






Cristóbal Colón descansa en Sevilla
De acuerdo a los análisis de ADN realizados, los huesos que yacen en la Catedral de la ciudad española de Sevilla sí son los del célebre marino. Corresponden a un varón, de entre 50 y 70 años, sin marcas de patología, sin osteoporosis y con algunas caries, mediterráneo, medianamente robusto y de talla mediana.
Pero se trata sólo del 15 % de los restos oseos y por eso persiste la duda si otras partes de su esqueleto descansan en República Dominicana.
¿Genovés, catalán, mallorquín, judío, gallego, castellano, extremeño, corso, francés, inglés, griego o suizo?... Todavía existe esa incógnita. Y es que si bien "oficialmente" se ha establecido que el navegante y descubridor Cristóbal Colón nació en el año 1451 en Génova (Italia), existen autores que defienden cada una de las otras nacionalidades... un verdadero lío.
Los historiadores se han disputado principalmente la nacionalidad de sus padres, diciendo que podían ser de varias regiones de España o Portugal. Sin embargo, el mismo explorador dijo en un testamento que había nacido en Génova, ciudad que hasta ahora ha sido la única que ha producido su "acta de nacimiento".
A esto hay que sumar la polémica acerca del lugar donde estaría enterrado el navegante. La principal teoría afirmaba que los restos de Cristóbal Colón estarían repartidos entre Sevilla y Santo Domingo. Otras dicen que sólo en Santo Domingo o solamente en la Catedral de Sevilla. Sin embargo, ya se pudo comprobar científicamente que la primera teoría es la correcta.
La mayoría de los historiadores coincide en que Cristóbal Colón falleció el 20 de mayo de 1506 en Valladolid, y que, siguiendo su expreso deseo, fue enterrado en Santo Domingo, República Dominicana. Luego de dos siglos en tierra dominicana, en 1795, España cedió a Francia la parte oriental de la isla de La Española, por lo que el Gobierno español decidió rescatar los restos del almirante, que se llevó a La Habana y, posteriormente, a Sevilla.
En 1877, los obreros que realizaban trabajos de reparación en la catedral dominicana desenterraron la urna de plomo con la hoy famosa inscripción. Desde entonces, las autoridades dominicanas juran que los españoles, a su marcha de Santo Domingo, se fueron con la urna equivocada.
El año pasado un equipo de investigadores de la Universidad de Granada (España) solicitó al Gobierno dominicano analizar los restos del almirante que descansan en Santo Domingo. Esa petición finalmente no prosperó después de que el gobierno dominicano supiera que el fin de la visita era realizar un estudio de ADN para determinar si los restos de Santo Domingo eran realmente los del almirante.
No obstante, sí se sometieron a análisis de ADN los restos de huesos que yacen en la ciudad española de Sevilla (exhumados en junio de 2003); también los de su hermano menor, Diego, y los de su hijo Hernando, con lo que se pudo comprobar y asegurar que aquellos sí son de Cristóbal Colón. De acuerdo a José Antonio Lorente, no hacen falta más datos para afirmar que los restos de Sevilla son lo del célebre marino.
Explicó que su equipo de trabajo se mantiene a la espera, desde hace alrededor de un año y medio, de algún tipo de comunicación por parte de las autoridades de Santo Domingo para poder analizar también el ADN de los restos de huesos que yacen allí, y que motivaron la incógnita de si serían esos o los de Sevilla los pertenecientes a Cristóbal Colón, pero que si finalmente no se permite investigar allí, tampoco pasaría nada.
En todo caso, el estudio de los huesos que están en Santo Domingo permitiría completar la historia en torno a esta cuestión. Sí es seguro que parte de los huesos del descubridor de América está en Sevilla, pero tiene que haber otros huesos en otros lugares, ya que del esqueleto apenas hay un 15% enterrado en la Catedral.
De hecho, la hipótesis que han defendido hasta ahora estos investigadores es que las tumbas de España y de República Dominicana contengan los restos repartidos. Así, el almirante pudo ser enterrado primero en Sevilla, luego trasladado a Santo Domingo y nuevamente devuelto a Sevilla, donde sus restos fueron divididos en 1795 y repartidos entre los dos países para que el descubridor de América estuviera a las dos orillas del Atlántico.
Los restos del descubridor de América, es decir, los 70 u 80 gramos de huesos analizados, dicen de él que se trataba de un varón, de entre 50 y 70 años, sin marcas de patología, sin osteoporosis y con algunas caries. Mediterráneo, medianamente robusto y de talla mediana.
Hombre polémico y misterioso, autodidacta y gran observador, Cristóbal Colón descubrió el "Nuevo Mundo" el 12 de octubre de 1492, siendo el primer almirante, virrey y gobernador de las Indias, y enseñó a los hombres de mar de su tiempo el camino a seguir para ir y volver de América.
Práctico,
autodidacta y marinero Siguiendo la tesis genovesa, sus padres fueron Doménico Colombo, maestro tejedor, lanero o tabernero, y Susana Fontanarrosa. De los cinco hijos de la familia, dos, Cristóbal y Bartolomé, tuvieron vocación marinera; el tercero aprendió el oficio de tejedor, el cuarto murió pronto, y la única mujer no dejó ningún rastro.
Casi no se conocen datos acerca de su infancia, ni tampoco de su educación, y lo más seguro es que haya adquirido sus conocimientos en forma autodidacta, en disciplinas tales como la geometría.
Su aprendizaje como marinero se dio desde temprana edad. Comenzó en las galeras genovesas, como grumete; como marinero desde los 15 años, y con mando en barco desde los 20 o 22 años.
Entre 1470 y 1476 recorrió todas las rutas comerciales importantes del Mediterráneo, desde Quíos, en el Egeo, hasta la Península Ibérica, al servicio de las más importantes firmas genovesas. También participó en empresas bélicas como, por ejemplo, en el enfrentamiento entre Renato de Anjou y el rey de Aragón, Juan II, por la sucesión de la corona de Napoles.
Más tarde se incorporó a travesías más extensas por el Océano Atlántico. A los 26 años ya había viajado por el sur hasta la isla Madeira y por el norte hasta Islandia.
Se ha afirmado que al amparo de tantas guerras y conflictos que había, ejerció de corsario, actividad muy lucrativa y reconocida incluso en los tratados internacionales de la época.
En 1477 se casó y se estableció en Lisboa, Portugal, bajo el auspicio de Enrique "El Navegante". Ahí estuvo diez años. Durante este tiempo, y con la compañía de los portugueses, comenzó a frecuentar las rutas comerciales que iban desde Islandia a Madeira, a tomar contacto con la navegación de altura, con los vientos y corrientes atlánticas, y a navegar hasta Guinea.
Ya en 1478 se movía entre Lisboa y el archipiélago de Madeira con cargamentos de azúcar. Por los años 1480 - 1482, Cristóbal Colón era un buen navegante, un hombre práctico y autodidacta, pero carecía de ciencias y saberes teóricos.