Embarazada...y bajo los efectos del calor


Con el calor y la llegada de los últimos meses de gestación, descubrirás que ya no andas con naturalidad en tu ambiente como antes. No sólo han variado tus dimensiones sino que, además, te encuentras aún más pesada... Cada pequeño esfuerzo se convierte para ti, a estas alturas, en un gran triunfo.

Por: Elena López
Fuente: Edufam.


Con la llegada del verano, parece como si todo fuese a un ritmo diferente. A nadie le apetece ir corriendo de un sitio para otro. Si además estás embarazada, vas a comprobar cómo estas sensaciones se multiplican por dos.

En cualquier caso, será fácil sacar partido a estos días tan calurosos. La ropa ligera nos hará sentir más atractivas, no tendremos que comer alimentos pesados y puede que, incluso, podamos disfrutar de unos días junto al mar, lo cual reportará numerosos beneficios a nuestro organismo.

Tan sólo habrá que tener en cuenta una serie de consideraciones.

Tras los primeros meses de alegría y felicidad al conocer que estabas embarazada, has comenzado a preguntarte cómo puede ser tu nuevo estado.

En principio, estar embarazada no implica ningún tipo de limitación, tus actividades cotidianas no tienen por qué sufrir. De hecho, hasta el sexto mes de embarazo lo más probable es que ni siquiera hayas percibido grandes molestias.

Pero, con el calor y la llegada de los últimos meses de gestación, descubrirás que ya no andas con naturalidad en tu ambiente como antes. No sólo han variado tus dimensiones sino que, además, te encuentras aún más pesada... Cada pequeño esfuerzo se convierte para ti, a estas alturas, en un gran triunfo.

El día a día

Ante estas circunstancias sólo te quedan dos alternativas: encerrarte en casa ventilador en mano, o intentar descubrir el lado positivo de esta situación.

Si realmente quieres recordar con cariño estos meses, tienes que ser consciente de que el verano no es tan malo como a simple vista parece.

Por el contrario, ir a la compra, coger el autobús o salir de paseo es posible, tan sólo hay que evitar realizar este tipo de actividades durante las horas más calurosas del día.

Si trabajas fuera de casa y tienes responsabilidades profesionales, tu labor no sólo podrá continuar como hasta ahora sino que, además, puede que te sientas mucho más creativa.

Con sólo realizar pequeños descansos y comer algo a media mañana, podrás compaginar agradablemente el trabajo con tu nuevo estado.

En cuanto a las tareas de la casa: éstas no deben suponer un suplicio sino un entretenimiento o incluso un estímulo que te ayude a relajarte. No tienes por qué agobiarte. Hacer las cosas poco a poco es lo más indicado en estos casos.

Si tienes que agacharte, hazlo flexionando las rodillas, no la cintura, y para levantarte busca un punto de apoyo que te permita sujetarte sin tener que forzar las articulaciones de las piernas.

De vacaciones

Durante el primer trimestre del embarazo se puede elegir el lugar de vacaciones sin ningún tipo de problema: playa, montaña o, incluso, visitar una localidad no supondrá ningún peligro para nuestro estado. Pero, durante los últimos meses habrá que tomar ciertas precauciones.

En primer lugar, hay que evitar los desplazamientos demasiado largos y debilitantes. En caso de tener que realizar recorridos pesados será mejor que te organices de tal manera que puedas efectuar paradas que te permitan estirar las piernas, descansar y relajarte un poco.

En cuanto a veranear en localidades aisladas, será mejor evitar esta posibilidad. Durante todo el período del embarazo lo más prudente es tener cerca una farmacia, un médico, o
centro sanitario donde puedas acudir en caso de necesidad.

Una vez elegido el destino, tan sólo hay que ponerse manos a la obra con la maleta. En esta ocasión, tendrás que evitar cargar tu sola con ella aunque esté vacía. Colócala en un sitio elevado y de fácil acceso. Luego clasifica en montones la ropa que deseas llevarte y ponla también en un sitio con cierta altura. Así, cuando hayas terminado de elegir lo que te quieres llevar, sólo tendrás que transportarla poco a poco y colocarla a tu gusto. Esta tarea puedes realizarla en tus ratos libres; te resultará mucho menos pesada.

Mi ropa preferida

Aunque durante los últimos meses tu cuerpo haya sufrido modificaciones, no debes renunciar a sentirte atractiva y cómoda. Existen todo tipo de faldas, vestidos y pantalones especialmente estudiados para la mujer embarazada, por lo que no encontrarás ninguna dificultad en encontrar aquello que te haga sentir más relajada.

