






Historias de piratas
Terror en los siete mares
Amaban el peligro, odiaban el trabajo y ambicionaban la riqueza de los demás. Allí donde navegaban buques con riquezas, había piratas dispuestos a tomarlos por la fuerza... ésa siempre fue la premisa.
La época de oro de la piratería se desarrolló en los siglos XVI y XVII, desde el momento en que España e Inglaterra firmaron la paz, dejando a Portugal y a la Madre Patria como máximos comerciantes entre Europa y el Nuevo Mundo.
"En
un trabajo honrado lo corriente
es trabajar mucho y ganar poco:
la vida
del pirata, en cambio,
es plenitud y saciedad, placer y fortuna,
libertad
y además poder."
(Bartholomew Roberts, pirata conocido como "Black Bart")
"El
que pierda una parte de brazo o pierna
en un combate recibirá 400 piezas
de a ocho;
si pierde el miembro entero, 800."
(Octavo punto del Código de a bordo del Revenge del capitán John Phillips)
Pirata: Ladrón que roba en el mar / Sujeto cruel y despiadado (Diccionario de la Lengua Española)
El ojo parchado, el garfio en la mano, el pañuelo en la cabeza, la pata de palo, la bandera negra con la calavera... todos símbolos de aquellos personajes que navegaban por los siete mares robando y asaltando en busca de tesoros y riquezas. Y a los que Johnny Deep ha encarnado como Jack Sparrow, dándoles un dejo de excentricidad, astucia y hasta ternura. Pero la realidad no siempre fue tan amable.
Temidos por los reyes y emperadores en todo el mundo, los piratas robaron desde tesoros hasta prisioneros. Sus hazañas y formas de castigo ayudaron a que fueran recordados en el tiempo como los más bárbaros criminales y asaltantes del mar.
La palabra "pirata" proviene del griego y su significado es "el que emprende" o "el que intenta fortuna". Pero, más que emprender, los piratas eran vulgares ladrones de mar, que actuaban al margen de toda ley. No servían bajo ninguna bandera que no fuera la Jolly Roger, también conocida como la bandera pirata, la cual era reconocida desde lejos por su calavera... la famosa calavera.
Los piratas se caracterizaron por amar el peligro, odiar el trabajo y ambicionar la riqueza rápida y malhabida.
¿Cuándo
comenzaron a aparecer estos personajes azolando los mares?...
Cuenta la historia...
Donde había buques con mercancía, también había piratas dispuestos a tomarlos por la fuerza...
Pese a que la era de oro de la piratería se desarrolló en los siglos XVI y XVII, la historia de los "ladrones de mar" se remonta, incluso, más de cuatrocientos años antes del nacimiento de Cristo.
| Corsarios en Chile -En Chile, como en otros países americanos, hubo frecuentes visitas de filibusteros a sus costas, quienes - según se se dice - escondían magníficos tesoros que pensaban volver a retirar. Para ello ordenaban a algún subalterno cavar un foso en un lugar estratégico, después de lo cual lo asesinaban para que no revelara el secreto. -Se habla mucho de estos tesoros, pero el que más curiosidad despierta es el de Francis Drake, quien junto a otros piratas cruzaba el Estrecho de Magallanes y aparecía en la costa austral de Chile. Actuaban contra las poblaciones más indefensas de las costas del Pacifico entre México y Chile y esporádicamente atacaban poblados y mataban civiles para luego retomar sus correrías por el Pacífico. Actuaban de esa manera porque sus fuerzas eran muy poco numerosas como para intentar tomar los territorios en forma definitiva. -Y es que estaban demasiado lejos de las bases de Europa como para entablar batalla en forma directa. En el Atlántico los piratas lograron establecer puntos estratégicos en lugares como Jamaica y otros lugares de las Indias Occidentales. Desde esos lugares lograban infligir daños al comercio Español con Europa. En el Pacífico, sin embargo, los piratas carecían de enclaves desde donde lanzar sus ataques. -De los lugares del Pacífico más adecuados para establecer bases sólidas estaban Chiloé y Valdivia en la Costa de Chile. Esta última fue defendida por el Imperio Español. -Se habla sobre todo de los corsarios holandeses, quienes se dirigían no sólo a la captura de galeones comerciales y el contrabando de mercancías, sino también incluyeron un intento de colonización en Valdivia e, incluso, una alianza con los mapuches. -Por su parte, la isla de Chiloé fue la base de operaciones de los corsarios holandeses. Desde allí organizaron los ataques a los diferentes puertos de la Capitanía General de Chile. -Las incursiones continuaban en las costas del Perú, buscando los galeones españoles que llevaban hacia la metrópoli todas las riquezas del virreinato. |
En el año 78 a.C, Julio César atacó a los piratas de Cilicia, actual Turquía, que durante muchos años habían asaltado a los barcos que circulaban por el Mediterráneo. En la "contienda" murieron cerca de 10.000 piratas y unos 20.000 de ellos fueron capturados.
