





Esos peligrosos kilos de más en el embarazo
El sobrepeso en el embarazo es un problema difícil de afrontar, porque comer en este período puede transformarse en algo difícil de controlar.
Fuente:
Padres OK
Francisca
Herrera, de 29 años, era delgada antes de dar a luz a su primer hijo. Aunque
luego de dos años bajó de peso hasta lograr sólo 3 kilos
más que antes de embarazarse, hoy -a punto de dar a luz a su segundo hijo-
ha subido más de 20 kilos.
Me siento mal, angustiada porque veo muy difícil volver a mi talla. También está angustiada Patricia Lara. Con diagnóstico de obesidad, el embarazo se ha transformado en riesgo para su hijo. Me han dicho los doctores que me prepare para una cesárea porque tengo diabetes del embarazo. Ando súper deprimida y aunque traté de hacer dieta, no me resultó.
El sobrepeso en el embarazo es un problema difícil de afrontar, porque comer en este período puede transformarse en algo difícil de controlar. Además, si se enfrenta el embarazo con kilos de más, el tema se vuelve aún más complejo.
Durante mucho tiempo los médicos determinaron que el aumento de peso de una mujer embarazada debería ser de unos siete kilos. Sin embargo, con el paso de los años, ese aumento se consideró insuficiente e incluso se comprobó que las madres que aumentaban menos de 10 kilos durante su período de gestación, tenían más probabilidades de dar a luz niños prematuros, y presentaban riesgo de sufrir una disminución en el crecimiento intrauterino.
Asimismo, aumentar excesivamente de peso no significaba dar a luz a un bebé grande, sino al contrario, éste podría ser mucho más pequeño de lo normal.
El nutriólogo, doctor Julián Mendiola, considera que el incremento de peso óptimo en una mujer de peso normal está considerado entre los 10 y 12 kgs., los que no están distribuidos uniformemente durante el embarazo.
Por esta razón, el doctor asegura que es preferible que la gestación se produzca en una mujer con peso cercano a lo normal o dentro de los rangos de normalidad. Como el embarazo necesariamente significará un aumento de peso -pequeño, leve o grande- si ocurre en una mujer con sobrepeso, la posibilidad de alcanzar cifras que sean peligrosas para la madre o el feto es mucho mayor, con todas las implicancias que eso tiene, indica el doctor Mendiola.
Por lo tanto, las mujeres que comienzan el embarazo con un peso muy bajo deben intentar ganar los kilos suficientes durante el primer trimestre, con el fin de que en el segundo se encuentren en el peso ideal. Aquellas que comienzan el embarazo con 10% ó 20% de sobrepeso, pueden intentar ganar menos peso, pero sobre la base de alimentos de primera calidad y con una cuidadosa supervisión médica.
Como más, gasto menos
El caso de Francisca Herrera es muy común en las mujeres embarazadas. Hay algunas que suben hasta 22 kilos en el embarazo, y luego los bajan con facilidad durante el período de lactancia.
El ginecólogo obstetra, doctor Guillermo Galán, cuenta que la mayoría de las mujeres chilenas sube más de 12 kilos. ¡Es tan fácil comer y subir de peso!, y si es en el embarazo, más fácil aún porque existe la justificación, indica el especialista.
Para el nutriólogo, doctor Mendiola, la necesidad de aporte calórico extra va generando un aumento del apetito habitual de la futura mamá. Esto genera un ingerir más, lo que asociado a una infinidad de factores socio-culturales y mitos, produce en la mujer una sensación de laisser faire, llevándola a una ingesta desmedida de calorías.
Si se considera que a medida que transcurre el embarazo, la actividad física va disminuyendo, se obtiene un perfecto desbalance. Como más y gasto menos. Si esto se cultiva en un terreno genéticamente predispuesto a desarrollar obesidad, entonces el cuadro está completo, asegura el doctor Mendiola.
El doctor Galán es partidario de controlar el peso, porque un elevado aumento de éste podría estar indicando otras patologías. Me preocupo del peso, porque es un síntoma que podría indicar alguna patología o enfermedad en el embarazo. Además, la autoestima de la mujer se afecta significativamente por el hecho de subir de peso.
Un exceso de peso en la gestante conlleva serios riesgos: la determinación y medición del feto se hacen más difíciles, se produce una carga para los músculos que genera dolores en la espalda y en las piernas, hay mayor fatiga y más várices, en caso de una cesárea la operación puede complicarse y resulta difícil perder peso después del embarazo.
Además, se corre el riesgo de generar diabetes gestacional -aumento de la glucosa durante el embarazo en un mujer sin diagnóstico de diabetes- y retención de líquidos.
La dieta justa
En el embarazo los requerimientos calóricos aumentan alrededor de 300 calorías diarias. Según el doctor Mendiola, este mayor aporte calórico equivale aproximadamente a 110 gramos de pan o a dos tazas de leche con azúcar. En cambio, el aumento de aporte proteico, de calcio y de rivoflavina, puede cubrirse con las dos tazas de leche. En otras palabras: dos tazas de leche con azúcar extra, bastarían para cubrir gran parte de las mayores necesidades del embarazo, en el caso de que la alimentación previa sea adecuada.
También es necesario incentivar el consumo de una porción adicional de frutas y verduras, para cubrir el aporte de otros micronutrientes.
Según
el doctor Mendiola, el gran problema lo constituye el fierro, elemento difícil
de cubrir con medidas dietéticas. La dieta habitual aporta 12 a 15
gramos, y para alcanzar los requerimientos extra habría que forzar la ingesta
de alrededor de 500 gramos de carne más al día. Por esto se sugiere
el uso de fierro medicamentoso en forma habitual durante el embarazo.
Algo similar ocurre con los folatos -vitamina B3- cuyas principales fuentes son el hígado, las leguminosas y las verduras de hojas verdes, ya que es difícil alcanzar el aporte recomendado con dieta.
En cuanto al régimen dietético, la gestación no es momento ideal para comenzar a disminuir de peso. Hasta el momento, no hay evidencias que permitan asegurar que las dietas con bajo tenor calórico administradas durante el embarazo resulten beneficiosas para la madre o el bebé. Por el contrario, la disminución de ingesta de calorías trae consigo la disminución de la ingesta de otros nutrientes esenciales, pudiendo producir trastornos en el crecimiento del bebé durante el período de gestación.
Obesidad desde el comienzo
El embarazo que comienza con obesidad es considerado como de alto riesgo y es un problema frecuente para el médico obstetra, quien debe aumentar su atención para evitar problemas durante la gestación y posteriormente durante el trabajo de parto.
El doctor Mendiola explica que siempre debe intentarse que el incremento de peso en una mujer obesa sea el mínimo necesario, por todas las complicaciones que se producen asociadas a la obesidad. En una madre obesa, el doctor Mendiola recomienda incrementos equivalentes a 6 ó 7 kgs. totales, o de 200 a 250 grs. semanales. Esto se obtiene con una dieta balanceada que disminuya el aporte de energía, pero cuidando que el aporte extra de vitaminas, minerales y folatos, sea siempre el adecuado. En definitiva, se necesita una dieta balanceada específica para cada mujer.