Incendios forestales:
alarma y pánico en verano

En promedio, se originan alrededor de 5.200 incendios por temporada, los que afectan a 52 mil hectáreas.

En el verano se juntan tres factores que aumentan los riesgos: escasez de precipitaciones y altas temperaturas, resecamiento de la cobertura vegetal y una mayor presencia de actividades humanas en el campo.

Respecto del daño, la vegetación natural de praderas y matorrales es la más afectada. Le sigue la superficie arbolada y en menor magnitud las plantaciones comerciales, principalmente de Pino Radiata.

 

La temporada 2005 -2006 de incendios forestales dejó cifras para preocuparse: una superficie de 19.323 hectáreas quemadas, con un total de 5.396 focos de incendios registrados, y una superficie promedio de 3,6 hectáreas quemadas por cada incendio.

En promedio se originan alrededor de 5.200 incendios por temporada, los que afectan a 52 mil hectáreas. Respecto del daño, la vegetación natural de praderas y matorrales es la más afectada. Le sigue la superficie arbolada y en menor magnitud las plantaciones comerciales, principalmente de Pino Radiata, que sufren un daño promedio de 7.000 hectáreas afectadas por temporada.

Económicamente hablando, se estima una pérdida por temporada de 50 millones de dólares, a lo que se suma que los daños directos en vegetación quemada, y otros daños indirectos y posteriores a la pérdida de la cubierta vegetacional protectora ocasionan aluviones y desertificación.

También hay daños sociales, con viviendas destruidas y, lo más significativo, con vidas de residentes y de quienes combaten el fuego (ver recuadro).

Esto, considerando que las empresas forestales invierten más de 20 millones de dólares por año en sus programas de combate y prevención de incendios forestales.

Los daños de los incendios

Daños ambientales

- Destrucción de flora y fauna y de su hábitat.
- Empobrecimiento y erosión de los suelos.
- Destrucción de los ciclos del agua y oxígeno.
- Pérdida de agua para el cultivo y la comunidad.
- Contaminación ambiental y destrucción de la belleza del
paisaje.
- Destrucción de los ecosistemas.
- Recalentamiento de la atmósfera (cambio climático).

Daños sociales

- Destrucción de belleza escénica.
- Pérdida de áreas de recreación al aire libre.
- Inseguridad y riesgo para la población.
- Pérdida de la calidad de vida de la población.
- Desempleo.

Daños económicos

- Posibilidad de muerte de animales domésticos e incluso de seres humanos.
- Destrucción de viviendas, maquinarias, infraestructura y equipos.
- Destrucción de cultivos agrícolas.
- Pérdida de la materia prima para la industria maderera, pulpa y papel.

Daños culturales

- Destrucción del hábitat natural.
- Pérdida de referencias culturales.
- Emigración de la población.
- Extinción cultural.

La temporada de incendios se presenta habitualmente desde noviembre de un año a abril del siguiente, cuando las condiciones de la primavera y el verano favorecen el inicio y propagación del fuego. Los meses de enero y febrero son habitualmente los más críticos.

Una situación conocida en el mundo es la incidencia de los incendios de magnitud, de la cual Chile no se libra. Un 0,6% de la ocurrencia nacional, unos 40 incendios por temporada que exceden de 200 hectáreas afectadas y que pueden alcanzar superficies de 2.000, 6.000, 10.000 o más hectáreas cada uno, concentran los recursos de combate, suscitan preocupación, causan los mayores daños y, en conjunto, queman el 67% de la superficie afectada en el país.

En la temporada 98-99 se combatió el mayor incendio de la historia reciente en Chile: el incendio La Rufina, en la localidad de Sierras de Bellavista, con 26.000 hectáreas afectadas.

Sin embargo, a pesar del impacto de los incendios de magnitud, cabe destacar que el 88,6 % de los incendios forestales del país es detectado, combatido y controlado sin que su superficie exceda las 5 hectáreas afectadas. Este parámetro es un indicador de alta efectividad operacional y ha ido en aumento año tras año. Es decir, apenas detectado, se combate eficazmente en un tiempo corto.

Pero no es todo, porque la Corporación Nacional Forestal (CONAF) registra estadísticas que llaman muchísimo la atención: ¡todos los incendios forestales en Chile (el 100%) son provocados por las personas!.

Colillas encendidas de cigarrillos arrojadas a los caminos, fogatas mal apagadas, quemas sin control; desperdicios lanzados en laderas de cerros, que al descomponerse en momentos de calor entran en combustión...Lo peor, algunos son provocados intencionalmente.

Por lo mismo, todos los años el gobierno hace un llamado a toda la ciudadanía a comprometerse en la disminución de estos siniestros, lo que permite conservar mejor nuestros recursos naturales.

Un dato: los bosques de nuestro país cubren una superficie de 15,6 millones de hectáreas, lo que representa el 20,7% de todo Chile.

Cuida el bosque: que no se haga humo

¿Quieres ayudar a prevenir los incendios forestales? He aquí las medidas que nadie debe olvidar:

- Dile a los adultos que fuman, que no arrojen por nada del mundo fósforos o colillas de cigarro encendidas sobre pastos secos.

- Si se hacen fogatas o fogones al aire libre, hay que apagarlos muy bien cuando ya no se necesiten.

- Hay que evitar quemar desechos durante los meses de enero y febrero.

- Tanto en los cultivos como en las viviendas se deben dejar espacios que sirvan de barreras que impidan el avance del fuego.

- Avisa a las autoridades, por ejemplo a los Carabineros, si ves a alguien sospechoso que pueda causar incendios.

- Es muy importante tener un "plan de emergencia" con los vecinos. En este caso se deben asignar tareas: quién se hará cargo del botiquín y de la linterna y quién llamará al teléfono de emergencia 130 cuando se detecte algún incendio. Esto último es extremadamente importante.

- Al detectar un incendio, la comunidad debe poner en acción su plan de emergencia. Además, se debe actuar sin tomar riesgos inútiles y sin exponerse mucho tiempo al humo, ya que se pueden producir asfixias que terminan en la pérdida del conocimiento.

- Si el fuego amenaza tu vivienda, debes evacuarla, sacar materiales inflamables o combustibles y, por sobre todo, mantener la calma. Los vecinos deben ayudar sólo si es posible.

- También se debe cortar el suministro eléctrico y retirar el gas a un lugar más seguro. Es muy bueno también mojar las paredes y arbustos que rodeen el lugar.

- Si localizas al causante del incendio, denúncialo.

- Y después... organízate con tus vecinos, revisa tu vivienda y verifica que el fuego esté apagado.

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