Las variedades gigantes más cultivadas son: Gigante de Malasia (GML), Gigante de Renell (GRL) de Tahití, Gigante del Oeste Africano (GOA) de Costa de Marfil, Alto de Jamaica, Alto de Panamá, Indio de Ceilán, Java Alta y Laguna, Alto de Sudán.

De los enanos, las variedades más cultivadas son Amarillo de Malasia (AAM), Verde de Brasil (AVEB) de Río Grande del Norte y Naranja Enana de la India. Debido al buen sabor del agua y el pequeño tamaño de estos cocos, se emplean fundamentalmente para la producción de bebidas envasadas.

Por su parte, los híbridos son el producto del cruce entre las anteriores variedades. Son frutos de tamaño mediano o grande, y tienen buen sabor. El híbrido más cultivado es el MAPAN VIC 14, un cruce entre Enano de Malasia y Alto de Panamá.

Pero la composición del coco varía en la medida que éste madura. La grasa constituye el principal componente tras el agua y es rico en ácidos grasos saturados (88,6% del total), por lo que su valor calórico es el más alto de todas las frutas.

Aporta una baja cantidad de hidratos de carbono y menor aún de proteínas. Asímismo, el coco es rico en sales minerales que participan en la mineralización de los huesos (magnesio, fósforo, calcio) y en potasio.

También destaca su aporte de fibra, que mejora el tránsito intestinal y contribuye a reducir el riesgo de ciertas alteraciones y enfermedades.

Por su alto valor energético, deben moderar su consumo las personas que tienen exceso de peso, y por su elevado aporte de potasio no se aconseja a quienes tienen insuficiencia renal o necesitan una dieta controlada de este mineral.

Sin embargo, quienes toman diuréticos y las personas con bulimia se pueden beneficiar de su consumo, ya que en el coco abunda dicho mineral.

Un coco en buenas condiciones debe ser aromático como el melón. Si no se escucha el típico "chapoteo" del agua en su interior, es porque el coco está seco, pasado de maduro. En esas condiciones la pulpa suele estar rancia.

El coco fresco se conserva por dos meses. Una vez abierto, se debe consumir en el mismo día o guardarse en un recipiente tapado con agua, no más de cinco días. El coco rallado se puede conservar dos días en una bolsa de plástico cerrada.

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Fuentes: BBC - Fresqui - La Razón - Diario el Tiempo - Wikipedia
Fotos: Familia.cl
06/05/2007

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