A los hombres del Neolítico
no les gustaba la leche

Científicos del University College of London y de la Universidad de Mainz descubrieron que los europeos del Neolítico no podían consumir leche porque carecían de un gen específico para digerirla.

Un examen genético de esqueletos de esa época del hombre reveló la ausencia del gen y su posterior desarrollo con uno solo objetivo: supervivencia.

 


El paso del Paleolítico al Neolítico se caracteriza porque los hombres empezaron a asentarse, formar aldeas, cultivar la tierra y domesticar a los animales. Por eso, siempre se pensó que en este período los seres humanos comenzaron a tomar leche como parte de su dieta, especialmente de los animales domésticos que ya habían dominado, como la cabra.

Pero un reciente informe anglo - alemán, publicado por la revista científica "Proceedings of the National Academy of Sciences", aseguró que el desarrollo de esta capacidad fue muy posterior, hace sólo siete mil años, y está ligada a la explotación ganadera de las vacas como animal del que se podía obtener leche.

La tolerancia a este alimento no fue, entonces, algo innato en los primeros europeos, sino que llegó por una cuestión de supervivencia.

En el Neolítico, que abarca más o menos desde el 7.000 AC al 3.000 AC, se comienza a desarrollar la vida en las aldeas y a cultivarse la agricultura. Inicialmente se le dio este nombre debido a los hallazgos de herramientas de piedra pulimentada que parecían acompañar al desarrollo y expansión de la agricultura. Hoy día se define el Neolítico precisamente por su relación al conocimiento y uso de la agricultura o de la ganadería.

¿Pero cómo se descubrió que a los hombres del Neolítico no les gustaba la leche? Un grupo de científicos de la University College of London y de la Universidad de Mainz (Maguncia; capital del estado federal alemán Renania-Palatinado ), se basó en el análisis de ADN de restos óseos de algunos de los primeros granjeros de Europa, que datan de ese período de la Edad de Piedra, entre los años 5.000 y 5.840 antes de Cristo.

¡Gran sorpresa!... en estos primitivos europeos los investigadores no encontraron por ninguna parte el gen que permite a los adultos digerir la leche sin que sufran molestias como abotargamiento o diarrea, propios de cuando alguien rechaza la lactosa.

¿Y qué es la lactosa?... un azúcar natural que se encuentra en la leche y en otros productos lácteos. El cuerpo crea una enzima llamada lactasa que se puede romper en lactosa y en azúcares, que el cuerpo puede digerir y usar como energía, proceso que el organismo de los niños lleva a cabo normalmente sin ningún tipo de problemas.... pero algunos seres humanos simplemente no crean esta enzima.

Según los científicos, la tolerancia a la lactosa es una de las características esenciales de la selección natural de las especies. Alrededor del 70% de la población del mundo es intolerante a la lactosa. Ésta es más común entre los Asiáticos Americanos, Afro-Americanos, y Nativos Americanos, pero afecta a gente de todas las razas y de origen étnico.

De este modo, el estudio confirma que la variante genética para tolerar la lactosa apareció muy recientemente en términos evolutivos y que se hizo común porque ofreció a sus portadores mayores posibilidades de supervivencia.

Y es que hasta ahora había dos teorías: una que plantea que la tolerancia a la lactosa condujo a la ganadería láctea y ciertos europeos se dedicaron a la cría de ganado productor de leche, y - aquella cierta desde ahora - que dice que la variante del gen de la lactosa sólo se generalizó después de la ganadería láctea, algo que comenzó hace 9.000 años en Europa.

Y tú... ¿toleras la lactosa?

En términos científicos, la intolerancia a la lactosa es la falta o insuficiencia de la enzima lactasa que impide la correcta absorción de la lactosa.

Según el grado de intolerancia puede producir desde un rechazo inmediato a toda clase de leche, hasta síntomas de difícil diagnóstico que entran en el ámbito del intestino irritable, ya que una mala absorción de la lactosa produce una acumulación de gases en el intestino que producen dolor abdominal e incluso dolor de estómago y vómitos.

Peor aún, cuando la intolerancia es total puede producir - al igual que otros azúcares - una elevación de la presión osmótica en el colon, impidiendo la absorción de agua y produciendo una diarrea severa que se añade al incremento de gases. A esto se suma, como consecuencia, la pérdida de peso y la desnutrición.

Pero mucho ojo, porque no se habla de la intolerancia a la lactosa como enfermedad si no se manifiesta en la infancia, particularmente durante el periodo de lactancia. La falta completa de lactasa suele ser de origen genético encontrándose en el cromosoma 2 la mutación que lo produce.

Y es que siendo la leche un alimento propio de la naturaleza para la alimentación de las crías de los mamíferos, no es normal que éstos puedan digerir la lactosa correctamante en la edad adulta. Como lo dejó en claro la investigación, debido a la dependencia que algunas poblaciones humanas llegaron a desarrollar respecto al ganado lechero, la tolerancia a la lactosa se incrementó en dichas poblaciones, incluso en la edad adulta.

Algo para tener en cuenta: las civilizaciones basadas en la agricultura y en la crianza de los cerdos no desarrollaron dicha tolerancia más allá de la infancia, por lo que la intolerancia a la lactosa es muy frecuente en el sur de Asia y África.

A quienes son intolerantes a la lactosa se les suprime en su alimentación todo tipo de leche de vaca y sus derivados. Por lo mismo, deben leer todas las etiquetas de los productos alimenticios, para averiguar si contienen leche o derivados lácteos.

Nada de leche en polvo, margarina, mantequilla, yogurt, helados o queso!.

¡Qué rica es la leche!

No obstante, el líquido viscoso de color blanquecino - producido por las hembras de los mamíferos - es muy nutritivo. La leche está compuesta principalmente por agua, materia grasa, proteínas, hidratos de carbono (lactosa) y calcio, es decir, es un alimento completo.

Lo anterior, sin contar que la leche entera de vaca es una importante fuente de vitaminas (A, B, D3 y E). La vitamina D es la que fija el fosfato de calcio a dientes y huesos.

Algunos de los ácidos grasos presentes en la leche - tales como el Butírico, Vacénico o el Ácido linoleico conjugado (CLA) - tienen efectos beneficiosos. Se ha demostrado incluso que el CLA inhibe varios tipos de cáncer, y también que ha eliminado cánceres de piel humana.

La principal función de la leche es la de alimentar a los hijos hasta que sean capaces de digerir otros alimentos: es el único alimento de las crías de los mamíferos (del niño de pecho en el caso de los seres humanos).

La leche de los mamíferos domésticos es un producto de consumo corriente en la inmensa mayoría de las civilizaciones humanas. La leche de vaca es la principal, pero también existe leche de oveja, cabra, yegua, asna, camella (y otros camélidos), dromedaria, búfalo, reno, alce, foca y ballena. La leche de asna y de yegua son las que contienen menos materia grasa, mientras que la de foca contiene más de 50 % y, junto con la de ballena, son las más ricas en grasa y nutrientes.

En la mayoría de los países el término "leche" se usa para designar sólo la leche de vaca. Para la leche de otras especies es normal que se precise qué leche. Además, se le llama leche al jugo de ciertas plantas o frutos: leche de coco, leche de soja, leche de arroz o leche de almendra.

Un dato: la leche también es un medio biológico, ya que contiene células sanguíneas y mamarias (hasta 30.000 por ml) y microbios (hasta 50.000 por ml).

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Fuentes: ABC - La Nación, Argentina - El Tiempo - La Nueva España - Consuma Seguridad -
El País - Tu otro médico - Young Womens Health - Wikipedia
Fotos: Familia.cl
14/03/2007