Hace 65 millones de años,
el río Amazonas ¡fluía al revés!


Según un estudio reciente, hubo un tiempo en que el río más caudaloso del mundo y el segundo más largo luego del Nilo, fluyó desde el Océano Atlántico al Pacífico, es decir, en dirección contraria a su curso actual.

¿Cómo se determinó el curso que tiene hoy?... luego de que una cadena montañosa surgiera en el medio del continente, en dirección norte-sur, dividiendo la trayectoria del Amazonas.


La Amazonía es una amplia región natural que se extiende de norte a sur, entre el macizo de las Guayanas y el escudo o macizo brasileño, y de este a oeste, desde el Océano Atlántico hasta la Cordillera de los Andes. Su enorme superficie, de 7.000.000 km2, ocupa los territorios de Brasil, en su mayor parte, y en menor proporción los de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela, Surinam, Guyana y Guayana Francesa.

La selva amozónica constituye la décima parte de todos los bosques del planeta. Por eso, el aire que respira la humanidad se purifica principalmente en ese lugar. Esta cuenca es la que regula el clima de casi toda América del Sur y sus árboles son los grandes procesadores de dióxido de carbono y suministradores de oxígeno.

Toda la flora y fauna de la selva tropical húmeda americana está presente en la Amazonía. Los científicos siempre han afirmado que allí existen innumerables especies de plantas todavía sin clasificar, miles de especies de aves, innumerables anfibios y millones de insectos.

En el Amazonas se pueden ver desde pequeños insectos hasta grandes mamíferos como el jaguar, el puma, la denta y los venados, y reptiles como tortugas, caimanes, babillas y serpientes. Hay aves y peces de todas las especies, plumajes y escamas. En las lagunas a lo largo del Amazonas florece la planta Victoria Regia, cuyas hojas circulares alcanzan más de un metro de diámetro. Es tan amplio el aporte de la zona en especies de peces y plantas acuáticas, que enumerarlas todas resulta prácticamente imposible.

Los ríos más importantes de la cuenca del Amazonas son: Amazonas, Negro, Purus, Madeira, Tapajos, Xingu, Araguaïa (no es afluente del Amazonas) y Tocantins (no es afluente del Amazonas). El Amazonas es el principal, ya que es el más caudaloso del mundo, el segundo más largo luego del Nilo, y el que contiene un quinto del agua dulce del mundo (alrededor de un 20%).

Nace principalmente de dos ríos, el Ucayali y el Marañón. Ambos, a su vez, nacen en los glaciares de Los Andes peruanos. El río Amazona fluye desde el Océano Pacífico al Atlántico. Pero... ¡sorpresa!, esto no ha sido así siempre. Sucede que un estudio realizado recientemente reveló que hubo un tiempo en el que el río Amazonas fluyó al revés, es decir, desde el Atlántico al Pacífico.

La investigación señala que las rocas sedimentarias de la región central de Sudamérica contienen rastros de minerales antiguos, que seguramente provinieron del este del continente. Según el geólogo Russell Mapes, autor del estudio, esto sugiere que entre 65 y 145 millones de años atrás el Amazonas corría en dirección este - oeste.

La edad de las rocas varía dependiendo de si están en el este o en el oeste de Sudamérica. En el este se encuentran rocas de hasta 2 mil 500 millones de años, mientras que en la región oeste las rocas son mucho más jóvenes, debido a la continua actividad geológica de Los Andes.

Algunos datos sobre el Amazonas

- De la cuenca del Amazonas se extraen principalmente: caucho, especias, madera en general, aceites, resinas, plantas para la elaboración de fármacos.

- El ambiente es húmedo y cálido. Abundan los insectos nocivos y el suelo es fértil. La economía se basa en la agricultura primitiva, caza, pesca y productos de la selva.

- Existen diferentes grados de protección en el Amazonas, tales como Tierras Indígenas, Reservas Extractivas, Parques, Reservas Biológicas, Bosques Nacionales y Estatales, Áreas Militares, etc.

- Se considera que estas áreas protegidas alcanzan el 30 % del territorio amazónico, incluyendo en este porcentaje aquellas áreas en las que las medidas de protección nunca han sido llevadas a la práctica.

- La explotación industrial ha destruído ya alrededor del 17 % de la Amazonía brasileña (más de 600 mil hectáreas); la mayoría en los últimos 30 años.

