





Cuide a su hijo del sol
Un
pequeño que se expone al sol sin la protección adecuada tiene más riesgo de acelerar
el envejecimiento celular y presentar cáncer a la piel.
Fuente:
Padres OK
Entre
el 50 y el 80 por ciento de la radiación solar se atrapa durante los primeros
quince años de vida, ya que los niños pasan muchas horas al aire libre, explica
el doctor Ariel Hasson, dermatólogo del Hospital Clínico de la Universidad Católica.
De ahí la importancia que los padres comprendan que el bronceado no
es sinónimo de salud, sino de daño a la piel.
En la actualidad el
cáncer cutáneo se diagnostica con más frecuencia en niños y adultos jóvenes, los
que en el pasado no desarrollaban la enfermedad. Y es que está demostrado que
las quemaduras severas a temprana edad duplican el riesgo de presentar la enfermedad
en la adultez.
Por ello, “antes de los seis meses un niño no debe exponerse
al sol ni tampoco se le deben aplicar fotoprotectores, ya que su piel es muy delgada
aún", indica el especialista.
Y agrega: “Después de esa edad, los pequeños
deben permanecer al sol la menor cantidad de tiempo posible y siempre deben protegerse
con un gorro, algo de ropa, un quitasol y bloqueador”.
El doctor Hasson
asegura que un pequeño que se expone al sol sin la protección adecuada tiene más
riesgo de acelerar el envejecimiento celular y presentar cáncer a la piel.
“La exposición a la radiación ultravioleta es acumulativa. Si un niño toma
mucho sol en la infancia es más factible que desarrolle a temprana edad tumores
en las zonas más expuestas”, afirma.
Pese a ello, el doctor también menciona
los efectos beneficiosos del sol para el organismo: estimula la formación de vitamina
D, fortalece las defensas, aumenta el aporte de oxígeno y, la luz solar, mejora
el estado de ánimo.
Disfrutar del aire libre
Mantener
a los niños dentro de la casa de playa o inmóviles bajo un quitasol no es la solución
para evitar las quemaduras y los efectos a largo plazo del sol. Basta que los
padres y los educadores tomen algunas precauciones:
· Evite la exposición
entre las diez y media de la mañana y las cuatro de la tarde. En este periodo
la tierra recibe la mayor cantidad de rayos ultravioleta.
· No los resguarde
solamente tras un quitasol, pues los rayos ultravioleta caen verticalmente, rebotan
en el suelo y llegan a las personas reflejados en diagonal. Estas radiaciones
no producen calor, por lo que los niños pueden quemarse por descuido, cuando hay
brisa o cielo nublado.
· Intente que no tomen sol con la piel mojada,
ya que ello aumenta el riesgo de sufrir quemaduras o manchas, pues las gotas de
agua actúan como lupas que aumentan la potencia de la luz. Si el niño usa una
polera mojada o una muy delgada, los rayos atraviesan igual hacia la piel.
· Utilice un bloqueador solar según el tipo de piel y cuide aplicarlo por
lo menos veinte minutos antes de la exposición al sol.
· No olvide que
los rayos solares atraviesan el agua y queman con más intensidad. Por eso, cuidado
cuando se está nadando. Vuelva a aplicar bloqueador después de que los niños hayan
estado en el agua.
· Proteja las áreas delicadas del cuerpo de los niños
con sombreros o poleras que cubran los hombros y la espalda, por ejemplo.
· En caso de que presente alguna lesión sospechosa, como manchas
rojas o ampollas, consulte al dermatólogo.