Comenzó la mayor expedición
de la historia de Greenpeace

A bordo del buque "Esperanza", la organización ecologista comenzó en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) la mayor expedición de su historia, llamada "Un año en la vida de los océanos".

Hasta febrero de 2007, Greenpeace recorrerá cuatro de los cinco océanos del planeta para denunciar la crisis ambiental que sufren los ecosistemas marinos en todo el mundo y para mostrar su importancia para la Humanidad.

 

A bordo de este barco, irán una veintena de científicos, activistas, marineros y periodistas que organizaron la campaña de Greenpeace, quienes darán la vuelta al mundo en 14 meses para denunciar la crisis que viven los océanos del planeta, y de paso hacer frente a la flota ballenera japonesa, que este año pretende duplicar la cantidad de capturas "científicas" de estos gigantescos mamíferos marinos.

La idea de la expedición "Un año en la vida de los océanos", es hacer frente a una situación que - según Greenpeace - se agrava día a día. Y es que, de acuerdo a la organización, nuestros mares han alcanzado cifras antes desconocidas de especies de peces, aves y mamíferos que van directo a la extinción. Por lo mismo, durante la travesía se pedirá la creación de una red de reservas marinas en todo el mundo que permita recuperar la salud de nuestros océanos.

El barco, de 72 metros y preparado para navegar incluso sobre el hielo, tiene una capacidad para 35 personas.

El lanzamiento de esta expedición coincidió con el aniversario del hundimiento del Prestige, que en el 2002 provocó la mayor catástrofe ambiental de la historia de España y de Europa, afectando a ¡más de 3.000 kilómetros de costa!, y cuyos efectos se sentirán en los ecosistemas marinos aún durante años.

Exactamente el 13 de noviembre de 2002, este petrolero cargado con 77.000 toneladas de fuel-oil, uno de los cientos de buques que recorren las costas portuguesas y españolas, se averió a una distancia aproximada de 27 millas del territorio español. Algo falló, el casco del petrolero se corrompió y éste empezó a ladearse hasta que se hundió.

Esta castástrofe aún no está resuelta, ya que falta por conocer el impacto total del hundimiento, y existen datos muy alarmantes de cofradías de pescadores, que hablan de una reducción de hasta el 40% de las capturas.

¡A salvar los océanos!

La expedición comenzó el fin de semana pasado, cuando dos de los barcos de Greenpeace, el MY Esperanza y el MY Artic Sunrise, dejaron Ciudad del Cabo (Sudáfrica) - donde presentaron su expedición - para oponerse a la caza de ballenas en el Santuario Ballenero Antártico.

Pese a las protestas internacionales y a las continuas demandas por parte de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) para que detenga la caza de ballenas, este año Japón pretende doblar su captura de rorcuales aliblancos para llegar hasta los 935 ejemplares. Para agravar aún más la situación, los arponeros capturarán además otras dos especies: 10 rorcuales comunes este año, a los que el año que viene añadirán 40 rorcuales comunes más y 50 yubartas. Ambas especies están consideradas especies amenazadas.

Y es que pese a la moratoria sobre la caza comercial de ballenas que entró en vigor en el año 1986, la comunidad internacional ha sido incapaz de detener esta actividad. La industria ballenera ha ido conduciendo a una especie tras otra al borde de la extinción. Por esto, Greenpeace decidió dirigirse una vez más al Santuario Antártico, para proteger a estas especies y exigir el fin inmediato de esta actividad.

Pero esa es sóla una parte, porque si se trata de hablar de los océanos, Greenpeace alerta que la mitad del oxígeno que respiramos proviene de éstos y, no obstante, se están ahogando, contaminados con petróleo u otros productos químicos; se están calentando debido al calentamiento global y agotando sus recursos pesqueros.

A esto hay que sumarle que los buques de pesca industrial se han extendido por todo el globo, empleando técnicas destructivas como el arrastre de fondo, y la contaminación con productos tóxicos ha llegado a zonas casi vírgenes como el Océano Ártico.

Por lo mismo, Greenpeace considera que es hora de hacer frente a la situación y actuar de forma decidida; frenar la sobrepesca y dar tiempo a las poblaciones de peces a que se recuperen. También quieren hacer cumplir los compromisos internacionales de los gobiernos del mundo, estableciendo una red efectiva de reservas marinas que pueda ayudar a la recuperación de los ecosistemas dañados por el ser humano.

A su vuelta del Océano Antártico, el "Esperanza" continuará su expedición de 14 meses por cuatro de los cinco océanos. Al mismo tiempo, irá identificando lugares que deben ser protegidos como parte de una red global de reservas marinas. Greenpeace demandará que el 40% de los océanos del mundo sean designados como "reservas marinas".

El barco posee aparatos tecnológicos que permitirán que el viaje pueda seguirse en directo a través de Internet desde cualquier parte del planeta. Así, la organización ecologista espera que hasta un millón de personas se conviertan en defensores virtuales de los océanos, para demostrar a los gobiernos cómo y dónde pueden traducir sus palabras en hechos.

Y eso no es todo, porque un robot submarino tomará imágenes de lugares nunca antes grabados por cámaras. Y para analizar la salud de los mares, el "Esperanza" estará equipado con la tecnología más avanzada, como cámaras de profundidad de alta tecnología que mostrarán imágenes del fondo marino hasta los 400 metros bajo el nivel del mar.

Malas noticias... (fuente: Greenpeace)

- Tres cuartas partes de los caladeros del globo (zonas donde faenan los barcos) están plenamente explotados, sobreexplotados o agotados.

- En algunas pesquerías de arrastre hasta el 90% de las capturas son devueltas muertas al mar por su escaso valor comercial.

- La cantidad de grandes peces hoy en día es tan sólo un 10% de los niveles anteriores a la industrialización de la pesca.

- Un 25% de los arrecifes de coral, los ecosistemas marinos más diversos, ha desaparecido.

- Aproximadamente el 25 por ciento de la superficie de manglares (agrupación de árboles que poseen ciertas adaptaciones que les permiten sobrevivir y desarrollarse en terrenos anegados - terrenos inundados o inundables - que están sujetos a intrusiones de agua salada o salobre) ha desaparecido en los últimos 20 años.

- La pesca excesiva, el cambio climático, la disminución de la capa de ozono o la contaminación son amenazas de alcance global para los océanos.

- Cada año se vierten al mar unos 6,4 millones de toneladas de basura, y 13.000 trozos de plásticos flotan en cada kilómetro de superficie de los océanos.

- Greenpeace también ha detectado algunas zonas muertas que pretenden estudiar a fondo, como en el Golfo de México, donde el nivel de contaminación es tal que se han creado desiertos marinos, donde no vive ni crece nada de nada.

- Sólo el 0,01 % de los océanos están protegidos.

- Gestionar una red global de reservas marinas costaría unos 12.000 millones de dólares al año, la misma cantidad que se gasta anualmente en Europa y Estados Unidos en perfumes.

- Cada año, hasta 300.000 ballenas, delfines y marsopas mueren atrapadas en las redes, y 100.000 albatros fallecen en los anzuelos.

 

 

Fuentes: Portal del Medio Ambiente - Mundo Solidario -
E-animales - Ambientum - Swiss Info - Greenpeace
Fotos: Greenpeace
06/12/2005