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Primer resfriado, ¿Qué debemos hacer y no hacer?

El primer resfriado siempre es complicado, pero no porque realmente sea grave, sino porque muchas veces, como padres, tendemos a complicarnos más de la cuenta.

Lo primero que debemos entender es que el primer resfriado es precisamente eso, el primer resfriado y algo absolutamente normal. El sistema inmune de tu bebé aún es inmaduro y es más propenso a cualquier contagio. Observa sus síntomas, su evolución y si tienes dudas, consulta siempre con un pediatra.

El resfriado se inicia con la aparición de mucosidad acuosa nasal, tos y estornudos. A estos síntomas le pueden acompañar picazón en la garganta, dolor de cabeza (cefalea), fiebre, congestión ocular, etc. De todos modos, debes estar alerta, porque otras infecciones respiratorias más severas pueden comenzar con los mismos síntomas durante los primeros días. Así mismo, otros males no infecciosos (como la alergia), también tienen síntomas similares.

Virus o contagio

La exposición al frío con poco abrigo puede provocar cambios fisiológicos como hipotermia, tiritones y cambios de coloración en los dedos de extremidades, nariz y orejas. Todo esto, exige a nuestro organismo cierto estrés metabólico que puede debilitar el sistema inmunológico. Para tener un resfrío, se necesita siempre el contacto con el agente infeccioso (virus respiratorio) y el hecho de que consiga infectarnos sí que dependerá, principalmente, del estado de nuestras defensas.

Cómo aliviar el resfriado

¿Debo quitarle los moquitos? Conviene realizar lavados de las fosas nasales con suero fisiológico o preparados de agua marina para humedecer y limpiar la mucosa. La aspiración suave y puntual ayuda a que el aire pase mejor, pero si son intensas y frecuentes pueden irritarlas más aún.

Humidificadores, ¿Conviene usarlos? La humedad relativa óptima del cuarto debe estar entre 40-60%. Por lo tanto, depende de la zona en la que vivamos y de la calefacción, que suele secar más el ambiente.

Cebolla en la mesa, ¿Sirve para algo? Cuando se corta, la cebolla libera unas sustancias volátiles que pueden ayudar a la fluidificación de la mucosidad y limpieza de la vía aérea. Pero no existen estudios ni a favor ni en contra.

Dormitorio, ¿Qué temperatura? Intenta que la temperatura de la habitación no baje de 18ºC durante la noche.

Mucho cariño. Un bebé enfermo necesita cuidados que le aporten sentimientos de seguridad, confort y tranquilidad. Eso ayudará mucho a su recuperación.

¿Darle algo para la fiebre?

Es mejor esperar o consultar directamente con el pediatra. La fiebre forma parte del mecanismo de respuesta a la infección y, lejos de ser un enemigo, hay que considerarla un aliado de nuestras defensas frente al agente patógeno. Los medicamentos deberían darse para aliviar el malestar o dolor, pero no para cortar la fiebre, siempre que se trate de un niño sano, sin síntomas que puedan hacer sospechar la presencia de otra enfermedad.

Prevenir y fortalecer

La mejor prevención es fortalecer su sistema inmune. Es clave mantener un estilo de vida saludable, favorecer el ejercicio físico regular y, por supuesto, darle una alimentación sana evitando la ingesta de productos muy procesados químicamente, con alto contenido en azúcares o grasas hidrogenadas. También es esencial lavarse las manos, especialmente con algún gel hidroalcohólico. La principal vía de transmisión de estos virus es por contacto, por lo que conviene evitar el intercambio de juguetes, cucharas y chupetes entre los más pequeños.

No termina de curarse

Un bebé puede resfriarse muchas veces, sobre todo si va a una guardería o jardín donde está en contacto con otros niños de su edad. La duración de estas infecciones suele ser de 7 a 9 días con un período de incubación de 2 a 4. Tal vez te dé la sensación de que no llega a curarse, pero en realidad puede que vaya encadenando varios resfriados. Aún así, es aconsejable que lo consultes con su pediatra.

¿Cuándo debo ir al médico?

Dependiendo de la edad de tu hijo, si es menor de 3 meses y tiene fiebre, debes consultar con el pediatra lo antes posible. Desde los 4 meses y hasta los 3 años, con fiebre inferior a 39ºc, acompañada de buen estado general y ausencia de síntomas de alarma (vómitos de repetición, erupción en la piel, cefalea, rigidez vertical, etc.), lo aconsejable sería esperar al menos 24 horas para que lo evalúe un médico.

Si es mayor de 3 años, independientemente del grado de fiebre, evalúa su estado general. Si no tiene síntomas de alarma, puedes esperar hasta 2 días antes de acudir a un centro médico.

Llévalo inmediatamente si…

Si se queja del oído. Debido al propio resfriado se puede acumular mucosidad que puede infectarse y producir una otitis media aguda.

Llanto que no cesa. Puede ser por dolor de oído, el propio resfrío o problemas más serios que siempre tienen que ser consultados con el médico, especialmente si tiene menos de 3 meses.

Tiene cuello rígido. Si además tiene fiebre, debes llevarle al médico cuanto antes.

Cuando nuestro instinto nos dice que algo no anda bien con su primer resfriado. Si bien un resfrío es algo cotidiano, nosotros somos los primeros en darnos cuenta si algo parece no estar del todo bien y, ante la duda, es mejor asegurarnos con un médico.

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