En la primera época del medioevo, hacia el siglo VIII d.C los vikingos eran los temidos piratas que asolaban las costas europeas. Atacaban a todo ser viviente en toda Europa Occidental, mientras que sus actividades favoritas eran quemar, matar y saquear. Sus famosos barcos, los drakkars, podían medir más de 23 metros, y una sola vela central era su principal herramienta.
En el siglo XVI los piratas vuelven a resurgir con fuerza. Todo comenzó cuando España e Inglaterra firmaron la paz, lo que originó que Portugal y España quedaran como únicos comerciantes entre Europa y el Nuevo Mundo. Las posesiones españolas se situaban tras una línea trazada cien leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, mientras que los territorios situados al este de la citada línea serían de dominio portugués.
Los barcos españoles y portugueses comenzaron a circular trasladando grandes cantidades de oro, plata y piedras preciosas desde las Indias a las metrópolis. Inmediatamente se convirtieron en blancos perfectos para los piratas.
Francia e Inglaterra quedaron al margen de las riquezas de América y la situación se agravó aún más, pues España cerró el comercio del Nuevo Mundo a los extranjeros: todo barco extranjero navegando por aquellas aguas sería considerado a partir de entonces... pirata.
La primera nación en reaccionar fue Francia. Como Francisco I carecía de marina, estimuló a los armadores particulares, y hacia 1537 el Caribe estaba plagado de piratas franceses. Posteriormente, Inglaterra comenzó también a fijar su atención en América y, soñando con el botín, aparecen los primeros piratas ingleses en el Caribe, bajo la protección de la reina Elizabeth. La mayoría de ellos eran nobles, y si no lo eran, la reina les daba entrada en la nobleza.
Sin ninguna duda uno de los más famosos fue el inglés Sir Francis Drake. Para muchos ingleses fue héroe nacional, pero para los españoles, un verdugo y un ladrón al servicio de la reina más protestante de Europa.
En cierta ocasión, el embajador de España pidió a la reina de Inglaterra la ejecución de Francis Drake, por pirata, después de que éste asaltara diversas plazas. En respuesta la reina Elizabeth esperó en el Támesis al marino para armarle allí mismo caballero.
Piratas,
corsarios, bucaneros y filibusteros
A esta forma de "lucha" se le denominó ir a corso, que significa corre por el mar, y a los capitanes de estas embarcaciones se les puso el nombre de corsarios, los cuales recibían parte de la mercancía que debía ser entregada al rey.
Los corsarios tenían en su poder documentos que autorizaban al barco a llevar a cabo tales actos. Dichos documentos recibían el nombre de "Letter of marque" o "Patente de Corso". Los límites que planteaban estos documentos eran muy ambiguos y normalmente eran los capitanes corsarios y sus tripulaciones quienes decidían qué era lo que podían hacer y qué era lo que no.
Los corsarios no podían ser colgados por practicar la piratería porque gozaban de este "permiso" expedido por la Corona. Evidentemente, un corsario apresado por el enemigo no podía confiar mucho en este punto, pues era costumbre colgar a los corsarios enemigos.
Con el tiempo, los corsarios terminaron por robarse todo y desistieron de ser siervos de la corona. Se refugiaron en Jamaica, conocida como la isla de los piratas, y en la isla de la Tortuga (ubicada al norte de Haití, en Las Antillas).
Las islas desiertas pasaron a ser los hogares y las guaridas de los piratas, corsarios y bucaneros. Estos últimos eran cazadores y su nombre proviene de un plato especial llamado bucán hecho con los animales capturados por ellos mismos.
Los bucaneros vivían en la más salvaje libertad. Nadie los mandaba, ni reconocían ninguna autoridad. Esto atrajo a todo tipo de gentes desahuciadas, proscritos, fugitivos, esclavos, indios rebeldes, desertores, perseguidos por la religión, etc. El número de bucaneros fue en aumento y en 1620 empezaron a ser perseguidos por los españoles. Decidieron arriesgarse a cometer pequeñas correrías maritimas y tomaron como base de operaciones el islote de La Tortuga.
También se les conoció como filibusteros, palabra holandesa, que significa el que va a la captura del botín. Como en La Tortuga no había caza, los bucaneros se encontraron ante un dilema para poder subsistir: o iban en canoas a La Española (hoy Santo Domingo) para cazar, o tenían que dedicarse a la piratería. A los que prefirieron ésto último se les llamó filibusteros. Atacaban barcos de cualquier nacionalidad, aunque una vez más serían los españoles sus "presas" más numerosas. No permitieron que les rigeran superiores, leyes o códigos.
Piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros también han sido recordados a través de la historia por sus formas de castigo. Entre las condenas más famosas están la de elevar el prisionero por los pies desde el buque y soltarlo hasta caer al mar. Este castigo se realizaba por horas, izando y soltando sucesivamente al reo y, generalmente, cuando se decidía tirar al mar al prisionero para ejecutarlo, éste ya estaba muerto.
El maroon fue otro de los duros castigos aplicados por los piratas. Se trataba de dejar al prisionero en un islote o isla desierta con un poco de agua y un arma de fuego. Generalmente, el abandonado hombre terminaba por suicidarse con el arma de fuego o se ahogaba al subir la marea, si el islote era muy pequeño.