La energía eólica toma impulso en Chile

Un informe compilado en conjunto por el Consejo Mundial de la Energía Eólica y Greenpeace, sostiene que, si las economías emergentes siguen la tendencia actual marcada por China, India y otros países asiáticos, y emulan su apuesta por la energía eólica, esta fuente de generación podría llegar a suministrar un 30% del consumo eléctrico mundial en 2030 y un 34,2% en 2050.

Tomando esto en consideración, los senadores Antonio Horvath, Carlos Bianchi, Alejandro Navarro, Jaime Orpis y Baldo Prokurica, presentaron un proyecto para incentivar el uso y la generación de energía eólica en nuestro país. La idea es poder establecer un marco regulatorio para promover el uso de la energía generada por viento.

 

Fue Don Quijote quien popularizó los molinos de viento, hace quinientos años. Los mismos vientos que, por esos años, trajeron a las carabelas de Cristóbal Colón a América. Pero ni barcos ni molinos se mueven hoy con la energía eólica. Sin embargo, los ojos de los científicos están puestos en la fuerza del viento para generar energía limpia.

Y es que la generación de electricidad a partir del viento no produce gases tóxicos, no contribuye al efecto invernadero ni a la lluvia ácida, y tampoco origina productos secundarios peligrosos ni residuos contaminantes.

Tomando esto en consideración, los senadores Antonio Horvath, Carlos Bianchi, Alejandro Navarro, Jaime Orpis y Baldo Prokurica, presentaron un proyecto para la generación de energía eólica.

La iniciativa, que busca generar una herramienta eficaz para incentivar el desarrollo de actividades de investigación del potencial eólico en nuestro país y su explotación, fue derivada a la Comisión de Minería y Energía que preside el senador Orpis.

La propuesta de los parlamentarios establece una definición legal de energía eólica, la que se entenderá como “aquella que se obtenga del viento”, y también una definición de instalación eólica, la que se hará a través de “turbinas, edificios y otras estructuras y enseres utilizados o conectados con la generación de electricidad utilizando la fuerza del viento, no incluyéndose las turbinas utilizadas para suministrar electricidad para uso doméstico, ni los instrumentos utilizados para la medición y registro de la velocidad del viento”.

Asimismo, el texto legal señala también que este tipo de energía será un bien susceptible de ser explorado y explotado, previo otorgamiento de un derecho.

Según los autores de la iniciativa “la generación de electricidad a partir de la fuerza del viento constituye un paradigma como fuente de energía renovable y limpia, ya que dentro de sus más destacables ventajas se encuentra el utilizar una fuente inagotable, no requiriendo de procesos de combustión para su producción, lo que significa que ella no está asociada a emisiones de residuos contaminantes, dióxido de carbono, ni otros elementos que contaminen la atmósfera aportando al denominado efecto invernadero”.

Datos para tener en cuenta

- Cada KWh (kilowatio hora) de electricidad generada por energía eólica en lugar de carbón, evita la emisión de un kilogramo de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera.

- Generar 20 kilowatios de energía limpia, tiene el mismo efecto,desde el punto de la contaminación atmosférica, que plantar un árbol.

- La electricidad producida por un aerogenerador evita que se quemen diariamente 3.150 Kg. de lignito negro (un tipo de carbón mineral) en una central térmica.

- Ese mismo generador produce idéntica cantidad de energía eléctrica que la obtenida por quemar diariamente 1.000 Kg. de petróleo.

- Al no quemarse esos Kg. de carbón, se evita la emisión de 4.109 Kg. de CO2, lográndose un efecto similar al producido por 200 árboles .

- Se impide también la emisión de 66 Kg. de dióxido de azufre (SO2) y de 10 Kg de óxido de nitrógeno (NOx), principales causantes de la lluvia ácida .

- Actualmente existen alrededor de 30.000 generadores eólicos repartidos por el planeta.

- La industria eólica emplea directamente a más de 4.000 personas, y existen unas 30 empresas que fabrican aerogeneradores.

- Los científicos calculan que hasta un 10% de la electricidad mundial se podría obtener de generadores de energía eólica a mediados del siglo XXI.

Por ello, advierten que es “innegable que la generación eólica puede constituir un aporte importante a la diversificación de la matriz energética del país, la cual al día de hoy no se ha explotado de manera suficiente, no obstante tener una especial importancia en la electrificación de zonas rurales”.