Evita aquellas prendas que te opriman y dificulten tus movimientos. Además de darte calor, son perjudiciales en tu estado.

En cuanto a los trajes de baño en la playa o en la piscina todo es posible. Puedes elegir entre una gran variedad de bañadores olímpicos de cuerpo entero que por su diseño exclusivo realzarán tu figura.

Para dormir, utiliza un camisón de algodón o de un tejido similar. Ante todo, debes evitar que el calor te provoque insomnio pues, un buen descanso, es imprescindible en tu estado, sobre todo durante los últimos meses del embarazo.

Y ¿qué como?

Las altas temperaturas de la época estival van hacer disminuir las necesidades de tu metabolismo. Aún así debes procurar seguir manteniendo la regularidad de tus comidas, en caso contrario podrían presentarse algunos trastornos digestivos o circulatorios.

En cualquier caso, como lo que realmente importa es la calidad de los productos que comas, siempre podrás darte el capricho de complementar tu alimentación con un gran variedad de ensaladas y frutas. Su alto contenido en vitaminas A, B1, B2, y C serán muy beneficiosas para tu organismo y para el niño.

Además, al requerir menos preparación, tendrás un tiempo extra para ti que podrás dedicar a descansar y relajarte tranquilamente.

Los helados, quizá lo mejor del verano, proporcionan una gran cantidad de calorías por lo que deberás procurar no excederte en su consumo.

Otro factor a tener en cuenta es que suelen tomarse para aliviar la sed y, aunque si es cierto que hacen desaparecer esta sensación en un primer momento, luego provocan más sed todavía por su alto contenido en azúcar.

Bajo el sol

En principio, la exposición al sol no es perjudicial siempre y cuando estos baños se tomen con cierto sentido común.

Conviene recordar que las reacciones físicas varían durante el embarazo por lo que lo más correcto es ir probando poco a poco cómo sientan estas exposiciones a tu organismo y sobre todo a tu piel.

El que antes no tuvieses ningún problema para ponerte morena no quiere decir que ahora te resulte más difícil o incluso te salgan ronchas y erupciones.

En cualquier caso, lo mejor será utilizar productos solares de alta protección y en lo posible naturales. No es aconsejable utilizar aceites, geles o cremas bronceadoras, pues suelen atraer los rayos del sol ejerciendo un efecto de "lente" sobre la piel.

Las sombrillas, los sombreros y gorras serán tus mejores aliados durante estos días de calor. Su protección será muy beneficiosa aunque no suficiente, así que no olvides echarte una buena capa de crema antes de salir de casa.

Si esperas a llegar a la playa o la piscina para hacerlo, tu piel tardará algún tiempo en absorber la crema y sus agentes protectores por lo que durante los primeros minutos de exposición tu piel se verá afectada por el sol como si no te hubieses echado prácticamente nada.

El descanso

Al final del día no hay nada mejor que un buen descanso. Las vacaciones deben vivirse como un momento de relajación e, incluso, de preparación psicológica para el parto, por lo que será conveniente evitar cansarse llegando a casa a altas horas de la madrugada o acudiendo a sitios ruidosos y llenos de gente.

Es en esta época cuando el sueño cobra más importancia. Al principio del embarazo lo normal es sentirse somnolienta durante todo el día, en cambio durante los últimos meses aparecerán las dificultades para dormir.

Pero, en cualquier caso, lo ideal es reposar un promedio de diez horas por la noche. Recuerda que un adulto no suele estar acostumbrado a dormir tantas horas, por lo que si no consigues conciliar el sueño no te preocupes, lo importante es que descanses en la cama ese promedio de horas aunque sea leyendo, cosiendo o viendo una película en tu televisión.

Si el calor no te deja dormir, no dudes en refrescarte a media noche o beber algo que te quite la sensación de calor.

Flexible y deportiva

En cuanto a los deportes y actividades físicas, no debes prescindir de ellos. Hay algunos que no podrás practicar pues podrían resultar peligrosos para tu estado, pero existen otros que te ayudarán a sentirte flexible e incluso más descansada.

El truco está en parar al menor síntoma de cansancio, pues se supone que lo practicamos por placer y no para ganar ninguna competición.

Los más indicados en tu estado son: la natación, las largas caminatas, ir en bicicleta sin esforzarse ni correr, la gimnasia suave y el yoga.

Este último, sobre todo, te permitirá aprender pequeñas técnicas de relajación y respiración que te serán muy útiles más adelante. Además, es una disciplina que puede resultar muy valiosa para controlar tu ansiedad y ayudarte a conocer tu propio cuerpo.