





Los piojos, compañeros del regreso a clases
En
marzo no sólo se compran cuadernos y libros, se pagan las patentes y se
adquieren nuevos uniformes. En muchos presupuestos familiares está tambien
incluído el ítem "champús pediculicidas", para
atacar a los infaltables compañeros del regreso a clases: los detestables
piojos.
¿Quién no ha recibido una comunicación del colegio o jardín infantil diciendo que se han encontrado, en el curso de su hijo, niños con liendres o piojos?
Es en ese mismo minuto cuando las mamás corren a la farmacia a conseguir algunos de los famosos champús que eliminan estos desagradables parásitos, que se transmiten en forma rápida y frecuente en los niños.
El contagio de esta enfermedad es sumamente fácil. Sólo se necesita pelo para que los piojos salten de una cabeza a la otra. Y por eso las cifras de contagiados son tan alarmantes: entre seis y doce millones de personas al año en todo el mundo.
Las razones de tamaña epidemia se deben al gran desconocimiento acerca de las formas de contagio, sus complicaciones locales y los mecanismos de control.
Contagiarse pediculosis no implica necesariamente tener hábitos higiénicos deficientes. Pero erradicarla, evitar su anidación y posterior propagación sí que dependen de la buena higiene.
¿Cómo son estos desagradables enemigos?
La pediculosis es causada por unos insectos de la familia Pediculidae, entre cuyas especies se encuentran el piojo del cuerpo, el de la cabeza y el del pubis.
Los de cabeza son los que afectan más frecuentemente a los niños, especialmente a las niñitas. Las hembras miden entre 3 y 4 mm y el macho es más pequeño, de 2 a 3 mm de longitud.
Las liendres son los huevos del piojo, que suelen estar adheridos al pelo del afectado, dando la apariencia de manchas blancas y que no se pueden remover fácilmente.
Cómo enfrentar el problema
Para evitar la propagación de esta epidemia, los contagiados y quienes viven y se relacionan habitualmente con ellos deben lavarse con un champú especial, siguiendo el tratamiento en forma completa.
Por lo general, estos shampús matan los piojos rápidamente después de su aplicación, por lo que si se detectan piojos vivos después de las 24 horas, se puede pensar que se hizo mal el tratamiento, que el niño tiene una infección muy severa, que se está reinfectando o que realmente existe una resistencia de los piojos a la terapia.
Para enfrentarlo, se recomienda un segundo tratamiento a los 7 días, con una sustancia diferente.
Si la irritación y picazón continúan, se tiene que consultar a un especialista.
Las liendres están adheridas al pelo por una especie de pegamento, por lo que se recomienda aplicar una solución de vinagre blanco (ácido acético del 3 al 5 %) o enjuagues comerciales a base de ácido fórmico y después pasar la peineta especial de dientes muy finos, con la que se sacan las liendres.
Las liendres pueden vivir entre 30 a 40 días.
Ponga atención a estos consejos, para librarse definitivamente de tan desagradables visitantes:
No sólo revise al infectado. Mire tambien con detenimiento a todos sus hermanos, amigos, niños con que juega y adultos con los que se relaciona frecuentemente.
La caspa puede llevar a la confusión: mire bien antes de aplicar el tratamiento.
Por prevención, quienes comparten la cama con el infectado deben hacerse el tratamiento.
Es conveniente lavar peinetas y cepillos con el mismo champú pediculicida o remojarlos en agua muy caliente, ya que las temperaturas superiores a los 53.5 ºC, por 5 minutos, matan piojos y liendres.
Recuerda: Los piojos no vuelan ni saltan, sí caminan y con mucha habilidad.