





¿Padres viejos y achacosos?
No hace
mucho fuiste pequeño y ellos estuvieron a tu lado. Las mismas cosas de que te
quejas las hiciste tu y ellos lo comprendieron todo.
Autor: Pascual Briceño
Fuente: Catholic.net
Hoy te desesperas porque tus padres están viejos y achacosos.
Se han convertido en una intromisión en tu apretada agenda, en una vergüenza cuando
estás con tus amigos.
Comprende. Ahora tus padres están viejos.
Es tu oportunidad de reflexionar y crecer en el amor. Dios los ha puesto en tus
manos para que aprendas a amar.
El problema no son ellos. Eres tu que
has olvidado de lo que es amar. Se te ha endurecido el corazón y ahora es el momento
de recapacitar. Ahora Dios te llama al amor para con ellos. El amor todo lo vence.
Si ellos derraman su comida sobre su ropa, si les cuesta atarse los
zapatos. Así fuiste tu y ellos te amaron.
Si les cuesta hablar y repiten
lo mismo. Así fuiste tu y ellos te amaron.
Si tienen sus manías y sus
achaques. Recuerda, así fuiste tu y te amaron.
Si te parecen inútiles
y si no comprenden las nuevas tecnologías. Recuerda así fuiste tu y ellos te amaron.
Si caminan muy despacio y sacarlos a pasear requiere de tu paciencia.
Recuerda, así fuiste tu y ellos te amaron.
Si se hacen las necesidades
en la cama. Recuerda así fuiste tu y te amaron.
Si te gritan y se incomodan
sin razón, recuerda los lloriqueos que ellos soportaron de ti. Todo por amor.
Si te dicen que no quieren vivir. Comprende. Solo te están demostrando
su dolor y frustración porque sienten ser una molestia en tu vida. Es tu oportunidad
para demostrarles con tu amor que ellos son mas bien un don porque los amas. Ellos
te están enseñando a amar.
Recuerda, no hace mucho fuiste pequeño y
ellos estuvieron a tu lado. Las mismas cosas de que te quejas las hiciste tu y
ellos lo comprendieron todo. ¿sabes por qué? porque te amaron.
La misión
de tus padres contigo no ha terminado. Dios se sirvió de ellos para darte vida
y formarte en un hombre adulto, ahora te los pone en tus manos para que te liberes
de ti mismo y entres en la madurez del amor.
No temas. Dios está a tu
lado. Aprende a interpretar lo que te digan a la luz de sus enseñanzas y tendrás
paz.