Entre las zonas que se podrían ver beneficiadas con el uso de este tipo de energía limpia, se encuentran Calama, sectores altiplánicos, sectores costeros y zonas de cerros de la Cuarta Región, así como islas, zonas costeras abiertas al océano y zonas abiertas hacia las pampas patagónicas en las regiones XI y XII.

Por ello, además de establecer una definición legal de la energía eólica, los senadores buscan generar incentivos a los privados, a través de un sistema de otorgamiento de derechos de energía eólica.

Entre ellos, se reconoce el carácter de derecho real mueble a los derechos de exploración y explotación de energía eólica, y se distinguen entre derechos de exploración y explotación de energía eólica, a fin de facilitar por una parte el desarrollo de labores de investigación, y por otra permitir que al momento de evaluar el otorgamiento de un derecho de explotación se pueda contar con toda la información necesaria para garantizar el derecho de las personas que se puedan ver afectadas con el emplazamiento de una instalación eólica.

La idea es que toda persona natural y jurídica pueda solicitar un derecho de energía eólica, que le otorgará la facultad a su titular para utilizar bienes nacionales de uso público para la implementación y desarrollo de las labores de exploración o explotación.

También se establece un plazo de dos años de vigencia para las derechos de exploración, prorrogables por otros dos años sólo una vez y previa petición fundada; mientras que los derechos de explotación se otorgarían por un plazo indefinido.

Asimismo, el proyecto señala la obligación del titular de un derecho de energía eólica en cuanto a informar anualmente acerca del avance o desarrollo de la misma, lo que tiene por finalidad controlar que se realizan materialmente las actividades de exploración y explotación de las que son objeto.

Y tomando en cuenta que la energía eólica tiene un importante impacto ambiental, particularmente en lo relativo a contaminación acústica y variación del paisaje donde se encuentran emplazadas las instalaciones de generación eólica, se establece la obligatoriedad que de manera previa a su ejecución o modificación, los proyectos de exploración y explotación de energía eólica deban someterse al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.

Estudios en la Octava Región

La Comisión Nacional de Energía de Chile (CNE), en conjunto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el gobierno regional del Bío Bío, se encuentra desde el año pasado realizando estudios de factibilidad que permitan determinar la posibilidad de generar energía eléctrica renovable y limpia a través del viento en la isla Santa María, ubicada en la Octava Región.

Esta isla se encuentra a 29 kilómetros de la costa de Coronel, posee 32 kilómetros cuadrados y, hasta fines de la década del 90, no contaba con ningún sistema de suministro de energía eléctrica. Durante los años de la Colonia fue refugio de corsarios, piratas y barcos de toda clase, que se reabastecían de madera y agua antes de seguir viaje hacia el norte. Y también centro de matanza y procesamiento del cuero de los lobos marinos. Recién en 1998 se concretó un proyecto estatal que, en base a generadores electrógenos que utilizan petróleo diésel, pudo llevar electricidad hasta la isla.

No obstante, el elevado precio del combustible tuvo como consecuencia que el sistema de generación de electricidad generara un alto costo para los usuarios, lo que motivó a la población isleña a efectuar manifestaciones y protestas, debido a las altas cuentas que deben cancelar.

Ante esta situación surgió entonces la idea de la CNE, quien en estos momentos está monitoreando diversos puntos de la isla para ver de qué forma se pueden aprovechar las condiciones naturales que tiene el lugar.

El objetivo es aprovechar el relieve del terreno, lo que puede producir un aceleramiento del viento y definir un mejor sitio para instalar, en el futuro, las turbinas eólicas.

Pero además de las mediciones eólicas, se están realizando estudios de prefactibilidad con el fin de establecer la alternativa de abastecimiento eléctrico óptima desde el punto de vista técnico y económico. Debe considerarse también que los aerogeneradores (energía eólica) no funcionan solos, sino que se necesita otra fuente energética de respaldo, y ésta es el diésel.

Mediante el trabajo simultáneo de ambos sistemas (el eólico y el existente), el objetivo principal del proyecto es generar un suministro constante de electricidad que permita disminuir el consumo de petróleo y aminorar los costos para las familias del lugar.

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