





Predicción de catástrofes vía satélite
Muy pronto desde el espacio se podrán detectar desastres naturales. Y es que la Agencia Espacial Europea se encuentra trabajando en un sistema de satélites ambientales, que contribuirán en el pronóstico de catástrofes. El más nuevo de los satélites, llamado Envisat, es capaz de obtener información desde las fuentes de contaminación ambiental y de los daños naturales e, incluso, indicar sus causas potenciales.
Huracanes, maremotos, inundaciones, terremotos, erupciones volcánicas... son sólo algunas de los desastres naturales a las que últimamente se ha visto enfrentado nuestro planeta. Y es que el cambio climático, producto de la contaminación y el daño que permanentemente le hacemos a nuestro medio ambiente con diferentes elementos tóxicos, está acelerando y contribuyendo notablemente a que estas catástrofes se produzcan de manera muy seguida.
Pedirle a los gobiernos y a la gente que tomen conciencia - algo que las organizaciones medioambientales ya han hecho muchísimo - no basta. Por lo mismo, hay que comenzar a pensar en otros medios, tal vez más inmediatos, que ayuden a mantener a la gente a salvo de los efectos nocivos y negativos de esta falta de conciencia.
¿Pero cuáles serían esos medios? La Agencia Espacial Europea ya pensó en uno. Se trata de un sistema de satélites ambientales, que contribuirían notablemente en el pronóstico de catástrofes naturales.
De acuerdo a lo que manifestó el subdirector del centro de control de la ESA en Darmstadt, Jean - Francois Kaufeler, el satélite europeo llamado Envisat - el más nuevo, el más grande y el más costoso satélite jamás construido por los europeos - es capaz de obtener información desde las fuentes de contaminación ambiental y de los daños naturales e, incluso, indicar sus causas potenciales.
El sistema de satélites permitirá predecir cuándo y dónde habrá sequías o inundaciones y lo que éstas durarán, así como epidemias de enfermedades peligrosas, además de detectar los factores medioambientales que contribuyen a su propagación.
Desde la sede de control de la ESA han indicado que técnicamente ya existe la posibilidad de pronosticar estas catástrofes naturales, aunque en la práctica falta dinero y tiempo para desarrollar el sistema por completo.
En este sentido, el futuro Control Global del Medioambiente y la Seguridad (GMES, según sus siglas en inglés), que estará operativo en 2010, contribuirá a la comprensión y dominio del cambio climático planetario al proporcionar datos y modelos sobre fenómenos como El Niño y el ciclo del carbono.
Este sistema recopilará, procesará y validará información para facilitar predicciones estacionales y oceánicas, y mapas de la cubierta vegetal de la Tierra, así como controlar la composición atmosférica y de las áreas costeras.
Así
funciona Envisat
Actualmente Envisat puede medir y analizar gases de efecto invernadero, localizar contaminantes y corrientes oceánicas y observar los agujeros en la capa de ozono sobre el Antártico y el Ártico. Se encuentra en órbita a unos 800 kilómetros de altitud desde marzo 2002. Gira en órbita alrededor de la Tierra catorce veces al día
Posee diez instrumentos a bordo para supervisar los fenómenos más importantes y problemáticos; para analizar los gases invernadero en la atmósfera, el progresivo cambio de las zonas forestales en zonas amenazadas, los cambios del nivel de los océanos y de sus temperaturas, y las catástrofes humanas y naturales.
Estos diez instrumentos son muy sofisticados y cuentan con tecnología de sensores. Son capaces de identificar y comunicar inmediatamente todos los cambios, incluso los más imperceptibles, que tienen lugar en la tierra, el agua o el aire debido a procesos naturales o antropogénicos.
En base a estas informaciones, los científicos podrán elaborar modelos de cambio climático seguros y mejorar las previsiones de fenómenos tales como terremotos, erupciones volcánicas y altas mareas.
De esta forma, este satélite
medioambiental contribuye a facilitar informaciones a las asociaciones de protección
civil para proporcionarles una visión exacta de las áreas afectadas
por una catástrofe e identificar otros lugares de riesgo. Lo
anterior se basa en un nivel de precisión muy elevado. Es posible eliminar
los errores de medición, ya que el satélite vuelve a visitar la
misma zona después de algunos días.
Uno de los principales instrumentos del Envisat es MERIS (Medium Resolution Imaging Spectrometer), un espectrómetro que fotografía la superficie terrestre para adquirir datos pero sólo cuando las condiciones de iluminación son las adecuadas. Su principal misión es medir el color del mar, tanto en los océanos como en las zonas costeras, lo que permite saber la concentración del pigmento de clorofila, de sedimentos suspendidos y cargas de aerosol sobre el medio marino.
También está el ASAR, el radar con apertura sintética de segunda generación, que se presenta como una gran mesa montada sobre el satélite. Éste transmite una débil señal radar a la tierra y recibe su reflejo. Gracias a ello, será posible calcular la altura de los glaciares, determinar las áreas sujetas a deforestación en la selva pluvial e identificar, incluso, el más irrelevante derrame de petróleo en mar abierto.
Envisat recoge una cantidad tal de datos que llenaría en pocas horas dos discos duros de 160 gigabytes. Para evitar esto, el satélite transmite los datos en cada giro de la Tierra, cuando tiene a la vista la estación terrestre de la ESA ubicada en Kiruna, en la parte septentrional de Suecia.
La estación dispone exactamente
de diez minutos para descargar los datos almacenados a bordo antes que Envisat
desaparezca del horizonte. Si por un motivo cualquiera la estación de
Kiruna no fuera operativa, entraría en servicio la segunda estación
en las Svalbard, entre los eternos hielos de Noruega.
| Fuentes:
Terra - La Tercera - Revista Mouse - Observa
- ESA Foto: ESA 29/09/05 |