





Cada
60 minutos desaparecen
tres especies de flora y fauna
Esto, según un estudio del Centro Iberoamericano de la Biodiversidad, con sede en Alicante, el cual señala también que muchas de especies dejan de existir incluso antes de ser conocidas.
La pérdida de la diversidad genética, de especies y de ecosistemas, es uno de los mayores peligros para el futuro de la humanidad.
El concepto de biodiversidad se refiere a la variedad y variabilidad de los seres vivos y de los ecosistemas. La diversidad biológica (o biodiversidad) se establece a nivel de los genes, que son la base molecular de la herencia. Por un lado de las especies, que son los organismos bien diferenciados capaces de reproducirse entre sí y, por otro, de los ecosistemas, que son los ámbitos donde interactúan los seres vivos.
A través de miles de millones
de años, el planeta ha experimentado la formación de especies
nuevas y la extinción de aquellas que no se han adaptado a las cambiantes
condiciones ambientales. Así, cuando hablamos de biodiversidad nos referimos
a la diversidad de las especies de vegetales, animales y microorganismos; todos
los ecosistemas y la variedad genética dentro de una misma especie.
Lo triste de esto, es que lo que ha dejado esta evolución de millones de años ahora está desapareciendo rápidamente, en una media de tres especies de flora y fauna en el planeta ¡por hora!.
Muchas de estas especies dejan de existir ¡incluso antes de ser conocidas!, según un estudio del Centro Iberoamericano de la Biodiversidad (Cibio), con sede en Alicante, España.
Humanidad en peligro
La pérdida de la diversidad genética, de especies y de ecosistemas, es uno de los mayores peligros para el futuro de la humanidad. La biodiversidad se pierde debido al deterioro y fragmentación de los hábitats, a la introducción de especies, la explotación excesiva de plantas, animales y peces; la contaminación, el cambio climático, la agricultura (reducción de las variedades empleadas, plaguicidas) y repoblaciones forestales con monocultivos de rápido crecimiento.
Cada
año desaparecen miles de especies y con ellas nuevas posibilidades de
culturas agrícolas, productos industriales o medicinas para curar enfermedades.
Y es que con la pérdida de diversidad aumenta la uniformidad, la dependencia de unas pocas variedades de plantas para alimentarnos y, sobre todo, crece la vulnerabilidad ante las plagas y las enfermedades. En la actualidad, el 90 por ciento de nuestra alimentación procede de 15 especies de plantas y 8 especies de animales.
La cifra de especies que existen "inventariadas" en la actualidad alcanza 1.750.000, aunque algunos expertos aseguran que, probablemente, existan más de 111 millones de especies, aunque la cifra media hoy se estima en 13.620.000, de acuerdo a la "biblia de la biodiversidad", el Global Biodiversity Assesment, publicada por el PNUMA.
Lo único seguro es que nadie sabe cuántas expecies existen. Entre las especies ya descritas hay 270.000 plantas, 4.300 mamíferos, 9.700 aves, 6.300 reptiles, 4.200 anfibios, 19.000 peces, 72.000 hongos, 1.085.000 artrópodos, 5.000 virus y 4.000 bacterias. Respecto de los hábitas, los bosques tropicales, que sólo cubren el 7 por ciento de las tierras emergidas, albergan entre el 50% y el 90% del total de las especies.
Y mucha atención con estas cifras: antes, el promedio de extinción era de una especie de mamíferos cada 400 años y de una especie de aves cada 200 años, pero las extinciones documentadas en los últimos 400 años indican que han desaparecido 58 especies de mamíferos y 115 de aves (sólo representan extinciones conocidas).
Las poblaciones afectadas pueden resistir durante algunas generaciones, pero están condenadas a la desaparición cuando su número total cae por debajo de un punto que no puede soportar la dureza de una sequía, una enfermedad, una depredación y otra clases de fenómenos. Una especie debe tener una población de por lo menos varios miles de individuos para sobrevivir a largo plazo.
Alrededor del 12 por ciento de las especies de mamíferos y el 11 porciento de aves fueron clasificadas como especies en peligro en 1990, ya que el requisito anterior no se cumplía.
Protegiendo
la biodiversidad
Existen dos planteamientos para conservar la biodiversidad: proteger las especies y las poblaciones individuales, o proteger los hábitats en los que viven. Según los entendidos, lo más importante es la conservación de los ecosistemas enteros, asegurando su funcionalidad.
Y es que, según plantean, los esfuerzos dirigidos hacia las especies y las poblaciones, aunque son importantes, exigen una gran cantidad de tiempo y esfuerzo.
Las medidas incluyen la protección legal de la especies individuales, planes de gestión y una "conservación ex situ", es decir, proteger las poblaciones de animales y plantas en zoológicos y bancos de semillas.
Este tipo de conservación sirve tanto de seguro contra la pérdida de la diversidad genética y de especies en la naturaleza, como de semillero para reintroducir o reforzar las poblaciones silvestres.
La destrucción del hábitat es la mayor amenaza actual para la biodiversidad. Un estudio de Conservation International mostró que el 23,9% de los sistemas biogeográficos de la Tierra han sido completamente transformados por el hombre (el 36,3% si se excluyen las superficies heladas, de roca y los desiertos), el 24,2% parcialmente, sólo quedando intocados el 51,9%, cifra que se reduce a sólo el 27% si se exceptúan las superficies estériles.
Quedan sin transformar el 51,9% de las tierras emergidas, aproximadamente 90 millones de km2. Las áreas parcialmente transformadas por las actividades humanas son 41 millones de km2 (24,2% de las tierras emergidas), y las áreas totalmente transformadas por el hombre superan los 40 millones de km2; un 23,9% del total de las tierras emergidas.