





Cuenta la leyenda...
La leyenda del Viejito Pascuero nace en la zona de Licia, en Asia Menor, cuando en el siglo IV, San Nicolás, Obispo de Myra, dejó de regalo la dote de matrimonio a tres doncellas, que serían vendidas como esclavas por su padre al no poseer el dinero para casarlas como indicaban las costumbres de ese tiempo.
El regalo, que correspondía a la dote en monedas de oro, fue dejado en las medias de las doncellas... y de ahí nació la tradición de dejar los calcetines en la chimenea.
| Moreno y bajo Pero San Nicolás no se parecía en nada al conocido Viejo Pascuero: Medía 1,52 mt, con mandíbula pronunciada, ojos marrones, tez morena, ligeramente calvo y nariz chata. ¿Cómo lo sabemos? Así lo revela un modelo que la antropóloga Caroline Wilkinson, de la U. de Manchester, reconstruyó a partir de rayos ultravioleta y datos del cráneo y los huesos del santo, tomados en los años cincuenta del siglo XX. Este estudio fue presentado en un documental llamado "El rostro auténtico de Santa", que la BBC emitió en diciembre del año pasado. |
La región completa se enteró de la bondad del Obispo, el cual protegía a los desamparados, marginados y necesitados de Myra, convirtiéndolo en su santo patrono.
La
leyenda se extendió por todo el norte de Europa, Rusia y hasta Grecia.
Para la fecha de muerte del Obispo, el 6 de diciembre, se comenzó a celebrar una festividad con entrega de regalos, surgiendo así la Navidad medieval.
En el siglo XIV, los cristianos comenzaron a celebrar la Natividad del Señor en diciembre, para hacerla coincidir con las fiestas paganas de Roma y poder ganar más adeptos.
En el siglo XVI, y con la Reforma Protestante, se dejaron de celebrar las festividades cristianas, pero la gente se había acostumbrado a celebrar la Navidad y continúo con la tradición.
En el siglo XVII, los alemanes adoptaron la creencia de San Nicolás por Sinterklaass y la llamaron Santy Claus, por fonética, nombre que con los años evolucionó a lo que hoy conocemos como Santa Claus.
El poeta Clement Moore escribió un poema a Santa Claus, en el cual lo caracterizó como escandinavo, y lo describió como un viejito bonachón, de risa ronca y nariz colorada, que conducía un carro con renos.
Thomas Naast ilustró el poema de Moore, siendo él el responsable de que el Viejo Pascuero viva en el Polo Norte. Y la Coca Cola lo difundió en forma masiva en su publicidad, con la clásica imagen del viejo de barba blanca, tomando una botella de la popular bebida.
| Fuentes:
La Tercera - BBC
- Instituto Geográfico Militar
- Barrameda - Para
Libros Fotos: Familia.cl |