Viajar con el bebé


Como la jovencita más coqueta, un bebé exige para trasladarse tal sinfín de productos cosméticos, ropa y aperos que los padres más enamorados pueden verse desbordados. Entre unas cosas y otras -todas imprescindibles- hasta el maletero más espacioso puede parecernos pequeño.


Por:Cristina Álvarez
Fuente: Edufam.

Los padres más aventureros quizá hayan decidido viajar estas vacaciones con el bebé... ¿Seguro que se han acordado de llevar todo lo necesario?

Biberones, toallitas, medicinas, juguetes... Los más expertos en este tipo de aventuras aseguran que es esencial hacer una lista detallada de lo que no debemos olvidar, y que tendremos que repasar mil veces antes de poner en marcha nuestro automóvil.

Al alcance de la mano

-La sillita. Debe corresponder con la edad y tamaño del bebé y estar homologada, para que ofrezca realmente las garantías necesarias. Debe ir bien sujeta a los asientos mediante el cinturón de seguridad del vehículo. El bebé irá a su vez sujeto a la silla con el propio cinturón de seguridad de ésta.

-Una almohadilla o peluche. Es probable que nuestro bebé esté acostumbrado a tenerlos en su cuna, y llevarlos en su canastilla o sillita le ayudará a conciliar el sueño.

-Biberón con agua. Este es esencial, porque el niño pasará mucha sed durante el viaje, y debemos darle de beber continuamente para evitar que se deshidrate.

En la bolsa de viaje

Es necesario llevar una bolsa con base amplia y sólida que podamos acomodar en el suelo del coche.

Allí tendremos que meter:

-Una mantita o prenda de abrigo, pues aún en verano son comunes los cambios climáticos, y el niño puede pasar frío con el aire acondicionado.

-Un chupete... y otro de repuesto por si se cae el primero.

-Pañuelos de papel, para moquitos y demás eventos que tan bien conocemos todos.

-Cambiador, con una generosa provisión de pañales para las horas que dure el trayecto, toallitas y bolsas. Estas últimas son para los pañales usados, pero conviene llevar de más, por si el niño se marea.

-Dos toallas: una para el niño y otra para nosotros.

-Colonia fresca, para refrescarle y, en caso necesario, impregnar un pañuelo para que descargue el ambiente del coche.

-Gorro, pues es posible que, por tramos, el sol caiga de plano sobre todos nosotros. Como sustituto podemos colocar persianillas en las ventanas, o simplemente colgar de ellas una toalla.

-Algún juguete de su preferencia con el que pueda entretenerse cuando se aburra. También es aconsejable incluir alguna sorpresa, por si hay algún momento de desesperación, y algún repertorio de canciones para que se divierta.

-Cartilla de Seguridad Social (carnet de Isapre) o justificante de nuestra sociedad particular, el teléfono del pediatra y el de algún centro de toxicología cercano a donde nos dirijamos. También es conveniente llevar en nuestros desplazamientos una lista de medicamentos a los que es alérgico el pequeño.

Y para comer...

-Pote y cuchara. Es lo más cómodo si ya hemos pasado la época de los biberones.

-El biberón podemos llevarlo ya preparado, en un termo pero no es aconsejable que la leche permanezca más de dos horas allí, así que resulta más práctico y seguro utilizar el termo para el agua hervida, y preparar la toma con un calienta-biberones, que pueda conectarse al encendedor del auto.

-Si aún le damos el pecho, debemos llevar también un biberón de agua.

-Si es un poquito más mayor, alguna ”chuchería” o entretenimiento con los que podamos calmar el hambre y -sobre todo- el aburrimiento del niño. Deben ser cosas que no den sed, como fruta o yogures.

En la maleta

También en el maletero tendremos que reservar un buen espacio para el equipaje de nuestro pequeño marqués, pues en él deberemos incluir:

-Más pañales. A tenor de 5 ó 6 por día, debemos ir bien preparados si prevemos que nos resultará difícil encontrarlos en nuestro lugar de vacaciones. Lo mismo cabe decir de su leche en polvo.

-Silla de paseo plegable. ¡El también quiere hacer turismo!

-La cuna. Los actuales modelos permiten transformarse en cuna o en parque, según nuestra conveniencia. Si vamos a un hotel, podemos preguntar antes la necesidad de llevarla, pues suelen disponer de algunas.

-Ropa abundante. Hay que reconocer que los bebés no acaban un día sin churretes, y además pasaremos seguramente bastante calor....

-Jabón para su ropita, que probablemente tengamos que lavar a mano durante estos días.

En el neceser

Además de los materiales de aseo, que tendremos que meter en su totalidad, es conveniente que preparemos un pequeño botiquín de urgencias infantiles, en el que debe haber:

-Termómetro
-Analgésico infantil
-Pomada contra picaduras
-Su antibiótico habitual
-Suero fisiológico, por si se le tapa la nariz.
-Loción antimosquitos
-Para pequeños accidentes: agua oxigenada, antiséptico, tiritas, vendas, tijeras y alcohol.

Unos consejos prácticos

Lo mejor que puede ocurrir al viajar con un niño es que duerma la mayor parte del camino. Un sencillo método para lograrlo es salir de madrugada, bien temprano, y trasladarle sin que se entere a su sillita del coche.

Durante el trayecto, si está despierto le haremos participar de nuestra conversación y cantaremos para entretenerle.

Cada dos horas de viaje es conveniente parar para estirar nosotros las piernas y darle un cortísimo paseo que le despeje y relaje.

Si llevamos aire acondicionado, habrá que vigilar atentamente que la temperatura del niño no se vea alterada. Hemos de tener en cuenta que la potencia de estos sistemas es distinta en cada punto del coche. Con las ventanillas hay que evitar las corrientes de aire.

Los pestillos de las puertas traseras deben estar bloqueados, aún cuando el niño sea muy pequeño y vaya atado a su silla.