





Los niños tambien se deprimen
Tristeza, agresividad y falta de interés son sólo algunos de los síntomas que puede presentar un niño con depresión.
Fuente: Padres OK
Los pequeños también sufren y tienen preocupaciones como los adultos, pero las expresan en forma diferente. De ahí la importancia de conocer cómo esta enfermedad se puede manifestar en ellos, para así detectarla a tiempo y buscar ayuda.
Sintomatología
La psicóloga Karen Moënne explica que la depresión infantil se manifiesta de manera diferente que en los adultos, y los síntomas son muy diversos. Eso sí, señala la especialista, se considera depresión cuando la condición depresiva o sintomatología persiste e interfiere en la vida cotidiana del niño.
Por lo tanto, los padres deben estar atentos y consultar en caso de observar en su hijo algunos de los siguientes síntomas:
-
Baja en el rendimiento académico.
- Decaimiento prolongado que no se
explique por una infección o enfermedad pasajera.
- Tristeza que persiste
sin alguna explicación evidente, lloriqueo o llanto fácil.
- Cambios en el patrón del apetito (disminuido o exacerbado).
- Cambios
en el patrón habitual del dormir (dificultad para conciliar el sueño,
despertar en la noche, dormir más de lo habitual)
- Disminución
o pérdida de interés en las actividades que habitualmente el niño/a
hacía con gusto y satisfacción.
- Cambio brusco o paulatino
en la conducta.
- Tendencia a aislarse o retraimiento y falta de interés
en el medio (hay niños que por temperamento les gusta estar solos, pero
esto puede acentuarse o bien aparecer en un episodio depresivo).
- Dificultades
de concentración y atención.
- Aburrimiento constante, escasa
capacidad para disfrutar de las actividades.
- Expresión de sentimientos
de desesperanza, infelicidad o deseo de morir.
Factores de riesgo más comunes
Las situaciones o condiciones más comunes en que los niños
pueden llegar a deprimirse son:
- Niños sometidos a mucha tensión
o tensión prolongada por cualquier motivo.
- Aquellos niños
que han perdido a algún familiar o algún ser querido, incluso mascotas,
ya sea por fallecimiento o por distanciamiento.
- Niños que presentan
dificultad en la atención o concentración, dificultad para aprender
o trastorno en el aprendizaje, lo cual le impide en alguna medida alcanzar las
metas o demandas propias de su edad.
- Niños con disminuidas habilidades
sociales que dificultan su inserción dentro del grupo de amigos o compañeros
de curso.
- Aquellos niños cuya madre o padre están atravesando
por un estado depresivo o distímico (disminución del ánimo).
Mientras más pequeño el niño, es más sensible a esta
influencia.
Si bien exiten grupos que corren mayor riesgo de sufrir un episodio depresivo, ello no es determinante. Dependerá entre otras cosas de la capacidad del niño para enfrentar las distintas situaciones y del apoyo y guía que reciba del ambiente, indica la psicóloga.
Por otro lado, en algunos casos existe un factor genético. Se transmite una disposición fisiológica a desarrollar cuadros depresivos. Por lo tanto, hay que poner especial atención en caso de que existan familiares con diagnóstico de depresión.
Tratamiento
La depresión tiene que ser tratada y diagnosticada por un profesional. Generalmente los niños son derivados por los profesores del colegio, o porque los padres o hermanos notan que se comportan algo extraño y están decaídos. También es común que sea derivado por otros profesionales, como el psicopedagogo o el pediatra.
Un psicólogo o psiquiatra infantil realizará el diagnóstico. En caso de un cuadro depresivo, se deberá realizar psicoterapia individual, incorporando a los padres para guiarlos sobre cómo ayudar a su hijo.
En
algunos casos será necesario el uso de medicamentos para la disminución
de la sintomatología. Sin embargo, no se recomienda la farmacoterapia como
única medida, pues es probable que los síntomas vuelvan a aparecer
si es que no se enfrenta lo que está causando la depresión.
La psicoterapia buscará detectar cuáles son las causas, otorgarle el espacio para que pueda expresar lo que le está pasando, acompañarlo y apoyarlo, ayudarlo a encontrar en sí mismo aquellas habilidades que posee para enfrentar las distintas situaciones, guiarlo para encontrar la solución de lo que lo aproblema y, sobre todo, a que conozca sus potencialidades y así influir positivamente en su autoestima, indica la psicóloga.
Por otro lado, si la depresión se genera a partir de dificultades puntuales como un trastorno de aprendizaje por ejemplo, deberá guiarse a los padres que acudan a un psicopedagogo.
Puede que la depresión del niño esté expresando un conflicto no resuelto a nivel de la familia o de los padres, en estos casos, es probable que se derive a terapia familiar o terapia de pareja.
Qué pueden hacer los padres frente a la depresión:
La psicóloga Astrid Martin
señala que gran parte de los pequeños diagnosticados con depresión
que llegan a su consulta, cuentan sentirse solos y dicen que durante el día
suelen estar sin sus padres. También manifiestan inconsistencia en las
actitudes paternas, es decir, que ante una actitud de ellos a veces los retan
y, en otras ocasiones, los dejan ser.
Por ello, la profesional recomienda a los padres:
-
Aproveche el tiempo en que está junto a su hijo.
- Sea consistente
con las normas y reglas.
- Acuerde con su pareja las reglas a las que deberá
ceñirse su hijo.
- Explíquele al niño que las normas
tienen un sentido, que con acuerdos se convive mejor.
- Respete los espacios
del niño o joven.
- Interésese en conocer sus actividades y
a su grupo de pares.
- Procure crear un ambiente de confianza, apoyo y buena
comunicación con sus hijos.
- Ponga atención a los mensajes
que le transmite su hijo. Preocúpese si, por ejemplo, manifiesta que no
le gusta vivir y consulte a un especialista si estos o los demás síntomas
persisten.