





No fue
la nieve: fueron los parásitos
los que derrotaron
a las tropas de Napoleón
Siempre
se creyó que las tropas napoleónicas murieron de hambre y frío
en su retirada desde Moscú. Pero un estudio realizado en base al ADN
de 72 piezas dentales extraídas de 35 esqueletos de soldados napoleónicos,
reveló que el ejército sufrió infecciones mortales transmitidas
por pulgas y piojos.
Uno de los más grandes y brillantes militares de todos los tiempos. Emperador de los franceses. Consolidó e instituyó muchas de las reformas de la Revolución Francesa. Conquistó la mayor parte de Europa e intentó modernizar las naciones en las que gobernó.
La historia nos había "contado" muchas cosas de este pequeño (medía 1.60 mts) militar corso (nació en la Isla de Córcega). Pero nuevas investigaciones, con modernos elementos, están mostrando aspectos desconocidos de la vida y obra de este particular francés que se autocoronó emperador de Francia en la Iglesia de Notre Dame.
Siempre se dijo que Napoleón murió de cáncer al estómago en la Isla de Santa Elena (Atlántico Sur), a donde fue deportado tras la derrota en la batalla de Waterloo (1815), en la que ingleses y prusianos vencieron a sus tropas.
No obstante, muchísimos años después de su muerte, específicamente en el año 2001, se reavivaron las dudas respecto de las causas de su deceso. Expertos forenses franceses afirmaron - luego de un análisis de cabellos atribuidos a Napoleón - que el emperador había padecido "una gran exposición al arsénico".
Más tarde, un trabajo aparecido en 2002 echó por tierra aquella hipótesis del asesinato y envenenamiento, ya que los restos de arsénico detectados en los cabellos del emperador eran de origen exógeno, es decir, procedían de pegamento, pintura, o de manipulación de armas de fuego, pero en ningún caso de la ingestión de un veneno.
En 2004, en un artículo que se publicó en la revista "New Scientist", un equipo estadounidense dirigido por el doctor Steven Karch, señaló que un grupo de médicos dio a Napoleón dosis regulares de tartrato de potasio antimonio, una sal utilizada para hacerlo vomitar y así aliviar sus dolores de estómago. Pero no es todo, ya que además le suministraron enemas, un medicamento líquido que sirve para limpiar y descargar el vientre, a lo que se suma que los cuidadores del emperador utilizaron instrumentos de lavado realmente grandes y afilados.
¡Y para rematarla!: una dosis de 600 milligramos de cloruro mercúrico, administrada para limpiar los intestinos, dos días antes de su muerte, pudo ser el causante final del fallecimiento de Napoleón.
Un
nuevo cambio en la historia
La historia también "nos contó" que el hambre y el frío del arrasador invierno ruso fueron los principales enemigos del ejército de Napoleón Bonaparte en las trincheras durante su invasión a Rusia y su posterior retirada catastrófica desde Moscú. No obstante, la historia volvió a cambiar, ya que - lee bien - ¡fueron los parásitos los principales enemigos de las tropas del emperador!.
Todo se supo gracias a una investigación llevada a cabo por científicos franceses. Según ellos, para el mes de diciembre de 1812 el "Gran Ejército" había quedado reducido a 30 mil hombres - de un total de 600 o 700 mil soldados apenas seis meses antes - víctima de los parásitos.
El grupo de investigadores liderados por Didier Raoult, del Centro Nacional de Investigación Científica, con sede en Marsella (Francia) analizó el ADN de 72 piezas dentales extraídas de 35 esqueletos retirados de una tumba militar masiva cerca de Vilnius, en lo que hoy es Lituania, en 1995. Esta tumba se encuentra en un terreno perteneciente al ejército y fue ocupado, a su vez, por las fuerzas zaristas, por las tropas invasoras de Adolf Hitler y, finalmente, por el ejército soviético.
Los científicos encontraron rastros diminutos - en la materia dental de 10 soldados napoleónicos - de los microbios asociados con la fiebre tifoidea y la fiebre de las trincheras, dos enfermedades mortales transmitidas por las pulgas y los piojos.
Para confirmar la hipótesis de la fiebre tifoidea y la fiebre de las trincheras, los científicos lograron identificar los restos de tres pulgas en 5 kilos de tierra y restos humanos extraídos de la tumba. Además, encontraron restos de cinco piojos corporales, un parásito muy parecido al de la cabeza pero que se encuentra en otras partes del cuerpo, principalmente cuello, pecho y axilas. El insecto suele quedarse en la ropa y sólo se "agarra" a la persona para comer.
A continuación estudiaron
minuciosamente el ADN de estos patógenos mediante una técnica
llamada PCR (como una "fotocopia" del ADN para tener montones de copias
en las que investigar) y se toparon con el microbio de la fiebre de las trincheras,
la "Bartonella quintana".
De acuerdo a los investigadores, el
frío y el hambre sí cobraron víctimas, pero las enfermedades
incrementaron en forma notoria la nómina de muertos.
El Gran Ejército, o Grande Armée, que con 691.000 hombres se había convertido en la fuerza combativa más importante que se hubiera reunido en Europa hasta ese momento, atravesó el río Neman en Lituania el 23 de junio del año 1812, y empezó su larga marcha hacia la ciudad de Moscú. Napoleón, que se enfrentó a una resistencia sólo esporádica, alcanzó su objetivo a principios del mes de septiembre.
Sin embargo, los invasores descubrieron que Moscú estaba vacía, no había ni gente ni provisiones. Inmediatamente después, gran parte de la ciudad estalló en llamas en lo que se supone que fue un sabotaje perpetrado por los combatientes rusos. El emperador abandonó la ciudad en ruinas - sin ni siquiera haber recibido la rendición formal del ejército ruso - el 19 de octubre.
En su retirada, el ejército francés perdió casi todos sus caballos y tuvo que continuar a pie, sufriendo las terribles consecuencias antes mencionadas, por culpa del frío, el hambre, las pulgas y los piojos.
Conoce la increíble vida y obra de Napoleón Bonaparte