





Obesidad
Infantil:
enfermedad a largo plazo
Fuente: Revista Temas de Vida, Isapre Vida Tres.
Junto
con la proliferación de fascinantes centros de comida rápida, con
sus consabidas y deliciosas papas fritas, pizzas, cremas, panes, helados y cientos
de miles de calorías, sumado a la vida sedentaria intensificada por la
televisión y juegos electrónicos, nuestros niños son "cuasi"
víctimas frente a tanta exquisitez y su consecuencia: la obesidad.
Querámoslo o no, este mal es una enfermedad y se considera que un paciente la padece desde el momento que se supera en un 20% el peso estimado para la talla y características físicas.
Eso sí, no se considera un problema la obesidad en un lactante de leche materna, pero sí en niños de leche artificial.
Ahora,
si pasados los tres años el menor presenta este mal, habrá que tomar
cartas en el asunto, pues las probabilidades de que se mantenga así hasta
la adultez son altas: 60%.
Y este puede ser un problema que no está tan alejado de la realidad de muchas familias, sobre todo si se considera que las estadísticas indican que un 5% de los niños chilenos la sufre.
Mejorar hábitos
Entre los orígenes que se esgrimen para este mal, figuran claramente causas hereditarias; alteraciones orgánicas -principalmente problemas endocrinológicos- y razones de índole sicológico. Pero la gran mayoría, un 90%, debe su origen a malos hábitos alimenticios.
Aunque en la actualidad el fenómeno y sus causas está en constante estudio y hay avances en la materia, aún no estaría todo dicho. Pues se ha comprobado que la leptina, una hormona que regula el hambre y la saciedad, se llevaría su buena cuota de responsabilidad en quienes lo padecen, pero también se adjudica como fuente a una alteración a nivel del hipotálamo.
La obesidad implica riesgos para la salud de quien la padece y ahí está el verdadero problema. El principal, en caso de un niño, es el convertirse en un adulto obeso.
Esto
trae consigo consecuencias de índole sicológico y emocional en la
niñez, pues suelen ser menores rechazados por el grupo. En tanto, en la
adultez, implica alteraciones cardiovasculares, probabilidades de diabetes, hipertensión,
artrosis, entre otras.
Cabe considerar que en muchas oportunidades la obesidad es un reflejo de otras enfermedades como puede ser el Síndrome de Cushing, que es un hiperfuncionamiento de las glándulas suprarrenales u otros síndromes.
Cruzada familiar
De acuerdo a lo anterior, es que conviene tomar precauciones.
Poner
énfasis en la creación de los hábitos alimenticios como qué
comer y a qué hora hacerlo e incentivar la vida activa y el deporte. Es
este el camino más adecuado para tratar a un menor obeso, un cambio de
vida y sistema, no sólo del que la padece, sino que a nivel familiar.
El niño obeso debe
ser tratado y guiado por un médico, pues está en una etapa de desarrollo,
lo que significa que aunque tiene que disminuir su ingesta de calorías
y aumentar el gasto de las mismas vía actividad física, debe mantener
una dieta equilibrada.
Para tratarlo, la colaboración de la familia es clave. Que no se considere agredido o castigado cada vez que se sienta a la mesa. Por ello es que todos deben participar, apoyándolo y haciendo común nuevos hábitos en la familia, tales como el deporte o una manera más sana de alimentarse.
Reemplazar, un buen camino
Algunos datos útiles que pueden ayudar al nuevo estilo de vida y alimentación son sustituir alimentos calóricos por verduras, combinar las comidas adecuadamente -carne con ensaladas y no con papas fritas- y cambiar el postre por frutas, especialmente en las mañanas.
Inclinarse por los productos light a la hora de hacer las compras y reemplazar así las bebidas con azúcar por las con endulzante artificial, el pan corriente por pan diet, entre otras alternativas.
La
colación también ayuda
Una buena manera de apoyar al niño que padece esta enfermedad es mediante las colaciones.
Preferir en ellas las frutas, los yoghurt y jugos dietéticos, pan integral con mermelada diet, entre otros... Amén de deliciosos son bastante más alimenticios en el correcto sentido de esta palabra, que las golosinas, chocolates y demás productos ricos en calorías.