






Aprendamos a ahorrar energía
Muchos "¡exijo una explicación!" se oyen cada fin de mes, cuando llegan las cuentas de electricidad y gas a las casas. Pero pocos se dan el tiempo para aprender cómo funcionan los electrodomésticos y qué medidas se pueden tomar para ahorrar energía.
Ahora que llega el invierno, es tiempo de tomar conciencia que la energía también se puede agotar... y sin ella no podríamos mantener ni por cinco minutos nuestro actual estilo de vida.
Conoce una tabla con el consumo de cada uno de los electrodomésticos.
Secadora de ropa, lavavajillas, lavadoras, secadores y alisadores de pelo, DVD, estufas, máquinas de afeitar eléctricas, impresoras, freidoras, tostadoras, wafleras, jugueras, celulares, depiladoras, playstation, aspiradoras, agendas electrónicas. Los chilenos nos hemos ido llenando de artefactos que hacen más fácil y entretenida nuestra vida en el hogar, pero tienen un pequeño detalle en común: consumen energía.
Y la energía no es precisamente un bien que abunde y sea barato en estos días. Por lo mismo, la necesidad de poner mayor atención en el consumo de energía en el hogar ha aumentado, así como también la necesidad de fomentar la eficiencia energética. Calcula que, en los últimos años, el consumo de energía en Chile ha ido aumentando a tasas de un 7 por ciento cada año.
Y todos sabemos que la energía es un elemento que, en la actualidad, es fundamental para el desarrollo normal de la vida humana. ¿Te imaginas un sólo día sin electricidad? Simplemente impensable.
Por
ejemplo, ¿sabías que una radio que está diez horas prendida
equivale a 37 pesos en la cuenta a fin de mes; un televisor, a 521 pesos; un refrigerador
a 3.024 y el aire acondicionado a 18 mil 480 pesos...? Saca tu calculadora y empieza
a sumar.
Hay que empezar por casa
Cada uno de nosotros, en nuestros hogares, puede aprender a ahorrar energía. Sólo basta con que pongas atención a algunos consejos.
Primero que todo, sería muy bueno realizar una revisión en la instalación eléctrica de nuestros hogares. Apagar todas las luces durante el día, desconectar los aparatos eléctricos cuando no se estén usando, y nunca conectarlos en un mismo enchufe, porque se sobrecarga su instalación y se corre peligro de sobrecalentamiento, es decir, se puede causar un incendio.
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Medidas para ahorrar energía en la climatización de las viviendas 1.- Mejorar aislación térmica: aplicar sustancias aislantes, que no sean tóxicas, en cielos e interiores de paredes de madera; usar cortinas gruesas, idealmente cortinas térmicas, cuidando dejar la ventilación necesaria para la renovación del aire. 2.- Evitar la humedad en muros y al interior de la casa: usar campana de cocina y ventilación en el baño; reparar cañerías rotas; hacer canaletas para la lluvia. 3.- Controlar filtraciones de aire: sellar todas las aberturas por donde pueda salir el calor (rendijas de puertas y ventanas) con silicona o cintas adhesivas. 4.- Controlar el calor que ingresa a la vivienda (para el verano): poner aislantes en techos y muros; plantar árboles de hoja caduca (que se caen en el otoño) alrededor de la casa o edificio, para evitar el sol que entra por las ventanas en verano y aprovecharlo en invierno. 5.- Mejorar la ventilación (para el verano): permitir ventilación cruzada en verano, para que entre aire fresco al interior del recinto. Fuente: Chile Sustentable, 2005 |
Los cargadores de baterías para teléfonos celulares, cámaras de video, equipos portátiles de comunicación y computación (notebook, palm, etc.), consumen energía si se encuentran conectados, estén o no cargando. Lo mismo ocurre con los aparatos a control remoto conectados, aún cuando estén apagados.
Siempre cuando veas una señal luminosa en cualquier aparato, ésta indica que ahí se está consumiendo electricidad.
Se calcula que el 12% de la energía que se consume en una casa es para la iluminación. No hay que olvidar que existen diferentes tipos de luces para iluminar el hogar. Se pueden sustituir los focos incandescentes y los halógenos por ahorradoras (fluorescentes compactas), las cuales son más caras que las ampolletas comunes, pero consumen cuatro veces menos energía y duran hasta diez veces más. Se calcula que en tres meses la inversión en la nueva ampolleta estará pagada con el ahorro de energía.
Es importante saber que el 85% de la energía eléctrica utilizada en un foco incandescente se convierte en calor y sólo el 15% restante en luz. En caso de no poder instalar lámparas compactas fluorescentes en los lugares donde se requiere poca iluminación (habitaciones, pasillos, cornisas), se recomienda usar focos (incandescentes) de 25 watts.
