Gases de efecto invernadero
alcanzan niveles históricos

Según datos difundidos por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la concentración global de dióxido carbono (CO2) durante 2005 - el gas de efecto invernadero más abundante en la atmósfera - fue la más elevada de la historia.

El valor medio de CO2 registrado durante ese año fue de 379,1 partículas por millón (ppm), un 35,4 por ciento superior al que tenía la atmósfera en la era pre-industrial y un 0,53 por ciento más que en 2004.

 

El efecto invernadero es uno de los fenómenos naturales más conocidos debido a sus graves secuelas. Es causado por el aumento en la concentración de los gases de invernadero: el dióxido de carbono (CO2), los clorofluorocarbonados (CFC), el metano (CH4), el óxido de nitrógeno (N2O) y el ozono de la tropósfera.

En pequeñas concentraciones, los gases de invernadero son necesarios para nuestra subsistencia. La energía solar pasa a través de ellos, llega a la tierra y, parte de ella, se devuelve, en forma de energía infrarroja. Es entonces cuando los gases de invernadero la atrapan y conservan el calor de la radiación infrarroja, del mismo modo en que el calor se mantiene en un invernadero.

Pero en mayores cantidades, la consecuencia principal del efecto de invernadero es el calentamiento global de la atmósfera. ¿Por qué?... debido a que los gases contaminantes (o de invernadero), como el dióxido de carbono, provocan que la energía solar quede atrapada en la atmósfera. Y sólo basta una leve modificación de la temperatura, para que se rompa el delicado equilibrio de la naturaleza.

En la medida que el planeta se calienta, los cascos polares se derriten. El calor del sol, cuando llega a los polos, es reflejado nuevamente hacia el espacio. Y, al derretirse los casquetes polares, menor es la cantidad de calor que se refleja y más la que se retiene, lo que hace que la tierra se caliente aún más.

Así, se evaporará más agua de los océanos, y se provocarán desequilibrios que traerán en otros puntos del planeta lluvias torrenciales, inundaciones, vientos huracanados, sequías, olas de calor y heladas...entre otros desastres naturales. Imagínate que, según la ONU, gases contaminantes como el dióxido de carbono podrían elevar la temperatura global entre 1,4 °C y 5,8 °C durante el presente siglo, lo que sería la mayor alza en casi 10.000 años.

Pero ya estamos viviendo lo peor. Sucede que la concentración global de dióxido carbono y de óxido nitroso durante el año 2005 ha sido la más elevada de la historia, según los datos difundidos por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Más malo aún es que los niveles de dióxido de carbono siguen aumentando y para los próximos años no se espera ninguna desaceleración.

El valor medio de CO2 registrado durante ese año fue de 379,1 partículas por millón (ppm), un 35,4 por ciento superior al que tenía la atmósfera en la era pre-industrial y un 0,53 por ciento más que en 2004.

Por otra parte, la concentración de óxido nitroso ha aumentado el 18,2 por ciento desde finales del siglo XVIII, por lo cual ahora por cada billón de partículas en el aire 319,2 son de ese gas, sobre todo por la explotación de combustibles fósiles, la combustión de biomasa, el uso de fertilizantes y algunos procesos industriales.

La OMM, que recopila los datos de diferentes organizaciones internacionales, mostró también la "sorpresa" de que la emisión de metano no se haya elevado, algo para lo que todavía no se ha encontrado una explicación. Las cifras facilitadas por la organización indican que aunque la concentración de ese gas ha aumentado un 154,7 por ciento con respecto a la era pre-industrial, en el último año se ha mantenido estable en 1.783 partículas por billón.

A juicio de los expertos de la OMM, las medidas incluidas en la actualidad en el Protocolo de Kioto sobre la reducción de gases contaminantes no son suficientes y si de verdad se quiere disminuir la emisión de CO2 es necesario que se tomen otras más drásticas.

Y según la ONU...

De acuerdo a los informes de la ONU, la cosa no está mejor. Luego de haber retrocedido en la década de los 90, debido a la disminución del ritmo de crecimiento de los ex países integrantes de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), las emisiones de gases de efecto invernadero de los países industrializados volvió a ascender.

Las emisiones de 41 países desarrollados crecieron un 2,4% en el período 2000- 2004, según el informe de 2006.

En el informe se destaca la reducción en la emanación de estos gases en los países del ex bloque soviético que alcanzó el 36,8%. Esta importante disminución de esos países considerados “economías en transición”, ayudó a suavizar la reducción mucho menor, de un 11%, que se alcanzó en el resto de los países industrializados.

El hecho más preocupante, según el informe de la ONU, es que esas economías en transición, responsables de la mayor parte de la reducción de los gases, también experimentaron un aumento de las emisiones de un 4,1% en el período 2000 - 2004.

Esto significa que los países industrializados deberán intensificar sus esfuerzos para implementar fuertes políticas para reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

Eso sí: el informe de la ONU no consideró países de rápido crecimiento como China, India y Brasil, hecho que seguramente redujo las emanaciones estimadas en el período
2000- 2004.

Sigue