amante Eva Braun, dictó su testamento político nombrando al almirante Dönitz jefe del estado y Goebbels canciller y, finalmente, se suicidó tomando un veneno el 30 de abril de 1945. Pocos días después el Reich alemán aceptó su rendición incondicional.

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Fuentes: La Vanguardia - Prensa Latina - Cadena Global - La Razón -
El Universal
- El Financiero - Historia del siglo XX.org
Fotos: Lost Art -
Kunstrestitution
15/11/2006