Hotel cuatro estrellas utilizará energía
obtenida de los huesos de las aceitunas

Más allá de su valor nutritivo y del fruto como tal, existen quienes están aprovechando otro elemento de las aceitunas, además del ya popular aceite de oliva: sus huesos. Se trata de una forma de energía de biomasa, es decir, aquella que se basa en un sistema que se sostiene en el aprovechamiento de determinados residuos naturales para producir una energía más natural.

El combustible obtenido de los huesos de aceituna es de origen no fósil y tiene un nivel de contaminación nulo.

 

 

Griegos y romanos apreciaban sus cualidades para utilizarlas en las comidas y las consideraban afrodisíacas. Para los pueblos primitivos, han sido siempre símbolo de paz, sabiduría y progreso. Pero también eran apreciadas por sus valores nutritivos y medicinales. Antes de la llegada de los árabes, en todos los países mediterráneos se consumían aliñadas con productos como miel y vinagre. Las hay pequeñas y grandes, verdes y negras.

Las aceitunas son un exquisito fruto que da un toque especial a los platos, y que aumenta el valor nutricional de ensaladas, pizzas, empanadas, salsas, canapés, y un sinnúmero de "bocadillos". Hay quienes les agregan ajo, hierbas aromáticas, limón, pimientos o vinagre.

Pero más allá de su valor nutritivo y del fruto como tal, existen quienes están aprovechando otro elemento de las aceitunas, además del ya popular aceite de oliva... Lee bien: los huesos de las aceitunas.

Un hotel de la provincia de Jaén (al sur de España, en la comunidad autónoma de Andalucía), y que muy pronto abrirá sus puertas, está a la espera de dos calderas de producción de agua caliente - que llegarán desde Austria - con una potencia de 350 kilowatios cada una, y que utilizará como combustible unos ¡250.000 kilos al año de huesos de aceitunas!, procedentes de las almazaras, lugar donde se exprimen las aceitunas.

La idea es utilizar un sistema más "respetuoso" con el medio ambiente, y que no exista consumo de gas, propano o gas natural, elementos más caros y contaminantes. El combustible obtenido de los huesos de aceituna es natural y de origen no fósil, y tiene un nivel de contaminación nulo. Así lo manifestó Ángel Moreno, promotor del hotel que tendrá cuatro estrellas y 40 habitaciones, y que va a suponer una inversión de casi tres millones de euros.

Otro de sus atractivos será el spa temático con tratamientos basados en el aceite de oliva, y que incluirá dos piscinas climatizadas, otra exterior, cuatro cabinas de tratamiento y masajes, y tres saunas.

El agua caliente producida por las calderas se utilizará para cubrir toda la demanda de energía térmica del hotel, como generación de agua caliente sanitaria para las habitaciones y servicios de la empresa, y calefacción y energía térmica requerida por el spa. Además, los sistemas de limpieza automática de las calderas y la retirada automática de las cenizas generadas asegurarán una cómoda operación de las calderas minimizando los costos de mantenimiento de la instalación.

Toda la obra será subvencionada por la Consejería de Innovacción, Ciencia y Empresa, a través de la Agencia Andaluza de la Energía, que ha aprobado incentivar con 100.878 euros el financiamiento de las dos calderas. Esto, debido a que se trata de la primera instalación de biomasa que abastecerá energéticamente a un hotel.

Energía más limpia

La energía de biomasa se basa en un sistema que se sostiene en el aprovechamiento de determinados residuos naturales para producir una energía más natural.

Con el nombre de biomasa (abreviatura de "masa biológica") se designa a la materia viva que ha producido un determinado organismo en la naturaleza. Sin embargo, hoy ese término se traslada al combustible que se obtiene a partir de esa materia viva. Por ejemplo, los residuos madereros, los huesos de aceituna o las cáscaras pueden constituir excelentes fuentes de biomasa.

Es un combustible limpio que al arder produce dióxido de carbono, el mismo compuesto que absorben las distintas materias orgánicas durante su crecimiento en la naturaleza. Un consumo sostenible garantizaría una emisión limitada a la atmósfera que cerraría el ciclo natural sin agresiones al ecosistema. Además, es totalmente renovable, siempre y cuando se produzca a unos niveles de consumo estables.

Aunque su uso estaba restringido a energía para las mismas industrias que generan estos residuos naturales, este recurso se está convirtiendo cada vez más en una fuente de calor para los hogares y, ahora, hoteles.

La mayor parte de los elementos que se utilizan como biomasa no son idóneos para sustituir a los combustibles de siempre, por lo que se requiere una transformación previa. Existen diferentes métodos de transformación y, como resultado, diversos productos para calderas, todos ellos con la ventaja de que apenas producen cenizas, tienen escaso contenido en azufre.

Eso sí, como inconveniente destaca la inversión previa necesaria, considerablemente más elevada que otro tipo de combustibles. Sin embargo, la amortización a largo plazo es relevante, así como las subvenciones estatales por el uso de energías renovables.

En la comunidad andaluza, la biomasa (actulmente se dispone de orujillo, poda de olivar y residuos del cultivo del algodón) es la energía renovable que más aporta al conjunto de todas las renovables, acaparando el 90% del total.

Más gracias de las aceitunas

El año pasado científicos del Instituto del Agua de Granada y de la Universidad de Jaén participaron en un estudio europeo, llamado UDOR, a través del cual fue desarrollado un proceso de recuperación y reciclado del agua de lavado de las aceitunas.

UDOR es la segunda parte de un proyecto internacional en el cual se diseñó un sistema integral que trataba los afluentes líquidos - agua de lavado y alpechín (líquido acuoso residual que se obtiene del proceso de elaboración del aceite de oliva) - de las almazaras. La idea era obtener a partir de ello agua potable apta para el riego agrícola o para su uso en la propia actividad industrial.

No obstante, los nuevos y modernos procesos de producción de aceite de oliva no generan alpachín, sino que alperujo, un residuo que se compone principalmente de los sólidos de la molturación (de moler granos o frutos) de las aceitunas, por lo cual el agua residual sólo procede de la etapa de lavado, caracterizada por tener una carga orgánica pequeña y un alto contenido en sólidos.

¿Qué hacer entonces? El proyecto UDOR, creó, tras un período experimental, un proceso cíclico y de funcionamiento continuo, consistente en tres etapas. En primer lugar, el agua resultante del lavado de las aceitunas se hace pasar a través de unos filtros de arena. Con esto, se retienen en gran parte los sólidos en suspensión presentes en el agua.

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