Gitanos en el mundo: entre la
integración y el aislamiento

Doce millones de romàs están esparcidos por todo el mundo, sin un territorio propio y generalmente en condiciones marginales. La mayoría vive en Europa, donde se ha iniciado una campaña para terminar con la discriminación hacia este pueblo y por la incorporación de sus niños al sistema escolar.

Perseguidos desde el siglo XIV en todo el mundo, se les acusa de promiscuos, invasores, ateos, de explotar a los niños y de raptarlos, de realizar oficios deshonrosos, y de ser vagos y delincuentes.

 

Casi nadie puede negar que, cuando ve a una gitana caminando cerca, le da miedo... y se aleja antes que le ofrezca "sacarle la suerte". Tenemos la idea de que nos va a robar. En muchas partes del mundo se acusa a los gitanos o romà de promiscuos, invasores, ateos, de explotar a los niños y de raptarlos, de realizar oficios deshonrosos, y de ser vagos y delincuentes... ¡Cómo no les vamos a tener miedo!.

Y no es solo una "creencia popular". Hasta el propio diccionario de la Real Academia Española recoge la siguiente "acepción" para gitano: “que estafa u obra con engaño”. En inglés la palabra “gyp” (de “gypsie”, gitano) significa "estafa o engaño"; una etimología popular alemana hace creer que “Zigeuner” (gitano) procede de “Ziehende Gauner” (ladrón itinerante). En Hungría, la creencia popular relaciona “cigány” con la palabra "szegény" (pobre).

¿Por qué tenemos esta mirada social respecto de los gitanos? La respuesta está en la historia del pueblo gitano, que derivó en la situación actual de esta comunidad, que en muchos países está inmersa en la pobreza y, como consecuencia de ello, en problemas graves de analfabetismo, delincuencia o marginación social.

Los gitanos han sido "perseguidos" desde el siglo XIV, cuando existían en Europa grupos de ellos que eran esclavos del rey, la iglesia o los terratenientes... y lo fueron hasta el siglo XIX. Luego, los monarcas españoles construyeron una completa legislación antigitana, lo que derivó en un racismo que se extendió con la colonización. En plena época de expansión y descubrimiento del mundo, Europa formuló suposiciones científicas que afirmaban la diferencia entre los pueblos y, sobre todo, la superioridad de unos sobre otros. Esta superioridad legitimaba la explotación de los individuos considerados inferiores.

El régimen nazi seleccionó a gitanos para ser esterilizados con inyecciones o castrados, en campos como Dachau o Sachsenhausen. En enero de 1940 tiene lugar la primera matanza en masa del Holocausto Gitano: 250 niños fueron utilizados como conejillos de indias para experimentos científicos en al campo de concentración de Buchenwald. El 1 de agosto de 1944, cuatro mil gitanos fueron enviados a las cámaras de gas en Auschwitz-Birkenau, en una noche que se recuerda como La noche de los gitanos (Zigeunernacht).

Después de la caída del Muro del Berlín, en 1989, se culpa a los gitanos, incluso desde instancias oficiales, de muchos de los males que aquejan a los Estados de la antigua órbita soviética. Y claro, no se puede pasar por alto la guerra en la antigua Yugoslavia, donde los gitanos asentados en ese país sufrieron una verdadera "limpieza étnica" llevada a cabo por el ejército serbio, lo que provocó un éxodo al resto de Europa, cercano al medio millón de personas.

El número de leyes, decretos, reglamentos y medidas de excepción específicas contra los gitanos en todos los lugares donde habitaron y habitan es tal que sería imposible enumerarlas. Solamente en España se promulgaron, desde el año 1499, ¡más de 280 decretos contra el pueblo gitano!.

Recién en 1998 se derogó la última ley que en el estado de Nueva Jersey (Estados Unidos) “contemplaba vigilancia especial sobre la población gitana”.

Los buenos tiempos

Lo que resulta extraño es que la historia de persecución de los gitanos se contradice con la acogida inicial que tuvieron, la cual fue relativamente buena si se le compara con su situación en los siglos posteriores. Y es que en un comienzo los gitanos fueron recibidos con curiosidad y hasta respeto.

Luego de esto, la historia de los romà está sembrada de persecuciones, castigos e incomprensión, lo que tiene relación directa con su carácter nómade. Cada vez que se asentaban en algún lugar, era expulsados, y si a esto se le sumaba que se les restringían los oficios a realizar, era aún peor, por lo que se dedicaban a profesiones itinerantes y estacionales. De hecho, los historiadores ven este nomadismo como una consecuencia de la persecución y no como una causa.

Pese a que la historiografía se ha interesado siempre por el pueblo gitano, los estudiosos del tema se han encontrado con una escasez de pruebas documentales sobre los cuales poder construir y basar sus teorías. Y pese a que muchos de los trabajos al respecto no son más que meras hipótesis, igualmente los "gitanólogos" han llegado a consenso sobre algunos aspectos de los romà.

El camino habría comenzado en la India, por lo que el pueblo gitano, o romanó thém, es indio de origen, específicamente del noroeste del subcontinente indostánico, que abarca las regiones del Punjab y Sinth.

Según el lingüista Vania de Gila Kochanowski, en el siglo IX el Islam invade la India y los indios que habitaban en los territorios noroccidentales de la península indostánica emprenden una gran migración hacia el oeste. La segunda migración se produce en el siglo XIII, cuando los hoy llamados gitanos abandonan sus casas ante la llegada de los ejércitos mongoles que conquistan el territorio. A partir de entonces el éxodo es continuo.

No obstante, el doctor Donald Kenrick no cree que el camino que desde la India trajo a los romà hasta las orillas del Mediterráneo occidental haya sido recorrido por un grupo uniforme de población india que se dirigía hacia el oeste.

Según él, los inmigrantes indios, procedentes de distintas tribus (Sott, Sindhi) se casaron entre sí, se mezclaron en Persia y allí formaron un pueblo denominado Dom o Rom. Gran parte de ellos continuó su desplazamiento hasta Europa y sus descendientes son los gitanos de hoy.

Los oficios que ejercían estos hombres iban desde soldados y agricultores hasta artesanos y artistas. Las hambrunas, las invasiones de los hunos, de los árabes o de los mongoles; las guerras y los desórdenes, y la esperanza de encontrar mejores condiciones de vida en otra tierra hicieron que poco a poco diversos grupos de gitanos viajaran hasta llegar a Europa.

Grecia y Armenia fueron importantes puentes en este paso desde Oriente al continente europeo. A mediados del siglo XIV ya existían asentamientos gitanos en casi todas las islas del Mediterráneo y en la Grecia continental.

Dependiendo de las costumbres, la zona geográfica que ocuparon y la variante de la propia lengua hablada por los gitanos (romaní), se fueron configurando los grandes grupos gitanos que han sobrevivido hasta hoy en día: kalé, lovari, sinti, kalderash y manouche.

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