Niños y mascotas: advierten riesgos de animales sin desparasitar

Más del 90% de plazas y parques públicos están plagados de huevos que han sido liberados en las deposiciones de perros y gatos.

 

Fuente: Padres OK


Se calcula que más del 90% de plazas y parques públicos están plagados de huevos que han sido liberados en las deposiciones de perros y gatos.

De éstos, un pequeño porcentaje está larvado, lo que puede originar compromiso de hígado, sistema nervioso central y ojos.

Los huevos eliminados por los animales, especialmente cachorros, quedan en el suelo y, dependiendo de las condiciones ambientales, pueden sobrevivir incluso durante varios años afectando, en su gran mayoría, a los niños que son los visitantes más asiduos de estos recintos públicos.

Es que los menores, al jugar con tierra, pueden llevarse las manos a la cara, morderse las uñas e ingerir de paso estos huevos larvados que ingresan al intestino. Una vez dentro lo atraviesan hasta llegar al hígado.

Del huevo sale la larva y comienza a desplazarse, por eso se conoce como larva migrante visceral. Lo que hace es buscar un camino al interior del organismo. Lo más usual es que el sistema inmunológico lo detenga a nivel del hígado, que es el órgano encargado de filtrar las toxinas.

En algunos casos, el parásito logra traspasar este filtro y continúa su trayecto llegando incluso al cerebro, donde es encapsulado por el organismo que forma un granuloma inflamatorio. Esto puede provocar, además, una encefalitis que genera convulsiones, compromiso de conciencia y un cuadro neurológico severo, explica la pediatra Leonor Jofré, académica del Campus Norte de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

En otras ocasiones, la larva llega al ojo, causando una gran inflamación que, si no es tratada a tiempo, puede causar ceguera por desprendimiento de retina.

Es un cuadro grave que afecta especialmente a niños varones entre cuatro y diez años. Su manifestación clínica más relevante es la disminución de agudeza visual. Al hacer un examen de fondo de ojo se puede hallar la masa periférica o el granuloma.

Dependiendo de la ubicación de la larva que se ve como un capullo en el fondo de ojo, primero se aplicará un antiinflamatorio y después el antiparasitario, para evitar que se desprenda la retina. Por eso el tratamiento debe hacerlo un especialista. De hecho, se calcula que sólo el 7% de los niños que tienen este órgano comprometido queda con una visión aceptable, señala la pediatra.

El 8% de la población tiene la larva

Se calcula que en Chile la toxocara de perros en animales menores de un año oscila entre el 23% y 40%. En gatos la infección es cercana al 50%.

Los niños de corta edad son los más susceptibles. Los estudios serológicos practicados en población presuntamente sana de Chile señala que el 8,8% ha estado en contacto con las larvas, explica la doctora Isabel Noemí, Pediatra Parasitóloga del Campus Oriente de la Universidad de Chile.

En tanto, la doctora Jofré comenta que las personas que tienen la larva depositada a nivel del hígado pueden presentar dolor abdominal y, aunque no es grave, conviene tratarlas con un antiparasitario porque en cualquier momento pueden seguir migrando con el riesgo de que lleguen al sistema nervioso central y ojos.

Es muy importante la prevención. Lo primero es la posesión responsable de mascotas, su desparasitación, control médico-veterinario oportuno y lavado de manos, sobre todo antes de ingerir alimentos. Eso se aplica a todos quienes están en contacto con la tierra, incluidos jardineros y agricultores, plantea la doctora Noemí.

Mascotas exóticas

Aunque en Chile aún no se han puesto de moda, los mapaches se han transformado en mascotas muy atractivas para los niños norteamericanos.

La falta de alimentos los ha llevado a acercarse a las zonas habitadas por el ser humano, transmitiendo a través de sus deposiciones lombrices, similares a la toxocara de perros y gatos, que generan graves enfermedades en otros seres vivos, incluidas las personas.

Las larvas avanzan a gran velocidad llegando al sistema nervioso central, lo que provoca cuadros gravísimos y alta mortalidad, indica la doctora Jofré.

La especialista agrega que el riesgo de portación de estos nematodos es bajo y está presente en los mapaches de vida salvaje. Todas las mascotas exóticas requieren de un periodo de cuarentena, desparasitación y evaluación veterinaria, comenta.