Medidas que ayudan a evitar el parto prematuro

Parto prematuro: ¿Cómo evitarlo? Toma estas medidas

El número de bebés que nacen antes de la 37ª semana de gestación ha ido en aumento, es lo que se conoce como parto prematuro. En muchos de estos casos, el bebé necesita atención de la UCI durante semanas o incluso meses. En muchas ocasiones, las madres que han vivido de cerca esta situación se preguntan si pudieron hacer algo para evitarlo. La respuesta es si: conocer los factores de riesgo ayuda a la detección y a buscar ayuda cuando todavía estamos a tiempo.

Siete simples consejos pueden ayudarte a evitar el parto prematuro, para evitar que tu bebé nazca pequeño o inmaduro. Son medidas simples, que están al alcance de cualquier futura mamá.

No tener los hijos muy seguido

Las mujeres que se embarazan antes del año después de haber sido madres (o de haber perdido un hijo) tienen más partos prematuros. Si tienes un bebé (menor de 1 año) y has quedado embarazada nuevamente, no te alarmes, sólo coméntalo con tu doctor y sigue sus consejos.

No más tabaco

Muchas madres no lo saben, pero al fumar, los vasos sanguíneos de la placenta se contraen y el feto recibe menos sangre, menos oxígeno y menos nutrientes. Todo ello va a favorecer la posibilidad de un parto prematuro. Evita el tabaco, incluso lugares donde se fuma. También el alcohol y las drogas.

No pierdas consultas médicas

El único método que tiene la matrona o el ginecólogo de detectar posibles factores de riesgo es examinándote. Es la única manera que tendrán de poder tratarlos a tiempo.

Corregir la anemia

En la dieta de la futura madre, no pueden faltar los alimentos ricos en hierro como carne, moluscos bivalvos (almejas, mejillones, etc), legumbres o frutos secos. Aquellas embarazadas que sean veganas, deben asesorarse con un dietista para no tener carencias. En caso que se detecte niveles bajos hierro, el ginecólogo debería recomendar un suplemento. Probablemente, para que el organismo pueda absorberlo bien, hay que tomarlo junto con algún alimento rico en vitamina C (kiwi, naranja, fresas, etc).

Tratar las infecciones

En aproximadamente el 50% de los partos prematuros, la causa es una infección. Debes prestar especial atención a las infecciones que pasan inadvertidas, como la cistitis y las vaginales. Ante cualquier síntoma sospechoso (sangre en la orina, sensación de ardor o picazón en área genital, etc), acudir inmediatamente al médico de cabecera. Una higiene adecuada en la boca también puede evitar infecciones en las encías.

Comer bien

En la dieta no deben faltar los ácidos grasos omega-3 (aceite de oliva, pescado, frutas y verduras). El motivo es que tienen acción antiinflamatoria y te protegen frente a las infecciones (que a su vez provocan inflamación en la zona afectada). Cuando la dieta no incluye estos alimentos, el médico puede recomendar un suplemento. También se aconseja tomar, de forma diaria, lácteos ricos en probióticos, porque ayudan a mantener una flora bacteriana vaginal en buen estado y resistente a las infecciones. También es recomendable reducir las grasas saturadas.

Mantener el stress a raya

En una situación de agobio y exceso de trabajo, nuestro organismo produce cortisol, una de las hormonas implicadas en la aparición de las contracciones y el inicio del parto. Si la futura madre se siente abrumada o tiene una carga de trabajo enorme, debe comentarlo con el ginecólogo lo antes posible. Y en caso de que sienta malestar o dolor en el abdomen, acudir a urgencias. Si el especialista lo considera necesario, le recomendará una licencia médica.

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