Con imagen renovada reabrió
casa de Julio Verne en Amiens

La vivienda donde el escritor francés residió 18 años nuevamente abrió sus puertas al público, pero esta vez con una estructura y contenidos totalmente renovados. Un conocido dibujante de cómic belga recreó la casa burguesa del siglo XIX en la que Verne firmó 34 novelas, y también su mundo fantástico, con linternas mágicas, marionetas de personajes o maquetas de las maquinas voladoras de sus obras.

Más conocido como el primer gran novelista moderno de ciencia ficción, Julio Verne fue todo un visionario para su época: imaginó un viaje a la Luna, a finales del siglo XIX, y un mundo en el que podríamos vivir bajo el agua.

 

 

¿Cómo pudo un abogado francés del siglo XIX imaginar el "Nautilus", un submarino que sólo sería creado medio siglo después; o retratar con bastante detalle un viaje a la luna, que ocurriría un siglo después y decidir lanzar la nave desde Florida, el mismo lugar donde efectivamente los vehículos espaciales serían enviados a la Luna?

De la prodigiosa imaginación -y los estudios científicos- de Julio Verne (1828-1905) surgieron historias que han permitido a millones de seres humanos adentrarse en mundos fantásticos que, sin que el autor lo sospechara, poco a poco se fueron haciendo realidad.

El "futuro" que vio Julio Verne

- En De la Tierra a la Luna Julio Verne situó la "lanzadera" del primer viaje lunar en Florida, cerca de Cabo Cañaveral, desde donde hoy la NASA lanza sus cohetes.

- En París siglo XX habla de pianos que ejecutan operaciones con teclas, y en la Isla con Hélice, de un cableado de información global y del telefoto, que transmite imagen y sonido.

- En Robur el conquistador Julio Verne inventa una suerte de barco con hélices en los mástiles, movido por electricidad. El inventor de los primeros helicópteros, Igor Sikorsky, dijo haberse inspirado en dicha novela cuando los creó, en 1908.

- Si bien la idea del submarino ya estaba en la mente de los contemporáneos de Verne, él desarrolló el uso de escafandras y tanques de buzo que no aparecieron hasta el siglo XX.

- En Rusia, el nuevo vehículo europeo de transporte espacial lleva el nombre de Julio Verne.

- La ciudad argentina de la Plata reclama su parecido con la urbe de Los quinientos millones de la Begún.

- Aventureros modernos, como Steve Fosset, se empeñan en batir el récord de Julio Verne de la vuelta al mundo.

Más conocido como el primer gran novelista moderno de ciencia ficción, Julio Verne fue, sin duda, todo un visionario para su época. Fue más allá de lo razonable: imaginó un viaje a la Luna, a finales del siglo XIX, y un mundo en el que podíamos vivir bajo el agua.

Escribió también de submarinos, aire acondicionado, misiles dirigidos e imágenes en movimiento, cuando todos estos avances no existían. Hay que reconocerlo: fue un escritor cuya capacidad de fabular llegó muy alto, la misma capacidad que ha despertado curiosidad en cada una de las generaciones que lo han leído y lo siguen leyendo.

Y pese a que él en vida se proclamó "el más desconocido de los hombres", los "hombres del futuro" no podemos dejar de recordar a este escritor francés.

Por lo mismo, la casa de Amiens, en el norte de Francia, donde el escritor y visionario francés residió 18 años de su vida - entre 1882 y 1900 - se reabrió al público con una estructrura y contenidos totalmente renovados, para convertirse así en un verdadero lugar de culto y en un centro de interpretación literaria, cultural y científico en memoria del autor.

Esto, luego de que la mansión permaneciera cerrada durante los actos del centenario de la muerte del escritor el año pasado.

Imponente y modesta

Luego de doce meses de trabajos "de rehabilitación", la dirección de la casa - museo recurrió a un conocido dibujante de cómic belga, Francois Schuiten, para plasmar el "universo verniano" en esta vivienda.

La casa con su torre está situada en el barrio Henriville, muy cerca del centro de la ciudad de Amiens y de su estación de tren. Es una vivienda imponente y modesta a la vez. Posee una torre con un balcón, dos pisos y grandes ventanas.

Se trata de una construcción sólida y espaciosa muy conveniente y cómoda para el escritor. Desde su torre es posible divisar los techos y el "Cirque Jules Verne" al final de la calle que lleva su nombre.

A lo largo de la visita, el público podrá recorrer el patio lleno de plantas y estatuas, y el jardín de invierno, el comedor y salón. En el primer piso los visitantes podrán ver el lugar donde Julio Verne y su editor conversaron sobre los viajes y la geografía del mundo. En el segundo piso se encuentra la oficina donde se inspiró para crear máquinas de viajar, entre muchos otros sueños.

Schuiten optó por recrear a la vez la casa burguesa del siglo XIX en la que Verne firmó 34 novelas y también su mundo fantástico, con linternas mágicas, marionetas de personajes o maquetas de las maquinas voladoras de sus obras.

El recorrido por las distintas plantas de la casa va de la realidad cotidiana al imaginario del escritor, del interior burgués de habitaciones poco iluminadas al desorden del desván, pasando por el gabinete de trabajo y la cabina de mando de un barco, en las plantas superiores.

Y es que según quienes trabajaron en esta remodelación, la casa de un escritor no es un museo; hay que insuflarle vida, como si todavía estuviera habitada.

Schuiten pintó, además, un gran mural de 180 metros para representar la curva del globo terrestre sobre un fondo de rayos solares y, para coronar la torre de la casa, diseñó una esfera armilar, instrumento astronómico compuesto de aros con un pequeño globo en el centro que representa a la Tierra.

El 95 % de la colección de la antigua residencia de Verne, es decir, unas setecientas piezas, procede de los fondos de un apasionado coleccionista, el italiano Pierro Gondolo Della Riva. Entre las piezas destacan manuscritos, cartas, dibujos, grabados, libros, fotografías, muebles y piezas de la vajilla del autor.

Los responsables de la Casa-Museo, que invirtieron tres millones de euros en su renovación, esperan recibir ahora 30.000 visitas anuales, una cifra que supera tres veces la de antes de su cierre.

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