Reino de Swazilandia

Un anacronismo en el mundo globalizado

Sorprendió la decisión del rey de Swazilandia de decretar el fin de la obligación de castidad entre las jóvenes habitantes de este país vecino de Sudáfrica. Es que los índices de VIH -20 % de la población infectada- son los más altos del mundo, según la ONU.

Pero ahora el rey Mswati II decidió elegir a su 13 esposa de entre las jóvenes vírgenes de su reino y para eso levantó la prohibición. Así, Swazilandia saltó a las páginas de la prensa mundial: un reino que logró su independencia en 1968, con una monarquía absoluta y muy pocas libertades, donde 20 mil súbditos mueren cada año víctimas del SIDA.

 

Alrededor de 20 mil personas mueren cada año en Swazilandia de enfermedades relacionadas con el Sida. Se considera que la esperanza de vida nacional habrá descendido desde los 62 a los ¡27! años en el año 2010. Y es que el sector más productivo de la sociedad - alrededor de los 30 años - ha desaparecido, en un país que, además, se ha visto afectado por la sequía y la desintegración económica.

El Reino de Swazilandia es un pequeño país en el Sur de África, vecino de la moderna Sudáfrica, al Oeste, y Mozambique, al Este. Ocupa 17.000 kilómetros cuadrados. Posee un millón de habitantes, de los cuales la mitad son menores de 15 años. De la otra mitad, 200 mil están infectados por el VIH. Según la ONU, es el país con el predominio más alto de VIH/Sida en todo el mundo.

El PIB per cápita es de 1.400 dólares, lo que para los términos de África subsahariana es bastante elevado. El índice de alfabetización es 74 %. La red de carreteras que posee y la infraestructura turística está muy desarrolladas, en un grado comparable a Sudáfrica. Un reino de contrastes.

Tomando en cuenta el alto porcentaje de la población infectada con el VIH, el actual Rey, Mswati II, quien también es el Jefe de Estado, decretó hace cinco años que las jóvenes del país deberían mantenerse castas, y no tener relaciones sexuales, de tal manera de combatir la epidemia de Sida. Sin embargo, esta "veda" acaba de ser levantada a través de una celebración muy ceremoniosa, como corresponde a un reino con "tradición".

Sucede que este término de la veda coincide con un gigantesco festival en que el rey elegirá a su decimotercera esposa. Cincuenta mil vírgenes semi - desnudas bailarán para el último monarca absolutista de África en la llamada Ceremonia de la Danza de la Caña, usada por el Rey Mswati II para elegir a sus nuevas consortes.

No obstante, los más críticos del monarca denunciaron que la antigua ceremonia, con el propósito de celebrar la virginidad y la condición femenina, se ha convertido simplemente en una vitrina para que el rey de 37 años elija chicas adolescentes.

Antes de esto, se realiza una fiesta previa, donde miles de chicas, muchas de ellas envueltas en cortinas con la imagen del rey y otras con polleras bordadas, alborotan el palacio en las fases previas a su selección. Las niñas, que deben ser vírgenes y mayores de 13 años, son flanqueadas por hombres vestidos con pieles según la antigua tradición. Varios medios de comunicación internacionales han conversado con las "postulantes" y ellas han dicho que les gustaría tener una vida llena de lujos y, entre otros argumentos, manejar un BMW. Esas son las razones que las llevan a postular a convertirse en la 13a esposa del rey.

La epidemia de SIDA, que causa estragos en el pequeño reino, llevó al monarca - quien reina desde el año 1986 - a decretar la castidad como método para combatir la propagación del mal. Dispuso que durante cinco años se prohibieran las relaciones sexuales y las jóvenes vírgenes fueran "intocables". Las jóvenes, además, no debían vestir pantalones o vestidos ajustados. Predicando con el ejemplo, el Rey anunció que renunciaría a la tradición de elegir cada año a una joven nueva entre las 20.000 que le eran presentadas en su onomástico.

Sin embargo, en su último cumpleaños el monarca tomó una nueva esposa, lo que generó protestas. Mswati reconoció el error en el que había incurrido y pagó la multa: una vaca. Ahora, vuelve a retomar la tradición en esta ceremonia.

Un reino de otro tiempo

En 1907 Swazilandia se convirtió en Protectorado Británico tras la Guerra de los Boers. En septiembre de 1968, el padre del actual monarca, Sobhuza II, proclamó la Independencia de Swazilandia, a partir de lo cual el reino ha pasado por largos períodos convulsos.

Entre 1973 y 1978, la constitución fue suspendida y se prohibieron los partidos políticos, la libertad de expresión y de reunión. En 1978 la nueva constitución concentró el poder político en manos del rey, y aunque nombró un Primer Ministro y se eligió un Parlamento - el Libandla - el país continuó en estado de excepción. Los partidos políticos y las funciones del Parlamento se limitaron a la de un mero consejero del rey y de su nuevo cuerpo consultivo principal, el Liqoqo (Consejo Supremo de Estado).

Sobhuza II murió en agosto del año 1982, dejando al frente del país al Príncipe Makhosetive, uno de los 60 hijos que tenía, de sólo 18 años, y a su madrastra, la Reina Regente Dzeliwe, aunque ella luego fue sustituida por Ntombi, viuda de Sobhuza y madre del Príncipe heredero. Makhosetive, educado en Gran Bretaña, fue coronado el 26 de abril de 1986 como Mswatti II. Eliminó el Liqoqo y disolvió el Parlamento convocando a nuevas elecciones.

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