Mario Vargas Llosa

La literatura, su destino

Su verdadera historia supera con mucho la más disparatada de sus novelas. A pesar de los frenéticos intentos de su padre, no pudo eludir su vocación de escritor y hasta hoy ha publicado catorce novelas, tres cuentos, cinco obras de teatro, quince ensayos, una conferencia y un libro de memorias.

Todas ellas serán recopiladas en unas Obras Completas con que celebrará sus 70 años. Ciudadano del mundo, ha vivido en Europa, pero siempre vuelve a su Perú natal, donde casi llegó a ser Presidente de la República.

 


Jorge Mario Pedro Vargas Llosa llegó a este mundo un domingo 28 de marzo de 1936 en la ciudad de Arequipa (Perú). Sus padres, Ernesto Vargas Maldonado y Dora Llosa Ureta, ya estaban separados cuando nació. Sólo conoció a su padre a los 10 años y de una manera, por decir lo menos, brusca.

La historia fue así: su madre le hizo creer que su papá estaba en el cielo, cuando en realidad la había abandonado cuando ella sólo tenía cinco meses de embarazo. No obstante, un día de 1946, Mario salió a pasear por las calles de Lima, ciudad a la que había llegado ese año. Entonces, su madre le presentó a un desconocido que al verlo preguntó: ¿Este es mi hijo? En un minuto, el niño descubrió que su padre no estaba muerto y que, además, viviría con ellos.

El escritor siempre ha recordado aquel momento como el fin de su inocencia y felicidad infantil.

Mario estudió la primaria hasta el cuarto año en el Colegio La Salle de Cochabamba, en Bolivia. Cuando vuelven en 1945 a Perú, se instalan en la ciudad de Piura, donde cursa el quinto grado en el Colegio Salesiano de esa ciudad. Pero termina su educación primaria en Lima y comienza la secundaria en el Colegio La Salle.

El reencuentro con su padre significa todo un cambio en su formación. En 1950, su padre lo inscribe en el colegio militar "Leoncio Prado", para enderezar al niño que consideraba consentido y adicto a la poca masculina afición de leer. Las humillaciones y crueldades que Mario vivió los dos años que pasó ahí, hicieron que el joven se las ingeniara para irse en 1952 a otro establecimiento en la ciudad de Piura (Colegio San Miguel de Piura) , lejos de los militares y de su padre. Ahí terminó la secundaria. Pero tambien le sirvieron de inspiración para escribir "La ciudad y los perros", donde retrata la vida de la academia militar.

En 1953 regresó a Lima e ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde estudió Letras y Derecho. Su opción no fue aceptada por su padre, a lo que se sumó que a los dieciocho años, en 1955, decidió contraer matrimonio con su tía política Julia Urquidi. Sólo que había un detalle, para casarse debía tener los 21 años que exigía la Ley, por lo cual falsificó su partida de nacimiento, provocando un tremendo escándalo en la familia, y no sólo por el ilícito cometido, sino porque la novia además de ser su tía política, era 12 años mayor.

Pero la vida junto a su tía no fue fácil, porque le costaba conseguir lo necesario para subsistir. De hecho, mientras estudiaba trabajó en siete oficios distintos, entre ellos revisando nombres de tumbas, fichando libros y redactando noticias para una radio (hoy Radio Panamericana). De la experiencia tambien sacó buen provecho, pues surgió "La tía Julia y el escribidor", una genial novela-radioteatro.

En 1959 parte rumbo a España, gracias a la beca de estudios "Javier Prado", para hacer un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Obtiene el título de Doctor en Filosofía y Letras. Luego de un año se instala en París.

Al principio su vida en la ciudad luz transcurre entre la escasez y la angustia por sobrevivir, por lo que acepta trabajos que, o bien lo mantenían en contacto con su idioma a través de la enseñanza (fue profesor de español en la Escuela Berlitz), o le permitían hacer amistades literarias, como cuando fue locutor en la ORTF francesa o periodista en la sección española de France Presse.

Mario Vargas Llosa siempre ha confesado que su vocación de escritor surgió casi como una rebelión contra la autoridad paterna, aunque muy pronto se convirtió en la temprana certidumbre de que "su destino iba a estar marcado por el rítmico tableteo de una máquina de escribir".

Su primera publicación, un conjunto de cuentos publicados en 1959 con el título Los jefes, obtiene el premio Leopoldo Arias. Anteriormente había escrito una obra de teatro, el drama La huída del Inca.

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