Si el Amazonas siempre hubiera fluido hacia el este, como lo hace ahora, entonces los sedimentos contendrían rastros de minerales mucho más jóvenes, que se habrían "deslizado" desde los Andes. A lo largo de todo la cuenca del río, los minerales encontrados provienen de regiones bien específicas del centro y este de Sudamérica.

De acuerdo al estudio, los sedimentos de origen oriental provienen de una zona elevada que se formó en el período Cretáceo, cuando se separaron las placas tectónicas de África y América del Sur. Eso, al parecer, inclinó el flujo del río en dirección oeste, lo cual empujó a sedimentos de más de 2 mil años hacia el centro del continente.

Millones de años después, una cadena de montañas bajas, llamada Arco de Purus, surgió en el medio del continente, en dirección norte - sur. Esta cadena dividió el curso del Amazonas, e hizo que una mitad corriera hacia el Atlántico y la otra hacia Los Andes.

Hacia el final del período Cretáceo, la cuenca formada entre Los Andes y el arco de montañas en el centro del continente, comenzó a llenar granos de minerales de menos de 500 millones de años.

Millones de años después, la acumulación de estos granos rompió el Arco de Purus y el río avanzó hacia el este. Así se determinó su curso actual...

Amazonas... ¿el pulmón del mundo?

De acuerdo al programa de ecología de la NASA, el Amazonas puede haber dejado de ser "el pulmón del mundo", debido a la quema indiscriminada de sus árboles. Más aun, es posible que esta zona haya pasado a ser fuente, es decir, un lugar donde se almacena este dióxido de carbono.

La cosa es así: los siete millones de kilómetros cuadrados de bosque alrededor del Río Amazonas y sus tributarios, una extensión mayor que Europa, funcionan como un riñón inmenso para el planeta.

Depuran el aire al retirar dióxido de carbono - que es uno de los principales gases que produce el efecto invernadero y el calentamiento global -, y expulsan oxígeno.

Ese carbono capturado por la fotosíntesis se almacena en los troncos, las hojas y el suelo, pero el movimiento incesante de la frontera agrícola en busca de más terreno cultivable está liberando esos gases.

La quema de la selva para cultivar soja o criar ganado ha destruido más de 615.000 millones de kilómetros cuadrados sólo en Brasil, que representan el 15 por ciento de los cuatro millones de kilómetros cuadrados de la Amazonía de ese país, según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE, en portugués).

Al ser consumidas por el fuego, las seringueiras, las piranheiras y palmeras como la copaíba sueltan a la atmósfera el carbono en sus fibras y con ello, en vez de limpiarla, contaminan la atmósfera.

Descubrir si el Amazonas tiene un efecto positivo o no en el sistema planetario de reciclado del carbono es fundamental para entender el cambio climático y tomar medidas para combatirlo.

Y ésa será, justamente, una de las prioridades para los próximos años del llamado Experimento de Gran Escala de la Biosfera-Atmósfera en la Amazonía (LBA).

Brasil y EE.UU. firmaron un acuerdo para continuar su colaboración en este proyecto, así como en otro denominado Determinantes Biológicos de Fragmentos Forestales, ambos dirigidos por el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía (INPA).

La Amazonía no es un ecosistema en sí, sino un conjunto muy grande de ecosistemas, cuya dinámica es muy importante para el clima mundial, y mediante el uso de datos de satélites de la NASA, entre otros recursos, ha cambiado la concepción de sus interacciones.

Antes se pensaba que el bosque captaba más carbono y que era más productivo en la temporada de lluvias porque tenía más humedad, pero se ha descubierto que eso no es tan así.

Los investigadores del LBA, que es el mayor proyecto del mundo sobre la interacción entre los bosques tropicales y la atmósfera, han demostrado que las plantas capturan más dióxido de carbono en la época seca porque hay menos nubes que oculten el sol. Al mismo tiempo, los grandes árboles amazónicos tienen raíces profundas que les permiten llegar a suelos húmedos.

En cambio, las zonas deforestadas para cultivos u ocupadas por bosques "secundarios", que han crecido después de una tala, no cuentan con esas raíces profundas y son más susceptibles a la sequía, como la sufrida el año pasado en el Amazonas, la peor en más de 50 años.

Otro de los descubrimientos del LBA es que algunas regiones de la cuenca del Amazonas se comportan como un "océano verde". En el mar los núcleos de condensación que forman las nubes son diferentes que en la tierra porque el tamaño de las partículas que transportan es distinto. Según los científicos, en la época de lluvias la humedad es tal que las copas de los árboles en la zona occidental del Amazonas actúan como la superficie de un océano.

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