Tomates terapéuticos... y azules

Científicos españoles "crearon" tomates que contienen una serie de proteínas - además de las que poseen en forma natural - para crear vacunas, fundamentalmente antidiarreicas, para uso tanto humano como animal, y tolerógenos, para una serie de enfermedades.

Estos tomates, genéticamente modificados, son azules, para distinguirlos del producto alimenticio en sí. Sus frutos poseen un mayor porcentaje de antioxidantes, mejor sabor y aroma, más vitaminas (C y A), y carecen de semillas.

 

 

En ensalada con sal y aceite, con cebolla "a la chilena", fritos, rellenos, en la pizza o como salsa para las pastas... deben existir miles de platos en los cuales el tomate es el ingrediente principal o "clave". Y es que sea cual sea su forma o tamaño, los tomates siempre le dan un "toque" especial a nuestras comidas.

Esta exquisita hortaliza de origen americano, que se produce durante todo el año y posee una gran demanda en el mercado chileno, también es un alimento con un sinnúmero de propiedades favorables para nuestra salud: es capaz de disminuir el riesgo de cáncer a la próstata, pulmón y estómago.

A esto hay que sumarle el sinnúmero de sustancias nutritivas que posee, como las vitaminas A y C, dos carotenoides que ayudan a protegerte de los rayos del Sol. Y es que la vitamina C posee un importante papel en la formación de colágeno, la sustancia encargada de enlazar las células de los tejidos y la piel. Por su parte, la vitamina A desempeña una función fundamental en el mantenimiento de la piel, las mucosas y la vista, y aumenta la resistencia a las infecciones.

Dos tomates y medio de tamaño mediano poseen la misma vitamina C que una naranja grande entera, y un solo tomate contiene la misma vitamina A que ¡cuatro naranjas!.

Y por supuesto esto no es todo, ya que esta hortaliza también posee vitaminas B, PP y K; minerales como fósforo, hierro, calcio, magnesio, manganeso, zinc, cobre, potasio y sodio (¡mucho mejor que cualquier suplemento alimenticio!); Glutatión, un antioxidante celular que ayuda a depurar los productos tóxicos e impide la acumulación de materiales pesados, como el plomo, y Bioflavonoides, pigmentos encargados de mantener la integridad de la pared celular, reduciendo su fragilidad y permeabilidad.

Con todo esto, el tomate se convierte en un excelente complemento para las dietas hipocalóricas (bajas en calorías) y para las hiposódicas (bajas en sal), ya que su contenido de sal es mínimo. Y lo mejor: 150 gramos de tomate aportan tan solo ¡33 calorías!.

No es suficiente

Dicen por ahí que uno siempre quiere más... y no se conforma con lo que tiene. Y justamente eso es lo que ha sucedido en relación al tomate. Sucede que científicos españoles "crearon" tomates que contienen una serie de proteínas - además de las que poseen en forma natural - para crear vacunas, fundamentalmente antidiarreicas, para uso tanto humano como animal, y tolerógenos para una serie de enfermedades.

Genéticamente modificados, los científicos tomaron la precaución de crearlos de color azul, para distinguirlos del producto alimenticio en sí. Sus frutos poseen un mayor porcentaje de antioxidantes, mejor sabor y aroma, más vitaminas (C y A), y carecen de semillas.

El proyecto fue desarrollado por el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP) en Valencia, España, y tiene el objetivo de mejorar la calidad del fruto del tomate.

Por otro lado, se intenta con esto que el tomate sea una biofactoría, es decir, un conjunto de células que están trabajando para nuestro interés, produciendo proteínas para fines terapéuticos.

Específicamente se intenta que estos tomates azules produzcan proteínas que normalmente no se encuentran en el tomate. Es decir, al consumir uno de éstos, estaríamos aumentando nuestras defensas para prevenir una serie de enfermedades.

Se piensa, por ejemplo, en el caso de anticuerpos secretorios, un tipo de proteínas que proporcionan una terapia inmunológica "pasiva oral". Es decir, cuando se consume el tomate cubriría la mucosa y protegería de agentes infecciosos que normalmente se ingieren en el tracto digestivo.

Lo anterior se relaciona con enfermedades que causan diarreas, y el tomate prepararía a las personas para prevenirlas. Es un proceso similar a haber ingerido un medicamento, que en este caso sería un concentrado de tomate.

De color azul

¿Pero por qué el tomate para realizar estos experimentos?... Debido a que éste es capaz de crear fácilmente una gran cantidad de biomasa, porque es un alimento importante en la dieta de Occidente, una importante fuente de vitaminas y otros nutrientes, y se puede ingerir crudo, cocido, frito o deshidratado.

Como se come normalmente crudo, no se pierden sus propiedades. Pero, además, el fruto podría ser sujeto a deshidratación, con lo cual podría controlarse mejor la cantidad - o dosis - del producto terapéutico que se suministre a la persona que lo necesite.

¿Y por qué azules?... Los investigadores utilizaron un fondo genético fácilmente distinguible, en este caso un tomate azul, para que el consumidor pueda distinguir el producto normal del producto terapéutico que quizás no le interesa ingerir.

El color azul proviene de la acumulación de compuestos naturales y antioxidantes que se encuentran en otras partes de la planta.

Los investigadores señalaron que las plantas transgénicas de tomate son "esenciales" para averiguar cuál es la función de cada gen en la formación de un fruto de calidad que "podría adaptarse" a condiciones diferentes a las habituales.

Pero además de tomates azules, también los hay de otros colores exóticos, pero en Estados Unidos, donde investigadores de la universidad de Oregón han creado un tomate ¡morado!. El nuevo pigmento contiene las sustancias presentes en los arándanos que reducen el riesgo de padecer cáncer y enfermedades al corazón.

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