Se puede aplicar esta medida en todos los espacios del hogar donde sea posible, como son los pasillos, escaleras y garaje. No es recomendable en los baños, pues no es conveniente para este tipo de lámparas encenderlas y apagarlas frecuentemente.
Además, se deben limpiar periódicamente focos y lámparas, ya que el polvo bloquea la luz que emiten.
Para la lectura y el estudio, se recomienda usar luz directamente. Una ampolleta de 40 watts en una lámpara sobre el escritorio ilumina mejor que una de 200 watts en el techo de la habitación.
Respecto
de los artefactos eléctricos, es importante utilizarlos en forma eficiente,
lo que no significa disminuir nuestra calidad de vida, sino que más bien
cambiar nuestros hábitos.
En concreto, significa optimizar el uso de cada artefacto, por ejemplo, usando la lavadora con carga completa, planchando toda la ropa junta de una vez, apagando las luces que no se estén utilizando, calibrando la temperatura del refrigerador (5 grados celcius y el congelador en -18 es la sugerencia de los expertos), no introducir alimentos calientes o tibios y evitar abrirlo excesivamente.
Al comprar un electrodoméstico hay que fijarse muy bien en las indicaciones de consumo de electricidad del artefacto, para así elegir el de menor consumo.
Los refrigeradores, por ejemplo, pueden llegar a consumir cerca de la tercera parte de la energía eléctrica utilizada en los hogares. Por lo mismo, hay que preocuparse de que éstos se instalen con suficiente espacio para permitir la circulación del aire por la parte posterior (5 cm. aproximadamente), y evitar colocar objetos que obstruyan una adecuada ventilación, ya que de lo contrario el aparato trabajará más y, por lo tanto, habrá un mayor consumo de electricidad.
Ahora bien, al usar la máquina lavadora o secadora de ropa, hay que preferir cargarla completamente, y utilizar programas de lavado económico. También es importante limpiar los filtros, ya que un rendimiento óptimo garantiza un menor consumo y un mejor funcionamiento. Y tratar de lavar con agua fría, para evitar el proceso de calentamiento, donde se consume muchísima energía.
Nunca se debe secar la ropa con la plancha. Se debe graduar el termostato de ésta de acuerdo a la tela que se va a planchar. Lo ideal es juntar la mayor cantidad de ropa posible para planchar - empezando por la más gruesa, o la que necesite más calor, y dejando para el final la que requiere menos -, ya que así se evita desperdiciar calor en el encendido y apagado de ésta. Nunca se debe dejar la plancha encendida innecesariamente.
La plancha es uno de los aparatos que emplean más energía, casi el doble que un computador en pleno funcionamiento, o cuatro televisores encendidos, u ocho equipos de minicomponentes.
Además, es importante tratar de evitar la electricidad para calefacción o para calentar agua, ya que debido principalmente a las pérdidas que ocurren en su generación y transmisión, esto resulta poco eficiente desde el punto de vista del buen aprovechamiento de las energías primarias usadas para generar electricidad.
Si dejas de utilizar el computador por un momento, apaga el monitor, ya que en promedio el consumo de éstos es equivalente al de una ampolleta de 100 W. Si tienes un computador, puedes ahorrar hasta un 80% en el consumo del monitor.
Si existe aire acondicionado al interior del hogar es importante mantener la habitación cerrada mientras esté funcionando el equipo, y limpiar el filtro de aire cada 15 días. Los filtros sucios y los depósitos saturados de polvo provocan que el motor trabaje sobrecargado y reduzca su utilidad.
Calefacción y artefactos a gas
Entre las sugerencias para un mejor uso del gas, se recomienda mantener las puertas y ventanas cerradas cuando se tiene prendida la estufa o los radiadores. Si la calefacción es con termostato, hay que evitar prenderla y apagarla muy seguido, pues en ese proceso se gasta más energía. En caso de disponer de radiadores en la pared, mueva muebles y cortinas que puedan taparlos, para que el calor fluya más libremente por la habitación.
Es mejor invertir previamente en cerrar bien puertas y ventanas con aislantes, para evitar que el calor se vaya. Hay modelos de puertas y ventanas disponibles en el mercado que sellan perfectamente. Otra inversión que mejorará mucho el aprovechamiento de energía es colocar doble vidrio, cuestión que se usa en la mayoría de los países desarrollados.
En
cuanto al trabajo en la cocina, unos consejos super simples pueden ayudarle con
la cuenta del gas: tape siempre las ollas al cocinar; que la llama no sobrepase
el fondo de la olla; guarde en un termo el agua caliente que le sobró al
calentar la tetera; aproveche al máximo la temperatura del horno, asegúrese
de cerrarlo bien; y preocúpese de que los quemadores de su cocina estén
limpios, porque de lo contrario aumentan el tiempo de cocción de los alimentos
y, con ello, la cuenta de gas.