





La vida despues de la jubilación
Fuente: En Plenitud.com
No son pocos quienes creen que la jubilación es sinónimo de vejez
e inactividad. Es así como, ante la disyuntiva de seguir trabajando o acogerse
al retiro, varios eligen la primera de las opciones, como si de esta forma fuera
posible posponer la vejez.
Pero no hay que ser muy astuto para detectar
la falacia de este pensamiento. Retrasar la jubilación no logrará detener el paso
del tiempo, pero sí puede hacerlo algo más trabajoso y aburrido.
Cierto
es que muy probablemente aquellos que lleven una vida muy activa y amen su trabajo,
encuentren que no les interesa jubilarse, puesto que no conciben estar haciendo
algo que los entretenga y retribuya más.
Pero este grupo de gente, corresponde
a aquella privilegiada minoría que puede trabajar de lo que le guste, y está muy
lejos del común denominador de los trabajadores, que sienten una gran responsabilidad
y tensión en trabajos que preferirían no hacer.
Piensan, además, que
ya han cumplido con lo que tenían que hacer, y se alegran de detener su rutina.
Y es que en alguna forma, retirarse supone también una escapatoria.
Sin embargo, una vez que se ha consumado, es muy posible que ellos también puedan
observar que han dejado atrás muchas cosas que en realidad les gustaban, ya que
su trabajo, los hacía también salir de sus casas, los ponía en contacto con otras
personas, y les llenaba un tiempo que ahora está vacío, y no saben como ocupar.
En la búsqueda de ocupaciones
Frente a este aburrimiento
o vacío, un remedio apropiado puede ser continuar manteniéndose ocupado con tareas
fijas.
La buena noticia, es que estas podrán ser de su interés, y durante
todo el tiempo que las desarrolle.
Es importante que sepa que no tiene
por que dominarlas de antemano: es muy probable que empiece a disfrutarlas cuando
las haga bien.
Para lograr ir perfeccionándose en estas actividades,
es bueno que se fije una estricta rutina de horarios diaria.
Intente
no “llegar tarde”, (aunque sea a la cochera) para poder tomarlas como un hábito
en su nueva rutina de vida.
Lo ideal, sería que no les dedique más de
una o dos horas durante el día, y que la rutina no sea demasiado exigentes, para
que no comience a sentirla como una carga, y la pueda seguir tomando como un disfrute.
Más adelante, se sorprenderá con la cantidad de horas que le dedica
a ella, aunque esto será solo por la satisfacción de seguir cumpliendo exitosamente
con las metas que se proponga, y no por una auto obligación.
Más alternativas
Otra de las muchas cosas que se pueden hacer al jubilarse, es dedicar una
parte de su tiempo en ayudar a los demás.
Se puede concurrir a alguna
organización no gubernamental benéfica, que, en su mayoría, están necesitando
un gran número de voluntarios.
Verá además cuanta satisfacción brinda
el hecho de sentirse útil, y que agradecidos con usted estarán los demás.
Si lo que desea es sobre todo hacer nuevas amistades, puede concurrir a las
asociaciones de jubilados, en las que además de conocer gente, se pueden armar
juegos, charlas, y compartir su tiempo y experiencias.
La clave: no
abandonar la actividad
Es importante que, luego de abandonar el trabajo,
trate de no dejar de hacer actividad de una forma brusca, si no que vaya deteniéndose
gradualmente.
Esto sería muy bueno, ya que los cambios bruscos pueden
repercutir fuerte en el nivel emocional, y además, tampoco es bueno para la salud
física de una persona vivir de forma muy sedentaria.
Lo importante,
es que entienda que la jubilación no es sinónimo de inactividad, sino, muy por
el contrario, de pasatiempo o tarea placentera.