





El abuelo joven y el ciclo vital de la familia
Ocho etapas bien marcadas nos sirven para comprender los problemas y oportunidades que cada fase de la vida familiar. Las fases de la vida nos sitúan en el tiempo. Nos realizamos como personas, en sucesivas fases vitales, a lo largo de los años que nos separan de la muerte o que nos acercan a ella.
Por:
Oliveros F. Otero y José Altarejos.
Fuente: Edufam
El abuelo joven, en su calidad de abuelo, queda encuadrado en el tiempo familiar, en la dimensión temporal de varias familias: la suya, la de sus hijos, y quizá un poco menos las familias de origen de sus nueras y de sus yernos.
Por eso, es muy interesante considerar el tiempo de las familias. Nos estamos
refiriendo al ciclo vital de la familia. El enfoque del ciclo vital concibe a
la familia como un proceso que, desde su constitución, la lleva a través
de varias etapas hasta su disolución final con la muerte de los cónyuges.
Ocho etapas de desarrollo de la familia
El ciclo vital
se refiere a la dimensión temporal de la familia fundada, desde su inicio
en el matrimonio.
Duvall distingue ocho etapas de desarrollo de la familia, con los correspondientes cambios en su estructura y funcionamiento.
Son éstas:
I. Comienzo de la familia (casados sin hijos).
II.
Familias con bebés (el hijo mayor hasta treinta meses).
III.
Familias con hijos preescolares (hijo mayor entre treinta meses y seis años).
IV. Familias con hijos
escolares (hijo mayor entre seis y trece años).
V.
Familias con adolescentes (hijo mayor entre trece y veinte años).
VI.
Familias con «plataformas de colocación» (desde que se va el
primer hijo hasta que lo hace el último).
VII.
Familias maduras (desde el «nido vacío» hasta la jubilación
real).
VIII. Familias mayores (desde la jubilación real hasta el fallecimiento de ambos cónyuges). Se entiende por jubilación real la imposibilidad de seguir trabajando.
Esta perspectiva de la familia no descubre nada nuevo. Es bien sabido que suceden cosas distintas en las familias a medida que pasa el tiempo. Pero se piensa poco en ello.
Cuando en una familia hay un mínimo de normalidad, de sosiego, de orden, etc., da la impresión de que todos los días son más o menos iguales.
De hecho, en una familia hay una parte repetible, y otra irrepetible. A veces, lo repetible quita la visión de lo demás. Por ejemplo, de lo irrepetible de cada jornada.
Los cambios se notan, normalmente, después, en visión retrospectiva: mirando lo que ha pasado en el año o en la década que termina.
Por eso, sólo el hecho de que haya personas que establezcan estas etapas e investiguen en algo relacionado con ellas despierta interés por la consideración del tiempo en la familia.
Piénsese, por ejemplo, en las relaciones humanas.
La familia
es una unidad de relaciones humanas que evoluciona a lo largo del tiempo
Esas relaciones humanas habrán de ser siempre relaciones personales, porque la familia es la institución natural más próxima a la persona. Pero serán relaciones diferentes en cada una de las ocho etapas.
Y se podrá hacer algo, previamente, para mejorar esas relaciones personales en la familia, en una determinada etapa.
Los primeros responsables -los padres- se acostumbrarán a prever. No esperarán a estar en la quinta etapa para participar en un curso de orientación familiar donde se trate, especialmente, de la adolescencia.
No dejarán que llegue la séptima etapa sin prepararse para volver
a encontrarse los cónyuges al fin solos.
Las etapas sexta y
séptima y el abuelo joven
Cada familia es, decíamos, una unidad de comunicación, con variaciones. Son muchos los factores que inciden en la familia como unidad de comunicación a lo largo del tiempo.
Por ejemplo: LA VIDA LABORAL de la mujer casada fuera del hogar (esto afecta, en España, actualmente, a más del 45% de las mujeres casadas); LAS MODAS en ideas y costumbres; EL TIPO de vivienda; EL MICROENTORNO: tipo de población, BARRIO, vecinos, etc.; LOS AMIGOS de la familia; LOS MEDIOS DE comunicación social; EL NÚMERO, edades de los hijos etc.
A efectos del tema que nos ocupa los abuelos jóvenes- tienen especial interés las etapas sexta y séptima del ciclo vital.
La etapa sexta se caracteriza como «plataforma de colocación». Comprende desde que se va el primer hijo hasta que lo hace el último.
Las preocupaciones de los padres, en esta etapa, son múltiples. Los hijos
se enfrentan con las dificultades profesionales propias de una época en
la que no es fácil encontrar su primer trabajo, además de los problemas
de adaptación, de llegar a tener prestigio, de mejoras económicas,
de ascensos, etc.
Por otra parte, los problemas relacionados con la elección
de estado, los noviazgos, la preparación para el matrimonio y la fundación
de una familia, las bodas, etc.
Además, la responsabilidad paterno-materna en su esencial ayuda a los hijos, en su proceso educativo o de mejora personal, en estas edades y en estas circunstancias previas a la independencia.
Todo ello supone una reorganización de la familia, con delimitación de ayudas, con ampliaciones en las relaciones familiares, con problemas nuevos y también con nuevas posibilidades.
Por término medio, según Hill Rogers, cada etapa dura ocho años. Al final, los padres -de cincuenta y dos y cincuenta años, respectivamente-, llevarán veintinueve años casados, y sus hijos tendrán entre veintiocho y veintidós años.
Estos abuelos habrán vivido la etapa más difícil por más nueva, aunque cada día tenga su afán, y no siempre coincidan los datos estadísticos con la realidad vivida.
En cualquier caso, será un nido vacío relativo, porque es la casa
de los abuelos, a la que se vuelve con frecuencia. Eso sí: respetando sus
planes como cónyuges.
Interés del ciclo vital: mapa
del tiempo familiar
De todos modos, el ciclo vital no es más
que un punto de referencia. Desde luego, las dimensiones más importantes
del ciclo de vida familiar son: la presencia de los hijos y la duración
del matrimonio.
Ello permite prever posibles dificultades en lo referente a estas dos dimensiones. Por ejemplo, en la comunicación conyugal y familiar. Puede relacionarse también con las posibles crisis y fases vitales de los diferentes miembros de una familia. Y no es ajeno el ciclo vital a los grandes cambios sociales de nuestra época.
En todo caso, no deja de ser instrumento útil para la confección de un mapa familiar respecto al pasado y al presente, y sobre todo al futuro, de la comunicación interpersonal.