¿Es posible elegir el sexo de su hijo?

No existe un método natural que permita seleccionar el sexo de los hijos, y sólo complejas intervenciones en países como Estados Unidos, Inglaterra y Japón, basadas en la técnica de fertilización asistida, podrían garantizarlo.

 

Fuente: Padres OK

En Chile y el mundo nacen cada año un número muy similar de hombres y mujeres.

Este equilibrio perfecto y natural, donde el azar define una probabilidad de 50 a 50 para engendrar niños y niñas, despierta suspicacias y se enfrenta al deseo de querer intervenir, natural o artificialmente, para aumentar las probabilidades de tener un hijo o una hija.

Pero ¿existe realmente un método que garantice un niño o una niña?

El sexo de los hijos es una incógnita que muchos padres quieren descifrar antes del nacimiento, y la ecografía ha resultado un método muy certero para consentir ese deseo.

Sin embargo, hay muchos que motivados por distintas razones les gustaría ir más allá y quisieran que su primer hijo fuera un varón, o que el menor fuera una mujer, y pensando en eso buscan métodos que les den alguna chance para lograrlo.

Al respecto, en Chile la respuesta es una sola. No existe un método natural que permita seleccionar el sexo de los hijos, y sólo complejas intervenciones en países como Estados Unidos, Inglaterra y Japón, basadas en la técnica de fertilización asistida, podrían garantizarlo.

Lo que hay de mito


Cada mujer produce a lo largo de su vida un cierto número de óvulos que son genéticamente idénticos.

Cada uno tiene veintitrés cromosomas, entre ellos, uno relativamente largo llamado cromosoma X.

Los hombres, por el contrario, producen dos tipos de células espermáticas: uno contiene veintitrés cromosomas, entre ellos el X y el otro contiene un cromosoma Y.

Cada varón produce cantidades iguales de cromosomas X e Y, por lo tanto, las probabilidades que sea un espermatozoide que transporta el cromosoma X o uno que transporta el cromosoma Y el que fecunde el óvulo son prácticamente iguales.

Si es un espermatozoide con cromosoma X el que fecunda, el óvulo resultante es XX y da lugar a una mujer. Si es Y, el óvulo fecundado es XY y engendra un varón. Como las posibilidades del juego son parejas, nace aproximadamente igual número de niños que de niñas.

Según los especialistas, no hay ningún método natural que permita asegurar el sexo de un bebé.

Una idea que desde hace tiempo da vueltas es que los espermatozoides X e Y aportados por el hombre se mueven más lento o más rápido, y que daría más probabilidades de engendrar un niña o un niño.

Sin embargo, como señala el doctor David Vantman, ginecólogo y especialista en medicina reproductiva, “esa idea no es más que un mito que se ha construido en torno a este tema. No hay ningún estudio que compruebe que el espermatozoide con cromosoma X se mueve más lento que el Y, y tampoco existe evidencia científica respecto a que una actividad pre-ovulatoria asegure una mayor probabilidad de engendrar un hijo se sexo masculino, por ejemplo”.

Según el especialista, estas teorías son más bien recetas que funcionan en la mitad de los casos. Lo que sucede es que quienes han creído en algunos de estos ‘métodos’ pueden llegar en un 50% de los casos a engendrar el hijo del sexo que quiere, y se encargan de comentarlo al resto; en cambio los que lo han intentado y el sexo ha sido contrario al que esperaban, simplemente se quedan callados”.

La respuesta de la ciencia

Con la evolución de las técnicas de ingeniería genética humana, no es difícil imaginar que una de las primeras conquistas será identificar métodos que permitan alterar las probabilidades de engendrar hijos hombres o mujeres, alterando el equilibrio natural existente hasta ahora.

Esto permitiría que una pareja pueda elegir entre tener un niño o una niña, y doblarle así la mano al destino.

En Virginia, Estados Unidos, esto ya es posible. Como explica el doctor Vantman, a través de un instrumento llamado Cellsort es posible teñir los cromosomas contrarios al sexo que se quiere escoger y agrupar los relacionados al sexo que una pareja quiere engendrar.

A partir de esa selección, y a través de inseminación artificial, las probabilidades de engendrar un hijo del sexo deseado son altísimas.

Según David Vantman, “el objetivo básico de este tipo de intervenciones es disminuir enfermedades relacionadas al sexo, especialmente en parejas con alta probabilidad genética de transmitir ciertas enfermedades a sus futuros hijos. Sin embargo, no se puede desconocer que este también es un método que permite a los padres escoger el sexo de sus hijos, y en distintos países se está utilizado para eso”.

La primera pareja en utilizar esta técnica buscaba prevenir el riesgo de hidrocefalia, que casi siempre afecta a niños de sexo masculino. Los padres, por lo tanto, optaron por tener una niña.

El sistema Cellsort permite eliminar en gran medida el riesgo de enfermedades como hemofilia y distrofia muscular Duchenne, asociadas fuertemente al sexo de los niños.

Pero para nadie es un secreto que muchas parejas se someten a esta intervención motivados por el deseo de ‘emparejar’ el sexo de los hijos en su familia.

Esto es lo que ocurre con la mayoría de los pacientes del Genetics & IVF Institute, cuyos médicos admiten que se está usando el procedimiento para cumplir el deseo de los padres de tener un niño o una niña, y no sólo por razones estrictamente médicas.

Una cuestión de ética

Una reciente encuesta publicada en Internet respecto a la pregunta ¿Elegiría el sexo de sus hijos?, reveló que un 26% sólo lo haría si no representara ningún riesgo para el feto, el 39% indicó que por ningún motivo, ‘porque eso representaría una alteración a la naturaleza’, mientras que el 33% dio como respuesta “Sí, ¿por qué no?”.

Respecto a este tema, muchos especialistas no consideran válido escoger el sexo de los hijos por motivos más allá de los estrictamente médicos, en cambio otros, entre ellos el biólogo de la Universidad de Princeton, Lee Sylver, plantea en su libro “Remaking Eden” (Rehaciendo el Edén), que en poco tiempo la selección del sexo podría dejar de suscitar tanta polémica.

En Gran Bretaña, Inglaterra, ya existe preocupación por parte de las autoridades. Esto porque se ha convertido en uno de los países que durante el último tiempo ha registrado gran cantidad de este tipo de intervenciones.

Según representantes del Gobierno inglés, el uso excesivo de estas técnicas está llevando el tema a un punto poco ético, donde los padres quieren escoger el sexo de sus hijos motivados solamente por sus deseos personales, sin fundamentar ningún argumento médico detrás.

En este sentido, la postura de las autoridades británicas es clara, e indica que los seres humanos no pueden pretender controlarlo todo, que los hijos son un regalo y que hay que aceptarlos tan como son, sin importar su sexo.

A juicio de algunos especialistas, esta tendencia podría ser una muestra más de consumismo llevado al extremo, donde las personas podrían escoger cómo conformar su familia, controlando el número de hijos hombres y mujeres que desea.

El doctor David Vantman señala que se desconoce que en Chile alguna pareja haya utilizado este método.

Como señala el especialista, “respecto a la discusión sobre la legitimidad ética de usar o no la técnica se selección de espermatozoides, mi opinión es que se trata de una decisión muy personal. Hay mucho de cultural en este tema, porque en algunos países o familias es vital que los hijos tengan determinado sexo, y en otros casos también tiene que ver con los deseos íntimos de los padres, que pueden ser respetables en muchos sentidos. Todos los seres humamos los tenemos, por lo tanto, calificar esta técnica de poco ética no siempre es lo más justo”.